Chihuahua.- Más de 150 personas tuvieron que huir de sus hogares tras ser víctimas de ataques armados y del uso de explosivos lanzados desde drones, mientras que entre 450 y 500 habitantes permanecen atrapados en nueve comunidades sin alimentos desde hace dos semanas y media.
De acuerdo con la asociación civil Contec, la cual acompaña a este sector de la población, todo empezó el domingo 28 de junio, cuando en los ranchitos Otates, La Huerta, Mesa Coloradas, Laminita, El Cajoncito, Pie de la Cuesta, Placeres, El Duraznito, Casa Colorada, Mesa Colorada y Los Placeres, los cuales están alrededor de Cinco Llagas, corrió el rumor de que habría enfrentamientos.
El lunes 29 de junio los balazos llegaron “muy cerquita al pueblo” y comenzaron a caer explosivos lanzados con drones sobre casas y calles.
“La gente se refugió en la iglesia porque tenía miedo de que los explosivos atravesaran las láminas de los techos”, explicaron activistas.
Hasta el día de hoy, está confirmada la muerte de una mujer de 39 años, quien fue trasladada en avioneta para ser atendida, pero falleció.
Otra persona más perdió la vida, aunque inicialmente reportaron que era un menor de edad, después fue confirmado que era un hombre adulto.
Además, un joven resultó con las piernas fracturadas desde el lunes y tardó días en recibir ayuda.
“Fue hasta el jueves que pudieron atenderlo y nada más fue una curación superficial. Le dieron un pase para ir a Guachochi, pero la ambulancia estaba descompuesta”, detalló Contec.
Al no haber ambulancia, le dieron boleto para “la rápida”, una camioneta que hace el recorrido de Baborigame a Guachochi, un trayecto de cinco a seis horas por terracería en caminos accidentados.
Entre miércoles y jueves, 1 y 2 de julio, llegaron a Baborigame 83 personas desplazadas.
Otras 70 personas aproximadamente salieron caminando y de este segundo grupo aún no tienen noticia.
En total, al menos 153 personas fueron desplazadas en los últimos días y entre 450 y 500 quedaron atrapadas sin comida.
Adultos mayores y personas enfermas que no pueden caminar permanecen en nueve comunidades del seccional de Cinco Llagas.
“Las últimas dos semanas sobrevivieron con sus reservas, pero ahorita ya no tienen nada”, refirieron de la asociación civil.
La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAVE) y la Policía Estatal ya acudieron a Baborigame para registrar a las víctimas; sin embargo, a los pobladores les dijeron que sólo permanecerían una semana.
“La gente quiere que se queden de manera permanente porque van los policías, están unos días, se calman las cosas y luego se van. Y regresan los malandros”.
Las familias están “en estado de shock y muy afectadas”, pero quieren volver.
Los pobladores y colectivos que acompañan a las familias desplazadas exigen que la Policía Estatal se quede de manera permanente en la zona y que garanticen el paso de alimentos y atención médica para las comunidades atrapadas.
También piden que reconozcan el desplazamiento forzado y generen condiciones para un retorno seguro, con verdad y justicia.
“Más que exigir, necesitan que la Policía se quede”, concluyó Contec.