El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sopesa dimitir tras la derrota de los republicanos en las elecciones de mitad de mandato, aunque aún no ha tomado una decisión sobre su futuro, según fuentes cercanas al asunto.

Rubio y sus asesores analizan distintas opciones, incluida su eventual salida de los cargos de máximo diplomático estadounidense y asesor de seguridad nacional, de acuerdo con personas que solicitaron el anonimato al hablar de deliberaciones internas.


Algunas fuentes señalaron que el funcionario ha conversado con integrantes de la Casa Blanca sobre la posibilidad de dimitir y que se le ha pedido permanecer en sus puestos. No obstante, no existe un plazo establecido para una eventual salida.

El Departamento de Estado rechazó que Rubio considere abandonar el Gobierno.

"Se trata de una noticia totalmente falsa, basada en el testimonio de fuentes anónimas, propia de un tabloide", declaró Dylan Johnson, subsecretario de Estado para Asuntos Públicos Globales.

El funcionario aseguró que Rubio no ha considerado dejar su cargo y que continuará trabajando en la Administración Trump.


La eventual salida del secretario se produciría en un momento de incertidumbre para el Gobierno, luego de que los republicanos sufrieran una contundente derrota electoral que permitirá a los demócratas ampliar su influencia en el Congreso.

No es inusual que funcionarios de alto nivel abandonen una Administración cuando comienza una transición política, particularmente después de una derrota en elecciones intermedias.

Una renuncia antes de enero permitiría a Trump designar a un sustituto de Rubio antes de que los demócratas asuman el control del Senado.

Con una mayor influencia legislativa, los demócratas prevén investigar diversas iniciativas de la Casa Blanca, entre ellas los ataques contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas en el mar Caribe y la política estadounidense hacia Venezuela.

Rubio ha participado en ambas áreas, por lo que una eventual salida podría producirse en medio de un mayor escrutinio sobre las decisiones de la Administración.

Además, cualquier candidato que Trump proponga para sustituirlo enfrentaría un proceso de confirmación más exigente ante el Senado.