Ciudad Juárez.- La ventaja de Chihuahua sobre el promedio nacional en algunas áreas de la prueba PISA no significa que el aprendizaje de los estudiantes sea satisfactorio, reconoció Roberto Anaya, subsecretario de Educación y Deporte en la Zona Norte. Durante una atención a medios de comunicación, el funcionario señaló que persisten diferencias respecto del desempeño de otros países.
“No, no vamos nada bien”, expresó Anaya después de afirmar que Chihuahua obtuvo puntuaciones ligeramente superiores al promedio mexicano. En matemáticas, citó 391 puntos para el estado, 388 para México y 463 como promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En lectura, el subsecretario mencionó 413 puntos para Chihuahua, frente a 408 del promedio nacional y 461 de la OCDE. Al presentar esa comparación, sostuvo que los resultados requieren atención, pese a que las cifras estatales que expuso superan las del país.
La prueba PISA evalúa la capacidad de estudiantes para aplicar conocimientos y habilidades ante situaciones de la vida cotidiana, de acuerdo con la OCDE. El organismo explica que sus áreas principales son matemáticas, lectura y ciencias, además de un ámbito innovador que incorpora cada ciclo.
En el rubro que denominó “resolución de problemas”, Anaya reportó 456 puntos para Chihuahua y 453 para México. El funcionario consideró que la evaluación debe servir para identificar los aprendizajes que necesitan refuerzo: “Esto es un parámetro que nos dice, oigan, ¿dónde hay que apretar?”.
Al abordar las posibles causas del desempeño en matemáticas, el subsecretario cuestionó lo que describió como la eliminación del libro específico de esa materia con la Nueva Escuela Mexicana. “Acuérdense ustedes que la Nueva Escuela Mexicana quitó el libro de matemáticas”, afirmó al vincular esa decisión con los resultados, aunque durante su intervención no aportó evidencia que demostrara esa relación.
Sobre otros factores que, a su juicio, influyen en el aprendizaje, Anaya planteó fortalecer el trabajo entre las familias y las escuelas. “Necesitamos que el padre y la madre de familia se involucren también en la educación de sus hijos”, expresó, y pidió acompañar las tareas, el estudio y la lectura en el hogar.
“La casa es la primera escuela”, sostuvo el subsecretario, quien propuso que madres y padres compartan libros con sus hijos y fomenten ese hábito mediante el ejemplo. “Si a los padres nos ven nuestros hijos leyendo, obviamente la palabra convence, pero el ejemplo arrastra”, manifestó.