En México vivimos plenamente la democracia. El pueblo pone, el pueblo quita. No mentir, no robar y el no traicionar son la guía de la Cuarta Transformación. La definición de Lincoln es "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" es la esencia del movimiento.
En México se eligen libremente jueces y magistrados. Que a un año de tan trascendental evento histórico se hayan registrado sanciones administrativas, suspensiones cautelares, vinculaciones a proceso, por actos abiertos de corrupción y renuncias de juzgadores es porque así lo ha determinado el Tribunal de Disciplina Judicial, son peccata minuta, es decir, faltas pequeñísimas que no empañan el espíritu de que es el populi el que determina –con acordones- quiénes tienen en sus manos la correcta interpretación y ejecución de las leyes. ¡Viva la Soberanía!
La Cuarta Transformación es un proyecto político e ideológico que está cambiando radicalmente la vida pública del país. Sus ejes centrales son combatir la corrupción (que ya no existe) y los privilegios que los de la derecha, el pri y el pan y sobre todo Felipe Calderón, consolidaron cuando adquirieron, mediante fraudes electorales, el poder político. La historia, contada en los nuevos libros de textos, los están juzgando. Hoy, por fin, tenemos justicia social porque el propósito infundido en la frase –que debe ser inscrita en letras de oro en el recinto de la Cámara de Senadores- “primero los pobres” es beneficiar a los sectores más vulnerables. Y pronto todos seremos pobres, porque así no habrá desigualdad ni habrá aspiracionistas que deseen bienes materiales porque el dinero lo inventó el diablo para crear altercados entre los individuos como entre las naciones. Lo logrado es gracias al fortalecimiento de programas sociales mediante pensiones para adultos mayores y becas y apoyos directos a la población en general. Vean a los cubanos, no tienen qué comer, ni combustibles, ni guaguas, ni electricidad, ni dinero, ni empleo, pero viven muy contentos. ¡Viva la Soberanía!
En política económica estamos reivindicando el papel rector principalmente en sectores energéticos y recursos naturales. El petróleo, el litio, los ferrocarriles, los aeropuertos son de los mexicanos para los mexicanos. ¡Viva la Soberanía!
En la democracia estimulamos la participación del pueblo bueno y sabio. Es el populi quien decide, soberanamente, quiénes serán sus candidatos mediante encuestas libres, abiertas, diáfanas, claras, cristalinas, transparentes tanto a miembros y simpatizantes del partido fundado por nuestro prócer, mesías y guía político como por quienes no lo son mediante entrevistas telefónicas y de manera personal. Por eso, los aspirantes quedan satisfechos con los resultados y felicitan efusivamente al elegido. Claro que siempre hay un morenito en el producto de la planta Oryza sativa o de Oryza glaberrima vulgarmente llamado arroz, pero les damos su migaja de consolación y ya quedan contentos. ¿Verdad, Andrea?
Defendemos la soberanía con el martillo, la oz y la sinrazón. Por eso somos progresistas. Nuestros delincuentes (si los hubiera, porque ya no hay), sean narcotraficantes, extorsionadores, ladrones, sicarios, políticos o bandidos de cuello blanco son solo nuestros y no permitiremos sean juzgados en otros países. ¡Viva la Soberanía!
Respetamos a quienes no piensan como nosotros. Si les decimos prianistas, de ultra derecha, reaccionarios, fifís es porque el pueblo así los ha calificado. Que a algunos de los personajes de la política gobiernos extranjeros los acusan de esto o del otro, preguntamos ¿la Fiscalía General de la República los están investigando? No, claro que no. Entonces son inocentes. ¡Viva la Soberanía!
Y sí, apoyamos la autodeterminación de los pueblos porque respetamos su independencia. Si la ciudadanía de Nicaragua y Cuba están contentos con ser gobernados por los defensores de las justas causas sociales, para qué cambiarlos. La derecha es retrógrada y vuelve estúpidas las conciencias de los súbditos, digo, ciudadanos. Finalmente, si gana Bolsonaro es porque los imperialistas yanquis intervinieron. Y no lo vamos a felicitar.
Mi álter ego explica: la palabra “meme” fue acuñada en 1976 por R, Dawkins, un biólogo inglés y significa “cosa que se imita”. La Real Academia de la Lengua Española la define como “Rasgo cultural o de conducta que se transmite por imitación de persona a persona o de generación en generación” o “Imagen, video o texto, por lo general distorsionado con fines caricaturescos, que se difunde principalmente a través de internet”. Los morenistas aprobaron la ley anti memes, no mamen.