Estamos a días de saber quién será la persona que coordine la Defensa de la Transformación en el estado de Chihuahua rumbo a las elecciones de 2027; básicamente estamos hablando de quién será candidata o candidato de Morena.

Cuando la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo asumió su cargo como Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, retumbó fuerte que “llegamos todas”, orgullo de que, por primera vez en la historia de México, después de 200 años, se le haya entregado la presidencia a una mujer para conducir los destinos de nuestra nación. Pero ahora hace falta que por primera vez en la historia de Chihuahua sea gobernado por una mujer de ideología de izquierda, ya que desde 1825 hasta el año 2021 fue gobernado por 86 hombres y, en esta última administración, por una mujer, la panista Maru Campos, quien, por cierto, se convirtió en el vehículo de intervenciones abiertamente lesivas a la soberanía de nuestro estado, ejerciendo con ello la peor actuación jamás conocida en la historia de Chihuahua.

Por ello, en realidad no hemos tenido una mujer gobernadora que esté a la altura del cargo y de las circunstancias y podríamos afirmar, sin equivocarnos, que sería la primera vez en 202 años que llegaría una mujer joven y con una trayectoria política sólida. Me refiero a la senadora con licencia Andrea Chávez Treviño.

Conviene señalar que Chihuahua ha sido históricamente gobernado por hombres, en un contexto en el que las mujeres hemos enfrentado condiciones de subordinación, exclusión y desigualdad.

Aun en pleno siglo XXI, persisten dificultades, obstáculos y limitaciones que restringen nuestra participación en condiciones de igualdad y dificultan alcanzar una verdadera igualdad de oportunidades. Por tanto, quienes señalan que, por el tema de la paridad, ahora le correspondería a un hombre ser coordinador están muy equivocados, porque precisamente las acciones afirmativas pueden generar un trato diferenciado de iure o de facto respecto de otras personas o grupos, pero no por eso se violenta el principio de igualdad.

Incluso la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha reconocido que determinadas distinciones pueden ser favorecedoras y encontrarse justificadas cuando se traducen en acciones positivas dirigidas a compensar las desventajas de sectores históricamente marginados o vulnerables.

En ese sentido, la justificación de las acciones afirmativas radica precisamente en que buscan alcanzar una igualdad de hecho y corregir condiciones de marginación histórica o estructural que no han podido superarse mediante reglas formalmente neutrales.

Morena tendrá que tomar en consideración, además de la popularidad y la integridad de las personas candidatas –que no es cosa menor–, el contexto de cada estado, para adoptar reglas en su proceso de selección que hagan efectiva la igualdad sustantiva, pues ello permitirá remover obstáculos que impidan a las mujeres competir y acceder efectivamente a dichos cargos, incluso mediante acciones afirmativas.

Los partidos políticos deben sujetarse a esas medidas. Así lo acaba de determinar la SCJN el 4 de septiembre, al resolver la acción de inconstitucionalidad 75/2026 y sus acumuladas 80/2026, 88/2026 y 89/2026, dejando muy claro que la libertad de autodeterminación y autoorganización de los partidos políticos no es absoluta, sino que se ejerce dentro del orden constitucional y de los deberes que tienen en materia de paridad.

Se trata de corregir desventajas históricas y generar condiciones reales de acceso para grupos que han enfrentado marginación o subrepresentación. La diferenciación no se dirige a profundizar una desigualdad, sino a compensarla. Y claro, el partido de Morena deberá hacer un escrutinio estricto para elegir a quien deba ser la persona coordinadora, pero no debe pasar por alto la situación concreta de exclusión histórica de las mujeres en el acceso a la gubernatura del estado de Chihuahua.

Así pues, si analizamos los dos perfiles que están contendiendo para ser coordinadores estatales, siendo el de Andrea Chávez Treviño y, por el otro lado, el de Cruz Pérez Cuéllar, el más competitivo e íntegro, sin duda, es el de Andrea Chávez, y sumando la paridad en la postulación, todo sigue apuntando a que el perfil idóneo es el de Andrea.

En conclusión, Morena está obligado a observar la paridad en la postulación de candidaturas y a ejercer su vida interna de manera compatible con los derechos político-electorales, la igualdad sustantiva y la no discriminación.

Por tanto, se avizora el perfil de una mujer joven, humanista, cercana al pueblo y de origen morenista para ser quien coordine la Defensa de la Transformación en el estado de Chihuahua.