Las cirugías del Hospital General de Zona número 6 del IMSS se reprogramaron este sábado para sanitizar quirófanos y la Central de Equipos y Esterilización (CEYE), en el tercer piso, tras la granizada del viernes por la tarde, informó el instituto. El quirófano de urgencias permanece en servicio, precisó en sus láminas de seguimiento.

Esta mañana,se observó en el lugar a elementos del Ejército Mexicano con escobas en las labores de limpieza, además de un camión y una camioneta militares afuera del hospital. En el lugar se informó que el apoyo comenzó durante la madrugada para sacar el agua del sótano. El acceso a medicina familiar estaba cerrado durante el recorrido.

Fuentes que pidieron reservar su identidad señalaron que el sótano estaba más despejado, aunque todavía había lodo, y que persistían filtraciones en quirófanos y CEYE. Atribuyeron el goteo al deshielo del granizo acumulado en la parte superior del edificio.

El IMSS afirmó en su actualización que el agua fue retirada durante la noche con apoyo de Defensa, Seguridad Pública y Protección Civil; las láminas también refirieron a Bomberos. En ese material reportó unos 25 centímetros de agua en el sótano, donde están la cocina y parte de los vestidores, y señaló que continúan la limpieza y la evaluación de daños.

En las láminas, el instituto aseguró que todos los pisos operan con normalidad, incluidas hospitalización, terapia intensiva, hemodiálisis y las áreas de diagnóstico y tratamiento. Afirmó que el hospital recibe pacientes, que Urgencias mantuvo la atención durante toda la noche y que ningún paciente resultó afectado.

Los conteos oficiales difieren: las láminas registran 144 hospitalizados y 23 pacientes en Urgencias; el director general del IMSS, Zoé Robledo, publicó 154 y 22, respectivamente. Ambas fuentes reportaron que no hubo traslados a otras unidades.

Sobre las áreas quirúrgicas, Robledo señaló en redes sociales que la CEYE ya estaba limpia y en funcionamiento. El quirófano afectado no se utilizará hasta que sea reparado y se compruebe su seguridad, indicó. Explicó que los alimentos se preparan en otras unidades porque la cocina está en el sótano inundado.

La necesidad de mantener la atención fue una de las preocupaciones de Flora Arellano Acevedo, enfermera del Hospital 66, quien pidió atender las condiciones de infraestructura y las filtraciones. “¿A dónde irían esos pacientes si no los atendemos?”, planteó. Al referirse al trabajo del personal durante las contingencias, añadió: “Por ética profesional, por amor al paciente”.

Afuera del hospital, el padre de una paciente esperaba saber si su hija recibiría el alta. Contó que fue operada el viernes por la mañana, antes de la tormenta, y que la intervención salió bien. Después de las visitas tuvo dificultades para volver a casa: “El Uber me salía casi 400 pesos”. Optó por el camión hacia el Centro, donde volvió a alcanzarlo la lluvia, relató.

El familiar pidió baños y espacios de resguardo para quienes permanecen pendientes de sus pacientes. Contó que este sábado un guardia le permitió entrar al sanitario “por esta única vez”. Dijo valorar la atención que recibió su hija, pero solicitó consideración para las personas que esperan afuera.

Robledo atribuyó la inundación a los desagües del techo obstruidos por granizo y al desbordamiento del drenaje pluvial de la calle. Informó que instruyó una revisión completa de ambos sistemas para evitar que el problema se repita.

La petición de revisar los desagües también vino del padre de la paciente, quien recordó que el jardín donde estuvo durante la tormenta quedó inundado. Ante la posibilidad de otra lluvia, su preocupación era volver a pasar por lo mismo mientras su hija permanecía internada: “Esperemos que no pase lo mismo de ayer”, expresó.