Hoy en día, es imposible caminar por las calles de Pekín sin ser bombardeado por la IA. Parte de ella es realmente útil. Parte es extraña. Y mucha es pura publicidad.

La IA está presente en todas partes, en parte porque el gobierno chino quiere integrarla en la vida cotidiana de la forma más amplia posible. Y los chinos están entusiasmados con ella.

Comprueba por ti mismo cómo funciona la tecnología: en el trayecto de vuelta a casa, en un paseo de fin de semana y en una salida de compras.

Las empresas estadounidenses suelen centrarse en los chatbots y en el objetivo, aún incierto, de alcanzar una inteligencia sobrehumana.

En cambio, el gobierno chino quiere que la IA se utilice en fábricas, hospitales, escuelas y tiendas, en parte para ayudar a reactivar la economía. Los robots, por ejemplo, podrían ayudar a paliar la escasez de mano de obra a medida que la población envejece.

Las empresas chinas se han apresurado a convertir la visión de Pekín en realidad. Algunos intentos, especialmente aquellos que involucran robots humanoides, pueden resultar espectacularmente torpes, como pronto comprobarás.

La integración de la IA en la vida cotidiana conlleva ciertas desventajas. La privacidad es una de ellas. La tecnología de reconocimiento facial suele estar vinculada a una base de datos nacional de identificación, lo que significa que cada compra en una máquina expendedora, por ejemplo, se suma al rastro digital de una persona.

El empleo es otro problema. Actores, programadores informáticos y taxistas se han quejado de haber sido reemplazados, y China carece de sindicatos independientes que puedan defender los derechos de los trabajadores.

Pero el gobierno también ve la IA como una herramienta que puede incentivar a la gente a gastar más. Las compras son un ejemplo visible.

Algunas de las aplicaciones de IA más llamativas parecen meros trucos publicitarios. Pero esta tecnología también está transformando la vida cotidiana de maneras menos visibles.

La automatización está haciendo que las fábricas chinas sean más eficientes. Los padres están utilizando chatbots como tutores virtuales para sus hijos.

Las personas que buscan asesoramiento médico están recibiendo consultas gratuitas en línea con versiones de inteligencia artificial de los mejores médicos chinos, que, según se dice, han sido entrenadas con los conocimientos y los casos prácticos de los médicos reales.

Es demasiado pronto para saber cómo resultará el experimento de China con la IA. Podría ayudar a reducir las enormes desigualdades en educación y sanidad, e impulsar el crecimiento económico. Pero también podría provocar despidos masivos, una vigilancia más represiva y una mayor soledad.

China pronto lo sabrá.