Antes incluso de que la selección española levantara la Copa del Mundo, el vestuario formal diseñado por la firma Loewe ya había ganado otro partido: el de la conversación.
Aunque tenga nombre alemán, esta firma madrileña, ahora bajo la dirección creativa de Jack McCollough y Lazaro Hernandez, sustituyó el tradicional traje ejecutivo por una propuesta de sastrería más relajada, de hombros suaves, pantalones amplios y un polo azul encendido en lugar de la clásica camisa y corbata.
Una imagen que dividió opiniones desde su presentación y volvió a encender el debate tras el regreso de los campeones a Madrid, donde fueron recibidos por los Reyes y por su público.
Pero, para algunos cibernautas, el conjunto traiciona la solemnidad que históricamente acompañó a la Selección española de otros años. Acostumbrados a las siluetas más convencionales y sastreadas de firmas como Pedro del Hierro, Emidio Tucci o El Ganso, muchos aficionados calificaron la propuesta como excesivamente holgada, demasiado conceptual e incluso alejada del imaginario deportivo.
El precio de las prendas, con sacos que superan los 2 mil euros, añadió otro ingrediente a la controversia: ¿debe una Selección Nacional vestir lujo en tiempos de mayor sensibilidad social?
Sin embargo, desde la óptica de la moda, Loewe hizo exactamente lo que se esperaba de una casa que hoy ocupa la primera línea del diseño internacional.
No confeccionó un uniforme simplemente para cubrir el protocolo, sino que puso en la mira la nueva sastrería española. El escudo bordado, el discreto anagrama oculto en la manga, la construcción artesanal y la silueta relajada dialogan con la nueva elegancia masculina que domina las pasarelas de París y Milán.
Así, mientras una parte del público sigue asociando la formalidad con estructuras rígidas y corbatas impecables, las grandes casas defienden una elegancia más libre, menos ceremoniosa y más cercana a la forma en que los hombres desean vestir hoy, mucho de lo que tiene que ver también con la influencia deportiva, o 'athleisure' que domina el panorama actual y que tiene la comodidad con valor fundamental.
"Al final, el traje de Loewe hizo algo que pocas prendas consiguen ya que convirtió un uniforme de representación en un tema de conversación internacional. Y cuando una pieza de sastrería para un equipo triunfador en la Copa del Mundo provoca tanto aplausos como críticas, deja de ser simplemente ropa para convertirse en cultura", afirma el experto Marco Corral.
Hace a España grande otra vez
Durante su recorrido por las calles de Madrid, Ferran Torres, famoso por el gol que dio el triunfo a su selección, lució un gorra roja con la leyenda "Make Spain Great Again", que rápidamente se volvió viral ya que hace alusión al lema tan difundido por Donald Trump en tiempos recientes.