El segundo mandato del presidente Trump ha estado marcado por declaraciones contundentes, y a veces impactantes, sobre política exterior.

Regularmente reduce las relaciones globales a una simple dicotomía: quién ha sido “malo” y quién ha sido “bueno”. El Sr. Trump a menudo parece estar motivado no solo por intereses nacionales, sino por los desaires percibidos a los que se refiere. E incluso a escala global, sus actitudes reflejan una fijación en un solo tema: él mismo.

El señor Trump critica abiertamente a los aliados tradicionales de Estados Unidos.

Mientras el presidente reflexiona sobre el papel que desempeña Estados Unidos en el mundo, los detalles diplomáticos son menos importantes que la propia influencia del Sr. Trump.

Incluso plantea contrafácticos imposibles de probar, diciendo que el inicio de la guerra en Ucrania en 2022 y el ataque de Hamas a Israel el 7 de octubre de 2023 no habrían ocurrido si él hubiera sido presidente.

Es difícil predecir qué significará el resto del mandato de Trump para el mundo, pero una cosa es segura.

Siempre, de alguna manera, se tratará de él.