Ciudad Juárez, Chihuahua.- Las políticas migratorias de Estados Unidos provocaron que durante los últimos cinco años el crimen organizado reclutara principalmente a adolescentes como facilitadores de la movilidad humana irregular hacia los Estados Unidos, denunció Fernando Loera, coordinador del departamento de Niñas, Niños y Adolescentes de la asociación civil Derechos Humanos Integrales en Acción (DHIA).

“La situación que vivimos en el país, por lo menos en los últimos cinco años, ha hecho que esta dinámica del uso y reclutamiento de adolescentes para la facilitación de cruces indocumentados se vea de manera exponencial (…) El crimen organizado encontró un área de oportunidad en integrar a sus filas a estos adolescentes que particularmente también tienen características que hacen que sean vulnerables y que facilitan que se puedan integrar a estas dinámicas”, explicó en marco de la audiencia de oficio “Impactos del crimen organizado en los derechos de niñas, niños y adolescentes en movilidad humana”, a la que organizaciones de la sociedad civil llevaron ayer al Estado Mexicano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Se trata de niñas, niños y adolescentes en movilidad de circuito (NNAMC) que son detectados principalmente por las autoridades de Estados Unidos después de cruzar la frontera como guías de personas migrantes, pero al ser detenidos son agrupados en las estadísticas como “niños extranjeros no acompañados”, entre los que también se encuentran menores que cruzaron la frontera porque buscaban reunirse con su familia o que tuvieron que huir solos.

Aunque los datos oficiales de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas de la Secretaría de Gobernación en México no desglosan cuando se trata de menores de circuito, durante el primer semestre de 2026 el gobierno de Donald Trump sumó 829 deportaciones de NNA originarios de Baja California, Sonora, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas que cruzaron la frontera sin un familiar.

Hubo al menos 115 casos de enero a junio

Aunque cada NNA pudo haber sido deportado en más de una ocasión, del total, 115 casos fueron de menores chihuahuenses, según los registros del Instituto Nacional de Migración (INM).

“En su mayoría pertenecen a estratos socioeconómicos precarios, son residentes de espacios en comunidades urbano-marginales, presentan deserción escolar, se encuentran en omisión de cuidados, tienen problemas de adicciones”, destacó Loera.

Dijo que “las formas de reclutamiento que se dan tienen que ver con un intercambio económico; un beneficio económico que, es importante mencionarlo, ese beneficio económico puede venir a cubrir algunas de las necesidades que estos muchachos de manera natural no han podido cubrir, y digo de manera natural, por residir o pertenecer a estas comunidades que tienen dificultades de acceso a servicios públicos, a derechos como la educación, la salud, entonces, de pronto, el crimen organizado viene y les ofrece un espacio de trabajo donde puedan obtener un ingreso, y bueno, eso hace que puedan ser integrados de una manera a lo mejor práctica o sencilla”.

Pero, también existen casos de adolescentes que pueden ser reclutados a través de las amenazas, la intimidación, el sembrarles un temor, que ya es una forma forzada de poder participar en esas actividades, destacó el activista juarense.

“Cuando el crimen organizado les recluta y los adolescentes cruzan de manera irregular a los Estados Unidos, son detenidos por las autoridades, y luego son retornados o repatriados a México y son puestos a disposición de la autoridad responsable de la protección, que en este caso son los sistemas DIF, y los DIF hacen la reintegración a los núcleos familiares, y ahí es donde empieza esa circularidad de participación, y lo que hace que se les denomine de circuito, porque una vez que son reintegrados al núcleo familiar, vuelven a cruzar, y vuelven a estar participando de manera reiterada en estas actividades”, explicó.

La permanencia en este círculo de explotación provoca que puedan ir adquiriendo algún posicionamiento dentro de la escala del crimen organizado, les hace ser quienes en algún momento dado puedan convertirse propiamente en reclutadores, en quienes pueden ir escalando dentro de la estructura, y eso los va alejando de las oportunidades y de una calidad de vida apegada al acceso a los derechos como tal, indicó.

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