En el Museo Joan Miró, en Barcelona, España, hay un lienzo que se llama "Paisaje". Es totalmente blanco con un punto azul.

"Yo creo que Bad Bunny es ese punto azul", comenta Jorge Ramos al mencionar la frase célebre atribuida al artista catalán: "En medio del silencio, el más pequeño ruido es enorme".

"En medio del silencio espantoso que hay en los Estados Unidos frente a la brutalidad del Gobierno de Donald Trump, (Bad Bunny) causa un impacto gigante", dice el periodista en entrevista con REFORMA.

Ganador de tres premios Grammy, 17 premios Grammy Latino, dos Billboard Music Awards, siete premios Billboard de la Música Latina, entre muchos más, el músico puertorriqueño recién acaba de empezar su gira mundial "DeBí TiRAR MáS FOTOS" que tan sólo en México consistió en ocho fechas agotadas en el Estadio GNP, la última de estas el 21 de diciembre. El 9 de enero retomará en
Santiago de Chile, para luego visitar Perú, Colombia, Argentina, Brasil, Australia, Japón y España -este último con 12 fechas-, y seguir en otros países del Viejo Continente.

Estados Unidos, decidió Benito (nombre real del artista), no figurará en este tour mundial.

"Hubo muchas razones por las que no me presenté en Estados Unidos, y ninguna de ellas fue por odio; he actuado ahí muchas veces", explicó el puertorriqueño hace unos meses en entrevista con la revista británica i-D.

Después de todo, su pasada gira "Most Wanted Tour" (2024) consistió en 44 fechas en decenas de ciudades de Estados Unidos, una en Toronto, Canadá, y tres en San Juan Puerto Rico.

"He disfrutado conectar con los latinos que viven en Estados Unidos. Pero específicamente, para una residencia aquí en Puerto Rico, cuando somos un territorio no incorporado de Estados Unidos las personas de Estados Unidos podrían venir aquí a ver el espectáculo. Latinos y puertorriqueños de Estados Unidos también podrían viajar aquí, o a cualquier parte del mundo", añadió Bad Bunny en la entrevista con i-D.

Un antes y un después

Su residencia en Puerto Rico con el nombre "No me quiero ir de aquí" consistió en 31 conciertos en el Coliseo José Miguel Agrelot, popularmente conocido como "El Choli", en San Juan.

Diez de las fechas (las primeras nueve y la última) estuvieron reservadas exclusivamente para residentes de la isla, un territorio no incorporado de Estados Unidos. Con turistas viajando de distintas partes del mundo para ver al intérprete de "Callaíta" en su propio hogar, la famosa residencia dejó una derrama económica estimada en alrededor de 500 millones de dólares.

"Fue increíble", dice Jorell Meléndez-Badillo, catedrático asociado en historia latinoamericana y caribeña de la Universidad de Wisconsin en Madison.

"Era brutal ver cómo en todo Puerto Rico farmacias, floristerías, en todo tipo tenían la iconografía del disco, las sillas, las pavas, el sombrero de paja que se ha hecho muy de moda; estaban en todas partes. Tú ponías la televisión y todos los canales estaban hablando de la residencia, tenían cobertura especial en todas las noticias. Entonces, fue un fenómeno para la gente local".

La Residencia de Bad Bunny es el resultado de años de trabajo, y de una gran estrategia de seducción y de expectativa, que llevó a los turistas de otros países a voltear a ver a la isla y a pagar el viaje para verlo cantar.

"Hay una conversación sobre el desplazamiento (de los locales), y él estaba trayendo turistas de todas partes del mundo a Puerto Rico. Y yo creo que le dio otra sensibilidad también a ese turismo", explica Meléndez-Badillo en entrevista con REFORMA.

"Desde la Residencia hasta el día de hoy, transformaron el aeropuerto Luis Muñoz Marín en San Juan. Hay como una gama de artistas de la cultura puertorriqueña que es Marc Anthony, Rauw Alejandro, Ednita Nazario, todavía está ahí. En las calles hacia Viejo San Juan, todavía eso está ahí y es el impacto que tuvo la Residencia".

"No me quiero ir de aquí" inició el 11 de julio y concluyó el 20 de septiembre con un concierto que se transmitió en Amazon Prime para que todo el mundo atestiguara lo que es una fiesta de Bad Bunny en "El Choli".

Fue en plena temporada de huracanes que el músico de 31 años decidió dar sus conciertos.

"Esto se hace en época de huracán que es la época muerta del turismo en Puerto Rico. Entonces Benito también inyecta económicamente al país en un momento en el que no hay un flujo de dinero porque es la época, entre comillas, muerta del turismo. Así que fue un fenómeno. La Residencia yo creo que marca en Puerto Rico un antes y un después culturalmente", añade el historiador puertorriqueño.

'Yo no me dejo'

"Algo grande está pasando en Puerto Rico", afirma Jorge Ramos, quien asistió a uno de los conciertos de la Residencia.

"Hay un movimiento de autonomía e incluso de búsqueda de independencia muy grande. Jóvenes puertorriqueños están regresando a Puerto Rico. Antes la costumbre y la tradición era: creces en Puerto Rico, te vas a estudiar a los Estados Unidos y te quedas en los Estados Unidos. Hay ahora un movimiento de regreso a Puerto Rico para luchar por la isla y para luchar por su identidad".

Nacido en 1994, Benito Antonio Martínez pertenece a la generación del

"Yo no me dejo", dice, por su parte, Meléndez Badillo. "Benito es parte de esa generación que yo le llamo, en palabras de una colega, Mayra Vele Serrano, la generación de la crisis. Es esa generación que lo único que conoce es crisis tras crisis en Puerto Rico. El colapso económico del 2006, las leyes de austeridad que se impusieron en los 2008-2009; es a la generación que le tocó ver el cierre de 400 escuelas, ver la corrupción rampante, los huracanes, los terremotos.

Entonces, es una generación que está en crisis y que está respondiendo", apunta el catedrático que ha colaborado en dos ocasiones con el músico de trap y reggaetón para difundir la historia de Puerto Rico.

De acuerdo con una encuesta que realizó el periódico local El Nuevo Día en octubre pasado, 44 por ciento de los puertorriqueños cree que el país está "bastante mal" y 37 por ciento considera que está "muy mal".

La percepción, indica el medio, tiene un alto grado de correlación con el haber experimentado uno o más apagones en septiembre.

"Para los participantes, el problema más importante que enfrenta Puerto Rico es el costo de la luz (23 por ciento), seguido por la criminalidad y la seguridad en las calles (18 por ciento)", dice la nota del periódico publicada el pasado 4 de noviembre.

Junto con Ricky Martin y Residente (Calle 13), Benito participó en las masivas protestas de 2019 que en tan sólo 11 días sacaron del poder al Gobernador Ricardo Roselló en medio de acusaciones de corrupción y tras la filtración de comentarios misóginos, homofóbicos y de burla contra las víctimas del huracán María que devastó a la isla en 2017.

"Afilando los cuchillos" se llama la canción que tras ese episodio sacaron Residente y Bad Bunny.

El pueblo no aguanta más injusticias

Se cansó de tus mentiras y de que manipules las noticias

Ey, ey, todos los

combos, los caseríos somos nuestra milicia

Ya no nos coges de pendejo

Eres un corrupto que de corruptos coges consejos

Arranca pa'l carajo y vete lejos

Y denle la bienvenida a la generación del: Yo no me dejo

Y quizás tú hablas en tu grupo como yo en el mío

Pero yo no tengo fondos públicos escondi'os

De la muerte de los puertorriqueños, yo no me río

PR está encabronao', Ricky estás jodío

Y que se enteren to's los continentes
Que Ricardo Rosselló es un incompetente
Homofóbico, embustero, delincuente (Letra de 'Afilando los cuchillos', 2019).

A decir de Meléndez-Badillo, Benito forma parte de una generación de puertorriqueños que ya no le tiene miedo a la independencia.

"Yo crecí en un hogar en donde me decían que si éramos independientes íbamos a ser otro Cuba, otro Haití, otra República Dominicana, y aparte de la xenofobia del comentario, había un miedo real a perder cosas como derechos democráticos, electricidad, o acceso al agua", comparte el historiador.

"Todo eso lo hemos perdido aquí en Puerto Rico y seguimos siendo un territorio estadounidense. Entonces, yo creo que eso ha dado paso a que esa generación, que es la generación de Benito, está pensando diferente".

El intérprete de "Un Baile Inolvidable" tuvo un rol activo en las pasadas elecciones, subraya Meléndez-Badillo.

"Compró anuncios por todo Puerto Rico diciendo que un voto para el Partido Nuevo Progresista (PNP), que es el partido en el poder, que es el partido de Ricky, es un voto por la corrupción", describe.

"O también había otro banner que decía: 'Cada vez que pierdas la electricidad o que se te vaya la luz, recuerda que es culpa del PNP'. Y todos ellos decían: Anuncio pagado por Benito Antonio Martínez Ocasio".

Si bien Jennifer González del PNP ganó la gubernatura de Puerto Rico en noviembre de 2024, el candidato independentista Juan Dalmau, en cuyo cierre de campaña participó Bad Bunny, quedó segundo, un hecho histórico.

Un golpe a Trump

El 1 de marzo de 2025, el Presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva estableciendo el inglés como el idioma oficial de Estados Unidos.

La medida siguió a la cancelación por parte de su Gobierno de la versión en español del sitio web de la Casa Blanca y su cuenta en español en la red social X.

Además, firmó otra orden ejecutiva que establece que los conductores de camiones deben hablar y leer inglés de manera fluida para poder trabajar en el país, dejando a miles de personas sin empleo.

Pero contrario a la tendencia de su Gobierno, el comité seleccionador del medio tiempo del Super Bowl -el evento deportivo más visto en Estados Unidos cada año- eligió a Bad Bunny para protagonizarlo, lo que enfureció a conservadores y varias de las voces del movimiento trumpista "Make America Great Again" (MAGA).

"No se debería permitir que no haya canciones en inglés en uno de los eventos televisivos más vistos del año en Estados Unidos...", escribió en redes sociales Danica Patrick, ex pilota de automovilismo y comentarista de derecha.

Bad Bunny, por su parte, al participar en Saturday Night Live a inicios de octubre, en el que actuó un sketch de "El Chavo del Ocho", dio el mensaje claro: "Si no entendiste lo que acabo de decir, tienes cuatro meses para aprender".

"Creo que hubiera sido un gravísimo error que lo invitaran y que hubiera decidido no ir, ¿por qué? Porque el simple hecho de que llegue al Super Bowl y diga: 'Debí tirar más fotos' o 'Nueva Yol', eso está enviando un mensaje poderosísimo de que Estados Unidos no es sólo el Estados Unidos de MAGA y de Donald Trump, sino que Estados Unidos es muchísimo más amplio de lo que ellos quieren reconocer", comenta, al respecto, Jorge Ramos.

"Nosotros, tú y yo y muchos de los que nos están leyendo, quizás no tienen la oportunidad de ir a Saturday Night Live o ir a un Super Bowl o dar un concierto en Miami, en el Azteca o en San Juan, Puerto Rico, pero en un momento de tanto racismo, de tanta discriminación, de tanta crueldad y tanta brutalidad, él nos representa y esto me parece que es muy valioso en un momento en el que muchos artistas, escritores e intelectuales han decidido quedarse callados".

Con más de 40 años residiendo en Estados Unidos, el periodista mexicano y columnista de REFORMA afirma que nunca había visto una situación en ese país como la que se padece hoy con la segunda administración de Donald Trump. Las noticias de redadas en lugares que antes eran santuario como iglesias y escuelas son de todos los días.

Migrantes son arrestados y posteriormente deportados cuando asisten a los tribunales de Nueva York para dar seguimiento a sus casos. Niños ven a sus padres ser llevados por los agentes del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) en sus lugares de trabajo.

Propios ciudadanos estadounidenses y puertorriqueños son aprehendidos erróneamente por el sólo hecho de verse latinos.

Son estas redadas las que también llevaron a Bad Bunny a decidir no hacer gira en Estados Unidos. Y la Administración Trump ha amenazado con llevar a los agentes migratorios al Super Bowl, el 8 de febrero de 2026.

A decir de Ramos, la reacción hacia Bad Bunny y los puertorriqueños es la misma que se tiene hacia el resto de los latinos, pese a que ellos son legalmente estadounidenses.

"Es un rechazo por el simple hecho de ser distinto, por el simple hecho de tener un acento, por el hecho de que te comuniques en español con tus amigos y con tus familiares", expone.

"(Bad Bunny) decide no dar conciertos (en Estados Unidos) y no ganar millones de dólares porque no quiere que haya redadas en las entradas de los conciertos. Pero el mensaje es claro: No al racismo, no a la discriminación, no a las redadas. Bad Bunny se encuentra con la disyuntiva de ser invitado al Superbowl y decide hacerlo y yo creo que correctamente porque es otra enorme oportunidad de enviar un mensaje, de obligar a la inclusión, a la integridad, a decirle a los Estados Unidos: 'Te guste o no, yo soy parte de los Estados Unidos'".

¡Nueva Yol!
Si te quieres divertir
Con encanto y con primor
Solo tienes que vivir (¿a dónde?)
Un verano en Nueva Yol (¡Nueva Yol!)

Ey, ey, ey, 4 de julio, fourth of July
Ando con mi prima, borracha, rulay
Los míos en el Bronx saben la que hay
Con la nota en high por Washington Heights
Willie Colón, me dicen el malo, ey
Porque pasan los años y sigo dando palo
Vendiendo discos como cuadro 'e Frida Kahlo

El perico es blanco, sí, sí
El tusi, rosita, eh-eh
No te confundas, no, no
Mejor evita, ey
Un shot de cañita en casa de Toñita, ay
PR se siente cerquita

¿Cómo Bad Bunny va a ser rey del pop?, ey
Con reguetón y dembow, ey
Con reguetón y dembow, sí
Con reguetón y dembow