WASHINGTON (AP) — Una coalición de grupos de preservación cultural e histórica está presentando una demanda para bloquear nuevos cambios físicos en el Kennedy Center antes de un cierre de dos años que el presidente estadounidense Donald Trump insiste en que es necesario para renovar el destacado recinto de artes escénicas.

La demanda contra Trump, el Kennedy Center y otros miembros de la administración, no cuestiona la necesidad de mantenimiento y reparaciones rutinarias. Pero sostiene que los cambios más sustanciales que Trump ha insinuado que están en marcha deberían someterse al proceso habitual de revisión que rige muchos proyectos importantes en la capital del país.

Trump ha sugerido que los cambios en el Kennedy Center podrían ser tan drásticos que el acero que sostiene la estructura podría quedar “totalmente expuesto”.

“La demolición, la nueva construcción, reconstrucción mayor, renovación importante o una transformación estética importante del Kennedy Center destruirían de forma permanente el tejido histórico, degradarían las vistas y los espacios públicos del núcleo monumental y comprometerían el propósito conmemorativo y la integridad arquitectónica del Kennedy Center, causando un daño permanente e irreversible que ningún remedio posterior puede deshacer por completo”.

Representantes de la Casa Blanca y del Kennedy Center no respondieron a una solicitud de comentarios.

Algunos de los abogados involucrados en la demanda presentada el lunes han impulsado casos legales por separado para impugnar otras medidas de Trump destinadas a alterar el núcleo histórico de Washington, incluida su decisión del año pasado de mandar derribar el Ala Este de la Casa Blanca para construir un salón de baile. En la demanda sobre el Kennedy Center, los abogados señalaron un “patrón más amplio de daños no autorizados a edificios históricos en el distrito de la capital”.

Un juez rechazó la demanda sobre el salón de baile el mes pasado, al dictaminar que era poco probable que prosperara en cuanto a los méritos.

Tras ignorar el Kennedy Center gran parte de su primer mandato, Trump ha ejercido una enorme influencia sobre el recinto desde su regreso al cargo. Apenas un mes después de iniciar su segundo mandato, destituyó a la anterior dirección del centro y la reemplazó por una junta directiva elegida por él, que lo nombró presidente. Incorporó a Richard Grenell para desempeñarse como presidente, un cargo que ocupó hasta la semana pasada, cuando Matt Floca asumió el puesto.

La programación del centro ha incluido más contenidos afines a Trump, y ha servido como sede de eventos como el estreno del documental de la primera dama Melania Trump, “Melania”.

La junta también anunció que rebautizó la instalación como el Trump Kennedy Center, un cambio que, según académicos y legisladores, debe ser iniciado por el Congreso, y añadió físicamente el nombre del presidente a la fachada del edificio.

La reacción de la comunidad artística fue rápida e intensa. La actriz Issa Rae, el músico Bela Fleck y la autora Louise Penny estuvieron entre los numerosos artistas que se retiraron de sus presentaciones, mientras que asesores como el músico Ben Folds y la cantante Renée Fleming renunciaron. A principios de este mes, la directora ejecutiva de la National Symphony Orchestra, Jean Davidson, se marchó para dirigir el Wallis Annenberg Center for the Performing Arts, en Los Ángeles.