Un déficit fiscal de casi 5.0 por ciento y un crecimiento económico que este 2026 en apenas 1.1 por ciento dispararán la deuda bruta a cerca de 60 por ciento del PIB para fin de año, lo que pone a México en el borde de una deuda sana que ayude a mantener el grado de inversión, advirtió el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

Actualmente, el estándar internacional -sobre todo para los países con economías más débiles- es que no deben tener un déficit fiscal mayor a entre 3.0 y 3.5 por ciento, y que la deuda no exceda de 60 por ciento del PIB, explicó Víctor Manuel Herrera, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF, en conferencia de prensa.

Al cierre de mayo de este año, la deuda bruta del sector público con respecto al Producto Interno Bruto (PIB) de México ya rondaba el 56 por ciento.

"El problema es cuando tienes países como el nuestro, donde la economía no está creciendo y tenemos un déficit cercano a 5.0 por ciento; ahí sí la deuda aumenta aceleradamente y por eso nuestra preocupación de que llegue a ese 60 por ciento, que es lo que marcan las metodologías de las calificadoras como ya el borde de lo que es una deuda sana para ser considerada grado de inversión.

"Los países más avanzados, con economías más fuertes, tienen una capacidad de endeudamiento mayor y por eso vemos que Estados Unidos puede tener un porcentaje de deuda con respecto a su PIB mucho mayor que el nuestro, pero hay que recordar que esas monedas como el dólar, el euro son monedas de referencia y el peso mexicano no lo es; por eso los países emergentes tienen que ser más conservadores en el manejo de su política fiscal y de deuda", dijo Herrera.

Gabriela Gutiérrez, presidenta nacional del IMEF, resaltó que el área que sigue registrando debilidad es la de los ingresos tributarios de la Federación.

El Impuesto Sobre la Renta (ISR) reportó una caída de 5.8 por ciento real anual a mayo, y el total de ingresos tributarios bajó 1.6 por ciento en términos reales en ese periodo.

Mientras tanto, el gasto subió 2.8 por ciento real durante los primeros cinco meses del año, manteniendo un déficit fiscal alto y la necesidad creciente de deuda adicional por parte del Gobierno Federal.

"Un déficit fiscal amplio de casi 5.0 por ciento y un crecimiento de la economía de 1.1 por ciento nos llevarán a un indicador de deuda bruta a PIB de aproximadamente 60 por ciento al fin del año, lo cual a ese nivel empieza a disparar ajustes cuantitativos en las metodologías de las calificadoras.
"Asimismo, la definición del balance primario -que es un buen indicador del desempeño de las finanzas públicas- sigue sin fortalecerse", comentó Gutiérrez.