Esta es la historia de otra caída del América en su intento de jugar el Mundial de Clubes, de cómo se hizo añicos el sueño del dueño Emilio Azcárraga Jean.
Todas las cartas puestas en la Concachampions y todo para que el equipo perdiera 1-0 ante Nashville (idéntico global) en el juego de vuelta de los Cuartos de Final.
Cuatro veces ha entregado malas cuentas el técnico André Jardine, eliminado por Pachuca en Semifinales de la Concacaf en 2024, por Cruz Azul al año siguiente y después en el playoff ante el LAFC por la plaza que el León dejó vacante en el Mundial de Clubes.
Ahora, un gol del alemán Hany Mukhtar heló a los azulcremas.
Fue una jugada bien tejida por Nashville, de Palacios a Najar y luego a Cristian Espinoza, acción en la que Sebastián Cáceres se precipitó al abandonar su zona y dejar el hueco para que Mukhtar fusilara al portero Rodolfo Cota.
Corría el minuto 51' y las Águilas, por enésima vez, se encaminaban la eliminación.
Frustrada por la pérdida deliberada de tiempo por parte del portero Brian Schwake, la afición optó por lanzar el grito homofóbico.
Eran las 23:10 horas y algunos aficionados se fueron del Coloso, ya sin esperar el desenlace. Hubo tres gritos homofóbicos más (10 en el juego), tensión en las gradas, el recuerdo de aquella pelota que Alejandro Zendejas estrelló en el poste izquierdo, la desesperación de las Águilas que acabaron sin su 10 y con el central Miguel Vázquez en busca de un cabezazo milagroso.
Porque aquel equipo de época que conquistó el tricampeonato en diciembre de 2024 ahora se encomendaba a un milagro ante la falta de buen futbol, ese que los tiene otra vez eliminados de la Concachampions, otra vez viendo cómo se les escapa un Mundial de Clubes, ahora el de 2029.
Provoca afición pausa por el grito
El América-Nashville fue suspendido temporalmente al minuto 65 y 82' por la persistencia de la afición con el grito homofóbico.
Al 32', el portero Brian Schwake retardó el juego. El árbitro tuvo que apresurarlo y hasta amagó con amonestarlo. La afición no perdonó y entonó el primer "eeeh. puuu." de la noche.
Poco después, en las pantallas del Coloso de Santa Úrsula se transmitió el mensaje del protocolo antidiscriminación, "lo que está mal, está mal". Además, el sonido local hizo un llamado a evitar conductas discriminatorias.
La gente respondió con un "culero, culero".
Un nuevo despeje del guardameta, al 41', desató otro grito homofóbico, lo que nuevamente activó el mensaje en pantallas y en el sonido local.
Lo curioso es que el árbitro guatemalteco Walter López no detuvo el partido.
La Concacaf, desde antes del inicio del partido, transmitió en las pantallas todos los pasos del protocolo antidiscriminación.
Al 56', otro grito, otra expresión, otra intervención del sonido local, pero hasta ahí.
A la hora de la verdad, el partido no se detuvo.
Al 65', por fin, el árbitro detuvo el juego y el sonido local indicó que podría ser suspendido definitivamente, sin reembolsos.
Hubo abucheos, mientras en las pantallas se especificaba el motivo de la pausa, la gente no entendió y la segunda interrupción se dio al 82'.
Fueron un total del 12 ocasiones en las que se escuhó el grito homofóbico.