Ariel Arturo Muñoz Labrada se definió como artista desde pequeño, pero al inicio de su juventud encontró en la medicina la vocación a la que decidió dedicar su formación profesional.
Ayer fue despedido el estudiante del programa de Medicina de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), quien falleció junto con otros dos jóvenes en un accidente ocurrido en el municipio de Namiquipa, Chihuahua.
El sepelio se realizó en el panteón Jardines Eternos, donde familiares, amigos y personas cercanas se reunieron para darle el último adiós. Durante la ceremonia, su padre, Gildardo Muñoz Miranda, compartió pasajes de la trayectoria personal y académica de su hijo.
“Ariel Arturo fue un puente, un puente de amistad, una persona muy noble, una persona que nos mostró cómo se pueden hacer las cosas”, expresó.
Recordó que su hijo tenía un profundo interés por el arte y la música, pero que encontró en la medicina una misión de vida.
“Disfrutó su arte, la música, y después de eso fue el único que nos hizo saber sobre el poder de ser médico”, señaló.
El padre relató que el día del accidente, Ariel se dirigía a cumplir con su formación profesional.
“Ese día iba en camino a cumplir su misión, a su clínica. Es el único que tuvo esta oportunidad y ahora nosotros, como padres, estamos completamente destrozados”, dijo.
No obstante, subrayó que, pese al dolor, la familia ha encontrado consuelo en el legado que deja su hijo.
“Sabemos que lo que sucedió nos duele en el alma, pero también sabemos que él ya tenía una misión y nos deja un gran mensaje para todos”, ese mensaje, explicó, es una invitación a no dar por sentada la vida ni la presencia de los seres queridos.
Finalmente, agradeció las muestras de apoyo recibidas y pidió mantener la solidaridad entre las familias.