Ciudad Juárez.- Ya en una colaboración anterior hice una breve reseña cronológica de algunas de las luchas más relevantes y trascendentales que los chihuahuenses hemos dado por México, por la defensa auténtica de las libertades y la democracia, si existe en todo México un pueblo patriota (sin maniqueísmos ideológicos) es, precisamente, el pueblo chihuahuense incluso desde mucho antes de la llegada de los españoles a América.
Un párrafo inicial de ese artículo: “Chihuahua no solo ha estado presente en la historia de México, sino que, en varios momentos, ha sido protagonista directo del rumbo del país. Si lo analizamos detenidamente, el estado aparece en casi todas las grandes transformaciones nacionales, pero con un rasgo muy particular: rebeldía, frontera y poder regional; todo eso reforzado por fuertes y arraigados valores humanos como la familia, el respeto a la vida, el trabajo y la legalidad. Así hemos sido los chihuahuenses por siglos.” Artículo completo en el siguiente link: https://tinyurl.com/2cul3ya6.
Hoy traigo a colación de nuevo ese tema, y el artículo mencionado, a propósito del momento político que se vive entre la federación y nuestro estado, quizá el de mayor tensión y rispidez en mucho tiempo, y que amenaza con descarrilar, entre otras cosas, la necesaria coordinación institucional en temas fundamentales como la seguridad, la justicia y la legalidad.
Un conflicto que, si bien inició a partir de una intervención conjunta para asegurar un narcolaboratorio en El Pinal, Morelos, ha contado con la perniciosa intervención de diversos actores que han querido tomar ventaja política y electoral del tema, avivando cada vez más el fuego con insidias, enconos personales y hasta audaces acusaciones de traición a la patria contra la gobernadora del estado, Maru Campos.
Tal es el caso del ex gobernador del estado, el peor que ha tenido Chihuahua, Javier Corral Jurado, ahora senador por Morena, que todavía no puede olvidar la aplastante derrota, doble derrota, que le infringió Maru Campos, primero al ganarle la contienda interna del PAN para la candidatura al gobierno estatal, y luego al derrotar al candidato de Morena en la elección constitucional, a quien Corral apoyó abiertamente, no obstante ser de partidos políticos diferentes.
A ese respecto, el pasado viernes en las páginas de El Diario, mi compañero Mauricio Luján, publicó una nota en relación a declaraciones de Roberto Fierro, Secretario de la Función Pública de Chihuahua, que uno de sus párrafos dice:
Roberto Fierro afirmó que Corral ‘no ha soltado el tema’ y criticó que continúe insistiendo públicamente en asuntos relacionados con la administración estatal y procesos políticos pasados; incluso Fierro señaló que Javier Corral “debería consumir medicamento psiquiátrico para que suelte ese tema”. Nota completa: https://tinyurl.com/26dsrzrs
En un principio, intentaron utilizar el caso de El Pinal, y la supuesta traición a la patria, como una “caja china” para desviar o igualar la atención de la opinión pública en el tema del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y sus 9 coacusados, de quienes Estados Unidos solicitó su detención con fines de extradición por diversos delitos graves relacionados al narcotráfico, pero, con el paso de los días, cayeron en cuenta que no les alcanzaba para ese propósito porque no existe punto de comparación entre uno y otro casos.
Así pues, todo este asunto contra la gobernadora Maru Campos, lo que menos tiene es constitucionalidad, legalidad y respeto al federalismo, detrás de todo solo está un cálculo político-electoral que le permita a Morena y a su 4T irrumpir en un estado al que no han podido entrar, por cierto, un muy mal cálculo, porque han logrado exactamente todo lo contrario de lo que se proponían.
Precisamente por eso, es que Chihuahua se va a convertir, a partir de 2027, en el bastión, en el baluarte de la democracia, la legalidad y de las libertades ciudadanas, no solo para el estado, sino para todo el país. Me explico.
Antes de 2018 teníamos un país de instituciones, de contrapesos ciudadanos democráticos y autónomos, de un cada vez más fuerte empoderamiento social, de auténtica legalidad constitucional aplicada en el día a día, hoy, muy poco queda ya de todo eso que teníamos.
A partir de diciembre de 2018, el gobierno de la mal llamada Cuarta Transformación inició un ilegal y acelerado proceso de desmantelamiento de las instituciones, sobre todo de las que le representaban una gran incomodidad por su autonomía e independencia, por su esencia ciudadana.
Para llevar a cabo este proceso, invariablemente lo justificaban en el enorme respaldo popular que obtuvieron en las urnas, lo cual nadie discute ni pone en duda, argumentando siempre que solo estaban cumpliendo el arrollador mandato popular que recibieron, lo cual era una verdad a medias, porque sí hubo tal respaldo, pero no para hacer lo que quisieran, aún incluso violando preceptos constitucionales o quitándole poder a los ciudadanos.
Ya en el ejercicio del poder, con el fin de seguir justificando sus acciones, introdujeron premisas que nunca fueron parte de sus compromisos de campaña, o de su plataforma política en el registro ante el INE, en cambio, las que sí lo fueron permanecen incumplidas hasta hoy.
Si en campaña, le hubieran dicho a los mexicanos que cancelarían el NAIM, o que eliminarían el programa de Estancias Infantiles, o que dejarían sin apoyo a las madres buscadoras, o que cancelarían el acceso a la salud de millones de mexicanos al eliminar el Seguro Popular, o que quedarían sin atención, tratamientos y medicinas a los niños con cáncer, o que construirían artificial e ilegalmente mayoría en el congreso para pasar las reformas que quisieran, o que protegerían y se aliarían con grupos del crimen organizado, o que realizarían faraónicas obras inservibles con enormes sobrecostos y sin utilidad real alguna, no, nada de eso dijeron que harían porque si lo hubieran hecho, estoy seguro que no habrían obtenido los votos que obtuvieron.
Por tanto, al ser falsas las premisas sobre las que han basado el ejercicio del poder real, es falso también que estén cumpliendo con un mandato popular y más falso aún que los mexicanos estén satisfechos con esa gestión.
En cambio, en campaña sí prometieron retirar al ejército de las calles y regresarlos a los cuarteles, sí prometieron bajar el precio de la gasolina, sí prometieron exterminar la corrupción, sí prometieron pacificar el país, sí prometieron acabar con la inseguridad, sí prometieron que la economía crecería a tasas superiores al 3 o 4 por ciento, sí prometieron fortalecer la democracia y la participación ciudadana… Sin embargo, hoy todos sabemos que nada de eso cumplieron.
En cambio sí tenemos un país al borde del colapso económico, con un tasas de empleo muy bajas, con inseguridad y criminalidad desatadas en amplias regiones del territorio nacional, con un sistema de justicia endeble y poco confiable, con leyes y reformas cada vez más autoritarias y con un sistema electoral que cada vez garantiza menos la imparcialidad en las elecciones.
Morena afirma que está en el poder porque la gente ha votado por ellos mayoritariamente, eso es verdad. Pero también afirma que ese amplio respaldo popular está detrás de cada una de sus acciones y actos de gobierno, eso es mentira, el voto popular no es un cheque en blanco para que destruyan al país. No hay una sola encuesta, ninguna, en la que el actual gobierno federal y el anterior salgan bien evaluados en temas como Seguridad, Economía, Salud o Educación, no hay una sola.
Por todo eso, la defensa que hoy estamos haciendo cientos de miles de chihuahuenses no es la de una persona, no, es la defensa por nuestras libertades, por nuestra democracia y porque prevalezca el Estado Derecho en Chihuahua y en México, ante el embate de un gobierno federal que se ha dedicado, desde hace 8 años a destruir las instituciones y todo el entramado de leyes que por décadas permitió la sana convivencia social, un gobierno que se ha dedicado a destruir la armonía y cordialidad entre los mexicanos, alimentando desde el poder el divisionismo y el sectarismo, alentando a sus seguidores a que impunemente agredan y ataquen a los que pensamos diferente. Hoy, Morena y la 4T tienen al país al borde de muy peligrosas confrontaciones sociales