Producir una manzana en Chihuahua es mucho más que levantar una cosecha. Detrás de cada fruto hay años de inversión, trabajo, riesgo y paciencia. Un huerto requiere agua, infraestructura y varias temporadas antes de producir plenamente. Por eso, nuestra actividad representa empleo y desarrollo para numerosas comunidades rurales.
Desde 1972, UNIFRUT ha acompañado esta historia. Hoy reúne a más de 2,500 productores en 17 asociaciones y representa a un sector que aporta más del 80% de la producción nacional de manzana. Estas cifras reflejan generaciones de familias que han hecho producir nuestra tierra y han convertido a Chihuahua en el corazón manzanero de México.
Uno de nuestros retos es el comercio internacional. No le tememos a la competencia. México cuenta con productores preparados y capaces de competir al más alto nivel. Pedimos un terreno parejo, donde el intercambio se realice con transparencia, reciprocidad y respeto a las reglas.
La investigación antidumping iniciada por la Secretaría de Economía sobre las importaciones de manzana originarias de Estados Unidos es relevante. No buscamos cerrar fronteras ni frenar el comercio, sino evitar prácticas que distorsionen los precios y dañen a la producción nacional. La revisión del T-MEC debe garantizar una competencia justa.
El clima es otro gran desafío. En una misma temporada podemos enfrentar sequía, calor extremo, insuficiencia de horas frío, heladas tardías, granizo y lluvias irregulares. El agua exige una visión de largo plazo: cada litro cuenta y estamos mejorando su aprovechamiento.
El campo chihuahuense no se ha quedado inmóvil. A pesar de las dificultades, los productores se capacitan, modernizan sus huertos, adoptan sistemas de riego eficientes, incorporan protección antigranizo y mejoran el manejo de suelos. Una nueva generación combina la experiencia heredada con conocimiento técnico, administración y tecnología.
Esa transformación demuestra que somos competitivos frente a cualquier país productor. La calidad de nuestra fruta, la experiencia acumulada y nuestra capacidad de adaptación nos permiten competir con cualquier origen. Al mismo tiempo, continuamos trabajando en investigación aplicada, infraestructura y mejores canales de comercialización para fortalecer toda la cadena productiva.
Pero competir hacia adelante también exige anticiparnos a los cambios. El futuro de la fruticultura dependerá de nuestra capacidad para enfrentar un entorno donde el clima, el agua, los costos de producción y las condiciones del comercio internacional serán cada vez más determinantes. Por ello, necesitamos seguir impulsando la tecnificación, la investigación y el uso eficiente de los recursos, pero también generar condiciones que permitan que las nuevas generaciones encuentren en el campo una actividad rentable, moderna y con futuro.
Ese relevo generacional será fundamental para conservar lo que durante décadas hemos construido. La experiencia de quienes han trabajado la tierra debe encontrarse con el conocimiento, la tecnología y la visión de quienes vienen detrás. En Chihuahua tenemos productores que han demostrado que saben adaptarse; ahora corresponde que toda la cadena productiva y las instituciones acompañemos ese esfuerzo para que esa capacidad de adaptación se traduzca en mayor productividad, certidumbre y oportunidades.
Desde UNIFRUT seguiremos defendiendo a los fruticultores mediante el diálogo y la construcción de soluciones. Queremos comercio abierto, pero justo; un campo productivo y responsable; y condiciones para que las siguientes generaciones continúen produciendo.
La fruticultura chihuahuense tiene raíces profundas y la mirada puesta en el futuro. Nuestros productores hacen su parte: se preparan, innovan y compiten. Defender su esfuerzo es proteger empleos, fortalecer la seguridad alimentaria y construir, desde el campo, un Chihuahua más fuerte.