Ciudad Juárez.- Mientras que el colapso de la industria de la heroína abrió el mercado de fentanilo en diversas regiones, Ciudad Juárez representa el “más restringido” para este opioide sintético debido a que traficantes de droga “han resistido activamente” su presencia incluso a través de amenazas de muerte entre usuarios y vendedores.
Así lo expone el reporte “Reglas locales, lecciones globales: cómo la gobernanza criminal moldea los mercados de fentanilo en el norte de México”, publicado este mes y que, con base en información de las autoridades de seguridad pública en esta frontera, atribuye esta contención comercial al grupo denominado “La Línea”.
“El fentanilo, también producido principalmente en Sinaloa, ha sido fuertemente restringido por “La Línea”, ya que su venta puede interpretarse como una señal de vínculos con redes del Cártel de Sinaloa”, indica el análisis elaborado por Insight Crime, una organización y medio de comunicación sin fines de lucro con sede en Washington dedicado al estudio de temas de seguridad en América Latina.
El texto compara las dinámicas del citado mercado en esta frontera con las que hay en otras de la franja norte como Tijuana y Mexicali en Baja California, donde la sustancia “se ha convertido en una parte estable del consumo cotidiano”, mientras que aquí, dice, sigue limitado.
“Como resultado, la presencia de fentanilo en Ciudad Juárez es esporádica y su distribución ocurre de forma clandestina. Sólo algunos vendedores conectados con el tráfico internacional lo ofrecen en el mercado local, ya sea en pastillas M30 o mezclado con otras drogas”, dice.
“Las fuentes indican que, aunque es posible acceder a estas sustancias, admitir su consumo o su venta implica riesgos significativos debido a la vigilancia constante de los grupos criminales”, agrega.
El reporte explica que fue elaborado con base en 163 entrevistas entre autoridades de salud pública, personal de seguridad pública, de centros privados de tratamiento, hospitales, servicios de emergencia, organizaciones comunitarias y usuarios de drogas, entre otras fuentes.
Otras ciudades incluidas en la investigación fueron Nogales y Hermosillo, en Sonora, donde al igual que en el resto de las localidades estudiadas, dice el informe, la economía ilícita del fentanilo ha generado presiones inéditas en materia de salud pública y seguridad.
Las diferencias, sin embargo, precisa Insight Crime, están en la expansión del mercado.
“El desarrollo de un mercado de drogas no siempre es orgánico. De hecho, en Ciudad Juárez, la estructura local de drogas ha estado en gran medida intacta a pesar de las grandes cantidades de fentanilo que trafican a través de la frontera Juárez–el Paso. La heroína y la metanfetamina siguen siendo las sustancias dominantes, mientras que el fentanilo aparece sólo de manera esporádica, limitado a zonas aisladas y casos específicos”, dice.
El mismo agrega que, a diferencia de lo que ocurre en otras ciudades, la actitud hacia el fentanilo aquí no se ha normalizado.
“Para muchos de los usuarios entrevistados, sigue siendo motivo de miedo. Son reacios a exponerse a él y sólo considerarían usarlo como último recurso”, dice.
“Como resultado, la presencia de fentanilo en Ciudad Juárez es esporádica y su distribución ocurre de forma clandestina”
ANÁLISIS ELABORADO POR INSIGHT CRIME