Ciudad Juárez.- Lo que era un viaje de placer terminó en tragedia para Karla Yerette Ulibarri Naveda, de 30 años y su esposo José Gabriel Reyes López, de 33, ambos atropellados en una calle de Zapopan, Jalisco, por un conductor que circulaba a probable exceso de velocidad.
Ella murió a causa de un traumatismo craneocefálico mientras que él lucha por sobrevivir en un hospital en tierras jaliscienses.
El incidente ocurrió en la intersección de la avenida Cuauhtémoc y la avenida Mariano Otero, en la colonia Ciudad del Sol. La pareja, que se dirigía a su hotel después de comprar café, fue embestida por un joven conductor de 25 años que manejaba un vehículo Eclipse, informaron medios de comunicación de aquella localidad.
Paramédicos trasladaron a los heridos a la Cruz Verde Las Águilas; Karla fue reportada en código tres en el hospital, donde se le realizaron pruebas para determinar muerte cerebral antes de ser trasladada al Centro Médico del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde finalmente fue reportado su deceso a consecuencia de las lesiones internas que sufrió en la cabeza.
Su esposo, José Gabriel Reyes López, de 33 años, sufrió graves heridas, incluyendo fractura de cráneo, fractura de mandíbula, fractura de pómulo izquierdo, así como fracturas en la tibia y peroné izquierdos. Aún continúa en recuperación, pero su estado es delicado, dieron a conocer autoridades a El Diario.
En tanto, las autoridades investigadoras arrestaron al conductor probable responsable por agentes de la Policía Vial, y el Ministerio Público fue notificado del caso.
Personal de la Cruz Verde informó que, por los datos obtenidos, la pareja era acompañada por los padres de la psicoterapeuta egresada de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
“Por lo que sabemos, el primero de abril cumplió años José Gabriel y el 29 de marzo cumplió años su suegro y vinieron a festejar sus cumpleaños aquí. El día del accidente ellos estuvieron por la mañana en Tequila, Jalisco, en la noche llegaron al hotel y la pareja decidió salir a comprar un café a una tienda de conveniencia”, relató una de las personas que atendió a los lesionados.
“Cruzaron la calle cuando fueron embestidos por un vehículo. Los trajeron aquí a la Cruz Verde; ella traía traumatismo craneoencefálico severo y fue trasladada al Centro Médico del IMSS”, agregó la entrevistada.
Las imágenes del vehículo con el cofre sumido y el parabrisas estrellado dan cuenta de la fuerza del encontronazo entre la unidad vehicular y los cuerpos… para los paramédicos José Gabriel sigue vivo de milagro.
“Él ingresa aquí con fractura de cráneo, de mandíbula y fractura de pómulo izquierdo, así como fracturas en la tibia y peroné izquierdos”, detalló la entrevistada, quien refirió que la familia del lesionado –su madre y una hermana procedentes de esta frontera–, solicitó su alta voluntaria para trasladarlo a un hospital particular.
“Sabemos extraoficialmente que ella falleció y que los familiares habían decidido donar sus órganos”, dijo la trabajadora tras lamentar la muerte de la profesionista fronteriza.
La mañana de ayer los familiares y amigos de Karla Yerette iniciaron una colecta de fondos para cubrir los gastos hospitalarios y apoyar a su pareja, quien permanece en recuperación; la meta establecida es de 700 mil pesos.
La organizadora de la campaña, Alejandra Salazar de la Torre, ha hecho un llamado urgente a la ciudadanía para que contribuyan con cualquier cantidad posible. “Cada aporte, por pequeño que sea, puede hacer una gran diferencia en este momento tan doloroso”, mencionó en la descripción de la colecta.
La Coordinación de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) también lamentó el deceso de Karla Yerette Ulibarri Naveda, quien el pasado 30 de marzo, días antes de su deceso, compartió en su página profesional una reflexión sobre el miedo y el amor como motores en su vida y carrera. “Soy la miedosa más valiente”, se lee en el video y en la publicación escribió:
“Hace 9 años, cuando decidí abrir mi consultorio, el miedo fue mi primer visitante. Me aterraba la magnitud del compromiso que implica ser psicoterapeuta y acompañar historias de vida. Pasé mucho tiempo pensando cómo quería ejercer mi profesión, qué cuidados debía tener en consulta y cómo crear un espacio donde mis pacientes se sintieran en confianza. Hoy miro atrás y me doy cuenta de que muchas de mis experiencias y proyectos comenzaron así: desde el miedo, pero también desde el amor. Y ahora, cada sesión me recuerda por qué amo lo que hago”.
Sus pacientes también lloraron su muerte. (Ana Chaparro / Luz del Carmen Sosa / El Diario)