El Paso, Tx.- El cierre temporal del espacio aéreo sobre El Paso provocó una fuerte reacción de autoridades locales, quienes calificaron la medida como un hecho sin precedentes en más de dos décadas. Durante una conferencia de prensa realizada el miércoles 11 de febrero, el alcalde Renard Johnson afirmó que una restricción de esta magnitud “no había ocurrido desde el 9/11”, en referencia a los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Johnson señaló que la decisión federal generó consecuencias inmediatas en servicios esenciales, al obligar a desviar vuelos de evacuación médica hacia Las Cruces, Nuevo México, además de impedir la llegada de equipo quirúrgico destinado a procedimientos médicos en hospitales locales.

“Esta decisión innecesaria ha causado caos y confusión en la comunidad de El Paso”, expresó el alcalde. “Esto nunca debió haber ocurrido; no se puede restringir el espacio aéreo sobre una ciudad importante… esa falta de comunicación es inaceptable”, añadió.

Incertidumbre sobre las causas

Durante la misma conferencia, el subadministrador de la ciudad, Mario D’Agostino, indicó que el municipio no había recibido información oficial sobre versiones que circulaban respecto a una supuesta incursión de drones vinculados a cárteles mexicanos.

“Eso apenas se ha reportado; no hemos sido notificados, son solo rumores o comentarios que hemos escuchado”, dijo D’Agostino. “No se nos ha dado una determinación oficial sobre por qué se cerró, así que no vamos a especular”.

Reapertura y versión federal

Horas después, el secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, informó en una publicación en la red social X que la Administración Federal de Aviación (FAA) reabrió el espacio aéreo alrededor del Aeropuerto Internacional de El Paso. Señaló que la FAA y el Departamento de Defensa “actuaron con rapidez para atender una incursión de drones de un cártel” y que la amenaza fue neutralizada, asegurando que no existía peligro para los viajes comerciales en la región.

Duffy no detalló cuántos drones estuvieron involucrados ni qué acciones específicas se realizaron para desactivarlos, pero indicó que los vuelos normales se reanudarían la mañana del miércoles.

Impacto regional y político

El cierre, anunciado inicialmente por “razones especiales de seguridad” y previsto para extenderse por varios días, generó preocupación por su posible impacto en la aviación nacional y en la economía fronteriza. El Paso, con una población cercana a 700 mil habitantes y un intenso flujo comercial con Ciudad Juárez, es un punto estratégico de conexión aérea y terrestre.

La restricción no incluyó el espacio aéreo mexicano, pero sí paralizó temporalmente operaciones comerciales, de carga y de aviación general en el aeropuerto local.

La congresista federal Verónica Escobar, cuyo distrito incluye El Paso, también criticó la falta de aviso previo a su oficina, al gobierno municipal y a la administración del aeropuerto. En un comunicado, calificó la decisión como “sin precedentes” y expresó que, según la información recabada por su equipo durante la madrugada, no existía una amenaza inmediata para la comunidad.

Aunque la reapertura alivió la suspensión de vuelos, el episodio dejó cuestionamientos sobre la comunicación entre agencias federales y autoridades locales, así como sobre los protocolos de seguridad aplicados en una de las principales ciudades fronterizas del país.