Quince años después de perder a su primer bebé por un defecto congénito raro y devastador, Andrea Lopez encuentra consuelo al saber que otras madres latinas quizá por fin puedan evitar el mismo dolor.
California se convirtió en enero en el primer estado en exigir a los fabricantes de alimentos que añadan ácido fólico, una vitamina crucial, a la harina de masa de maíz que se usa para hacer tortillas y otros alimentos tradicionales muy consumidos en su comunidad.
Se trata de una medida largamente postergada que busca reducir las tasas desproporcionadamente altas entre los bebés hispanos de unas afecciones graves conocidas como defectos del tubo neural, que le arrebataron a Lopez a su hijo, Gabriel Cude, apenas 10 días después de nacer.
“Es un esfuerzo tan pequeño para un impacto tan enorme”, dijo Lopez, de 44 años, quien vive en Bakersfield y ahora es abogada y madre de dos hijas pequeñas. “Hay muy poco que yo no haría para evitarle a alguien este dolor”.
Una ley similar entra en vigor en Alabama en junio, y hay legislación pendiente o en consideración en Florida, Georgia, Oklahoma y Oregon. Otros cuatro estados —Texas, Delaware, Nueva Jersey y Pensilvania— han expresado “interés activo” en el tema, según la Food Fortification Initiative, un grupo de defensa que se centra en abordar las deficiencias de micronutrientes.
“Todas las mujeres y los niños en Estados Unidos deberían tener acceso al ácido fólico y tener bebés sanos”, afirmó Scott Montgomery, director del grupo.
La masa de maíz quedó excluida de un mandato nacional
Durante casi 30 años, en Estados Unidos se ha exigido añadir ácido fólico, una vitamina B clave, a panes de trigo enriquecidos y panes blancos, cereales y pastas.
Décadas de investigación muestran que el requisito de 1998 redujo en alrededor de un 30% las tasas de defectos graves como la espina bífida y la anencefalia, evitando cerca de 1.300 casos al año. Se considera uno de los mayores triunfos de la salud pública del siglo XX.
Pero la harina de masa de maíz, un alimento básico en las dietas latinas, quedó fuera del requisito original de fortificación, y las tasas de afecciones como la espina bífida y la anencefalia en esa comunidad se han mantenido obstinadamente altas.
En 2016, los reguladores federales permitieron, pero no exigieron, que se añadiera ácido fólico a productos de masa de maíz. Para 2023, apenas alrededor de 1 de cada 7 productos de harina de masa de maíz y ninguna tortilla de maíz contenían ácido fólico, según un análisis.
Tasas mayores de defectos congénitos entre madres hispanas
A nivel nacional, las mujeres hispanas tienen las tasas más altas de esos defectos durante el embarazo. En California, la tasa entre madres hispanas es el doble que entre mujeres blancas o negras, muestran datos estatales.
La nueva ley de California —y el enorme poder de compra del estado— podría ayudar a ampliar su adopción en todo el país, señaló el asambleísta estatal Joaquin Arambula, quien patrocinó la legislación aprobada en 2024.
“A menudo hay que ser el primero para poner la pelota a rodar”, comentó. “Así que me alegra que otros estados hayan asumido esa responsabilidad”.
La medida de California y la presión de los defensores ya han impulsado cambios.
Gruma Corp., la empresa matriz de Mission Foods y Azteca Milling, ha estado involucrada en el tema de la fortificación durante casi dos décadas. Azteca comenzó a vender algunas —pero no todas— variedades de Maseca, su mayor marca de harina de masa de maíz, con ácido fólico en 2016.
A partir de este año, el 97% de las ventas minoristas de la compañía en Estados Unidos incluyen ácido fólico. Se espera que el resto esté fortificado antes de julio, indicó Gruma en un comunicado.
Mission Foods comenzó la fortificación en 2024. Ahora añade ácido fólico a todas sus tortillas de maíz, tanto de marca propia como de marca privada, en Estados Unidos.
Según un informe reciente del Center for Science in the Public Interest, un grupo de defensa del consumidor que ha impulsado la fortificación, estas acciones de grandes productores han ayudado a allanar el camino para que los fabricantes más pequeños hagan lo mismo.
Al principio, la industria temía que el ácido fólico pudiera afectar el sabor y tenía reparos por el costo de cambiar las etiquetas, explicó Jim Kabbani, director de la Tortilla Industry Association. Pero ahora espera que los fabricantes de tortillas empiecen a vender productos fortificados a mayor escala.
“Creo que, en general, el tren ya salió de la estación y habrá cada vez más estados”, sostuvo.
Los expertos en salud pública celebran la iniciativa en auge.
“La ciencia es clara: la fortificación con ácido fólico funciona”, afirmó Vijaya Kancherla, profesora de epidemiología de la Universidad Emory y directora del Center for Spina Bifida Prevention. “Es segura. Está comprobada. Y es rentable”.
RFK Jr. califica la fortificación de la masa de maíz como “una locura”
Esa visión plantea un fuerte contraste con la de los críticos —incluidos algunos en los niveles más altos del gobierno— que consideran la fortificación del suministro de alimentos como una forma de extralimitación gubernamental.
“Esto es una locura. California está librando una guerra contra sus niños, apuntando a los pobres y a las comunidades de color”, escribió a finales del año pasado, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., al criticar la nueva ley de California en una publicación en X.
Un portavoz de Kennedy declinó explicar los comentarios.
Las redes sociales están llenas de personas que afirman que la fortificación con ácido fólico es “tóxica” o que quienes tienen cierta variación genética conocida como MTHFR no pueden procesar adecuadamente la vitamina.
Ninguna de esas afirmaciones es correcta, según defensores y expertos médicos.
“Lo verdaderamente insensato es que el principal funcionario de salud de nuestra nación esté difundiendo afirmaciones falsas y asustando a la gente para que evite un nutriente que ha demostrado prevenir defectos congénitos y salvar la vida de los bebés”, expresó Eva Greenthal, científica principal de políticas del CSPI.
En las dosis de fortificación, el ácido fólico “nunca ha demostrado causar daño a individuos o poblaciones”, indicó el doctor Jeffery Blount, neurocirujano pediátrico de la Universidad de Alabama en Birmingham, quien trabaja para prevenir defectos del tubo neural en Estados Unidos y en el mundo.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos enfatizan que “las personas con la variante del gen MTHFR pueden procesar todos los tipos de folato, incluido el ácido fólico”.
Incluso las nuevas guías dietéticas federales de Kennedy respaldan la fortificación. Los documentos que sustentan las guías aconsejan a las mujeres embarazadas comer alimentos ricos en folato, como verduras de hoja verde, frijoles y lentejas. Pero también reconocen que el ácido fólico de alimentos fortificados o suplementos es “crítico” antes de la concepción y durante el inicio del embarazo para prevenir defectos del tubo neural.
“La fortificación con ácido fólico de la harina de masa de maíz podría ayudar a prevenir” defectos del tubo neural, añade el sitio web de los CDC.
Sin fortificación, “ya es demasiado tarde”
Los defectos del tubo neural, que afectan a unos 2.000 bebés cada año en Estados Unidos, ocurren en las primeras semanas después de la concepción, cuando el tubo que forma la columna vertebral y el cerebro no se desarrolla adecuadamente.
Eso suele ocurrir antes de que muchas mujeres se den cuenta de que están embarazadas. Más del 40% de los embarazos en Estados Unidos no son planificados. En esos casos, muchas mujeres no se habrán estado preparando para el embarazo, señaló la doctora Kimberly BeDell, directora médica de una clínica de rehabilitación que ayuda a niños con espina bífida en el Miller Children’s Hospital en Long Beach, California.
“Incluso con el mejor esfuerzo de las mujeres de ir de inmediato al obstetra y empezar a tomar vitaminas prenatales, ya es demasiado tarde”, afirmó BeDell.
Añadir ácido fólico a la masa de maíz, de la misma manera que se añade a otros granos, es una forma de asegurar que el nutriente llegue a la población más amplia que lo necesita, agregó.
A los 28 años, embarazada de su primer hijo, Andrea Lopez no sabía de la importancia del ácido fólico ni de que la vitamina podría estar faltando en su dieta.
Luego, una ecografía a mitad del embarazo mostró que su bebé tenía anencefalia, una afección mortal en la que el cráneo no se desarrolla adecuadamente.
López llevó el embarazo a término y Gabriel vivió 10 días. El dolor por su pérdida nunca desaparece, contó, y añadió que Gabriel habría sido estudiante de primer año de preparatoria este año. Apoya la ley de California que exige la fortificación con ácido fólico de la masa de maíz y le parece “increíble” que la medida haya tardado tanto en aplicarse.
“Créame, no quiere pasar por esto”, expresó. “Él es el amor de mi vida. Tengo dos niñas pequeñas que sobrevivieron, pero él es mi primogénito. Es mi único hijo”.