Ciudad Juárez.- La tensión entre México y Estados Unidos por el agua del río Bravo aparece en un artículo reciente como uno de los ejemplos a nivel global del agravamiento del riesgo hídrico y de las brechas en la gobernanza de este recurso.
El análisis advierte también que el agua puede ser usada como “arma” y remite a una cronología de conflictos o hechos de violencia que incluye al menos ocho registrados en el estado de Chihuahua, como el de la presa La Boquilla, en 2020.
Titulado “Agua, poder y el futuro de los conflictos”, el artículo fue publicado este mes por la organización Círculo Azul, con sede en Estados Unidos y especializada en el análisis de los recursos hídricos.
El texto expone que, aun cuando casi dos terceras partes de los cauces de agua dulce en el mundo atraviesan fronteras, más de la mitad de estas cuencas internacionales carecen de acuerdos de gestión cooperativa.
Y, a diferencia del clima, agrega, no hay negociaciones globales sobre el agua ni metas u objetivos vinculantes, además de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha celebrado sólo dos conferencias al respecto en medio siglo.
En ese vacío, advierte el análisis, las ventajas en la negociación son fundamentales, ya que los países “aguas arriba” pueden controlar las dinámicas y, si las condiciones se complican, una gestión rutinaria puede convertirse en un problema de seguridad nacional.
“Estamos viendo cómo es desarrollado esto en tiempo real. A lo largo de la frontera entre EU y México, las disputas sobre las entregas en virtud del tratado de aguas de 1944 escalaron hasta convertirse en una confrontación política más amplia y amenazas arancelarias antes de que fueran estabilizados los caudales mínimos”, dice.
“En el sur de Asia, India respondió al ataque terrorista de Pahalgam, en abril de 2025, suspendiendo el Tratado de las Aguas del Indo, poniendo en riesgo el suministro de agua que sustenta aproximadamente el 80 por ciento de la agricultura pakistaní”, agrega.
Al mencionar que la utilización del agua como “arma” también expone la fragilidad de los estados, el reporte advierte que la escasez “exacerba los agravios, acelera los desplazamientos y convierte en una herramienta de control".
En ese contexto, remite a la cronología que enlista casi tres mil conflictos en el mundo, entre ellos el asesinato de Ismael Solorio y su esposa Manuela Solís, en 2012, “probablemente por su defensa del agua cerca de su comunidad en Buenaventura, Chihuahua, México, y su oposición a la minera El Cascabel, subsidiaria de la canadiense Mag Silver Corporation”.
El listado incluye también, entre otros casos, el asesinato del defensor de derechos humanos y del medio ambiente, Alberto Almeida Fernández, quien “había opuesto a la sobreexplotación de las aguas subterráneas del Acuífero Flores Magón Ahumada”.