Aliados del Presidente Donald Trump comenzaron a responsabilizar al Mandatario por las contundentes derrotas republicanas en las elecciones, al señalar el impacto de la guerra con Irán, el encarecimiento de la gasolina y los alimentos, así como su estilo de liderazgo.
Tras los resultados, que representaron un rechazo al Presidente y golpearon al Partido Republicano en estados tradicionalmente conservadores, dirigentes locales advirtieron sobre la necesidad de replantear el rumbo de la organización.
Matt Dole, presidente del Partido Republicano en el condado de Licking, Ohio, consideró que el partido atraviesa un ajuste de cuentas sobre su futuro y planteó recuperar la normalidad sin abandonar necesariamente las políticas de Trump.
En tanto, el ex candidato republicano a Gobernador de Maine, Bobby Charles, expresó optimismo sobre el futuro del partido al considerar que la salida de Trump dentro de dos años permitirá superar las diferencias.
El Vicepresidente JD Vance atribuyó la contundente derrota de los republicanos en las elecciones de mitad de mandato directamente a la guerra con Irán, marcando una notable divergencia respecto a la defensa que hizo Trump de su decisión de atacar.
El Gobernador de Florida, Ron DeSantis, arremetió el miércoles contra los republicanos en Washington por la aplastante derrota sufrida anoche en todo el país, diciendo en una conferencia de prensa que deberían haber votado antes a favor de publicar los archivos de Epstein y haber prohibido las operaciones bursátiles de los congresistas.
Calificó las elecciones como "un acontecimiento de proporciones catastróficas para los republicanos en muchas partes del país, probablemente como nunca antes se había visto en los últimos 100 años".