VENEZUELA, IRÁN, CUBA, MÉXICO
¿Cuál es el común denominador de este póker de naciones aquí mencionadas? Diré, sin ambages: la riqueza. En tres de ellas se manifiesta en sus reservas de petróleo y, en la otra, en su reserva de dignidad. Cierto, también existen intangibles que desean apropiarse. Hablaré de cada uno de ellos y del intolerable y decadente imperio que funge como común denominador del asedio: los Estados Unidos, a quienes aplica perfectamente el pensamiento de Roger L. Stranger, que a la letra señala: “La avaricia es insaciable y siempre está presionando por más”.
Destacaré cómo a cada nación se le aplica este fervor de avaricia que desde hace muchos años corroe tanto a quien lo siente como a quienes asedia.
VENEZUELA
Venezuela, como es sabido, posee aproximadamente 303 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo, la mayor cantidad del mundo, equivalente a cerca del 17 al 19 % de las reservas globales.
Este tesoro, apetecido por Norteamérica, lo ha llevado —según esta visión— a cometer la felonía de intentar extraer a su presidente electo, Nicolás Maduro, y junto a su esposa llevarlo ante tribunales de Nueva York, bajo argucias que, hasta ahora, no han probado su vinculación con el narcotráfico.
Hasta aquí el comentario, y no ahondo en el costo de vidas cubanas de su círculo de protección, fallecidos gallardamente al intentar evitar dicha extracción, ni en la supuesta traición de algunos de sus correligionarios, porque no hay espacio suficiente para ello.
IRÁN
Irán merece, sin duda, una mención destacada por la gallardía con la que, una vez más, ha enfrentado la guerra tras ser atacado por el “bicéfalo del caos”: Israel y Estados Unidos. Mientras decían negociar, aplicaron nuevamente la misma receta.
El 28 de febrero pasado, sin más, atacaron una escuela en Minab —según esta versión— con proyectiles Tomahawk, provocando la muerte de 175 niñas. Posteriormente intentaron “decapitar” al gobierno al buscar eliminar al ayatolá y a su familia. Desde entonces, hemos vivido ya casi tres meses de guerra intermitente.
Si alguien me pregunta la razón de lo anterior, diré que buscan someter a la nación musulmana para hacer lo mismo que antes hicieron con Irak, Libia y Siria: apropiarse de su petróleo y, sobre todo, de su posición estratégica.
Irán ha resistido y, si me apresuran, diré que está ganando esta estúpida guerra planteada por sus dos pésimos adversarios: Estados Unidos e Israel, quienes han caído a niveles ínfimos de reputación y dominio estratégico en la región.
CUBA
¿Qué podemos decir de esta heroica y sufrida nación? Cuba ha tenido que cargar, con enorme dignidad, la cruz de diversos embargos que datan de octubre de 1960, como respuesta a las expropiaciones de compañías y propiedades estadounidenses en la isla por parte del nuevo gobierno revolucionario, tras la derrota del dictador y la llegada al poder de Fidel Castro.
Aunque inicialmente las sanciones excluían alimentos y medicinas, en febrero de 1962 las medidas se endurecieron y las restricciones llegaron a ser casi totales.
Hoy, Cuba es víctima de una asfixia económica emergente sin paralelo. Incluso se amenaza a países hermanos dispuestos a suministrarle combustibles como petróleo y diésel, tan necesarios para la vida cotidiana y para servicios esenciales como la generación de energía eléctrica y la atención médica.
No abundaré demasiado; solo diré que Cuba ha sido y sigue siendo la piedra en el zapato para el imperialismo estadounidense y sus aliados en Miami, quienes ahora sostienen —en una nueva faceta de su asedio— que Raúl Castro es responsable del derribo de dos avionetas ocurrido hace 30 años, tras desobedecer órdenes de la guardia cubana que exigía identificación y explicación de los motivos por los cuales violentaban el espacio aéreo cubano.
Si con Maduro fue el “Cártel de los Soles” el pretexto, ahora esta vieja factura es presentada contra Raúl Castro, hombre ya retirado del gobierno en funciones.
¿Lograrán un efecto similar al intento contra el ayatolá en Irán? Probablemente unirán aún más al pueblo cubano, que los esperaría como lo hizo en Playa Girón hace 64 años. Parece que los actuales dirigentes estadounidenses han aprendido poco de la historia.
Cuba, más allá de sus detractores, es para muchos un faro de dignidad para la humanidad, y no serán ellos quienes paguen el descalabro sufrido en Irán.
MÉXICO
El asedio es actualmente fuerte contra México, lo mismo en Chiapas que en Chihuahua, Sinaloa y la capital del país. Hay espacios donde los intereses del narcotráfico —atribuibles a cárteles locales, pero ampliamente articulados con el mercado estadounidense de distribución y consumo— están exigiendo cuotas diversas.
Desde la extracción de Ismael 'El Mayo' Zambada en condiciones más que irregulares y aún indefinidas, hasta las múltiples extradiciones, pareciera que se busca más la confiscación de recursos económicos que una solución real al problema.
En 1848, Estados Unidos tomó el 56 % del territorio nacional, y hoy —según esta visión— sigue necesitando, al igual que de Irán y Venezuela, nuestro petróleo y múltiples materias primas.
Y ya que hablamos de intromisiones, no puede dejarse pasar lo sucedido en Chihuahua: la aparición y súbita muerte de presuntos agentes de la CIA y la intrincada trama tejida por los yerros del fiscal que renunció y por una gobernadora que no sabe qué hacer.
Todo ello deja ver la fragilidad del eslabón que sostiene el pacto federal, porque existen quienes, desde dentro de la nación, pactan con intereses externos para debilitarla.
Es necesario que el próximo 27 de mayo, al comparecer como testigo, la hasta hoy gobernadora de Chihuahua responda con claridad. Según versiones, al recibir el citatorio correspondiente expresó que quienes se lo entregaban eran “portadores de malas noticias para el Estado de Chihuahua”.
Eso es falso. No hay malas noticias para la ciudadanía; existe un caso de posible actuación fuera de la ley y la Fiscalía General de la República busca esclarecerlo por el bien de la soberanía nacional.
Esa es la realidad, y la gobernadora debe responder no solo ante la Fiscalía, sino también ante muchos ciudadanos que esperamos la verdad y una respuesta necesaria para saber: ¿qué hacían en la Sierra Tarahumara presuntos agentes de la CIA?
Es cuanto.