Funcionarios libaneses esperan que las negociaciones de dos días deriven en un nuevo acuerdo de alto el fuego y allanen el camino para abordar una serie de asuntos espinosos, entre ellos el retiro de las fuerzas israelíes del sur de Líbano y el desarme de Hezbolá.
Un funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos describió la jornada completa de conversaciones de hoy como "productiva y positiva", y manifestó que Washington espera con interés el segundo día mañana.
El funcionario habló a condición de guardar el anonimato para describir la sesión a puerta cerrada y no ofreció detalles adicionales.
El Gobierno del Presidente estadounidense, Donald Trump, ha estado presionando para lograr un avance entre los dos vecinos, que oficialmente han estado en guerra desde que el Estado de Israel fue creado en 1948.
Sin embargo, Hezbolá no forma parte de esas conversaciones y se ha opuesto abiertamente a que Líbano participe en negociaciones directas con Israel.
Pese a un alto el fuego negociado por Estados Unidos las conversaciones pasan a un nivel más alto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien en abril asistió a las primeras reuniones entre Israel y Líbano en Washington, acompaña a Trump en una visita a China y no asistió a la sesión de hoy.
La ronda actual de conversaciones representa un paso hacia negociaciones más serias, con la participación de enviados de mayor nivel de Líbano e Israel después de que las sesiones preparatorias iniciales fueran encabezadas por los embajadores de ambos países en Washington.
El enviado libanés que estuvo al frente de las conversaciones hoy, Simon Karam, es un influyente abogado y exembajador libanés en Estados Unidos, que recientemente representó a Líbano en conversaciones indirectas con Israel sobre la implementación del alto el fuego establecido tras la más reciente conflagración entre Israel y Hezbolá.
Del lado israelí estaba previsto que asistiera el asesor adjunto de Seguridad Nacional, Yossi Draznin.
Aún existen grandes diferencias en lo que ambas partes quieren de las conversaciones directas.
Funcionarios israelíes se han centrado en desarmar a Hezbollah y han descrito las negociaciones como un paso previo a una posible normalización de las relaciones diplomáticas.
Funcionarios libaneses han señalado que buscan un acuerdo de seguridad o un armisticio que no implique la normalización.
Trump ha pedido públicamente una reunión entre el Presidente libanés Joseph Aoun y el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mientras que Aoun ha rechazado reunirse o hablar directamente con Netanyahu en esta etapa, una decisión que probablemente generaría reacciones adversas en Líbano.
Un alto funcionario libanés familiarizado con las negociaciones en Washington indicó hoy que Líbano quiere primero un alto el fuego completo y luego negociaría el retiro de las fuerzas israelíes.
El tema de las armas de Hezbolá se abordaría políticamente en Líbano después de eso, afirmó. El funcionario habló a condición de guardar el anonimato para expresarse con franqueza sobre las conversaciones.
Indicó que Líbano está "dependiendo en gran medida del Gobierno de Estados Unidos" para que le proporcione influencia en las negociaciones con Israel, y cree que Trump es "sincero" en su deseo de ayudar a los libaneses.
El funcionario explicó que, cuando Trump y Aoun hablaron recientemente, Trump no presionó a Aoun para reunirse o dialogar con Netanyahu, y mostró comprensión cuando Aoun expuso sus razones para negarse.
Según el funcionario, Aoun le dijo a Trump que, si iba a Washington y estrechaba la mano de Netanyahu y luego las conversaciones fracasaban, ello podría tener repercusiones internas en Líbano y desacreditar a Trump.
Aoun le dijo a Trump que, si ambos países logran alcanzar un acuerdo de seguridad, él iría a la Casa Blanca para "inaugurarlo", y Trump respondió diciendo: "Me gusta eso", señaló el funcionario.
Si Israel acepta un alto el fuego y se retira del territorio que está ocupando en el sur de Líbano, dijo el funcionario, él cree que Hezbolá aceptaría un arreglo mediante el cual entregaría sus armas al ejército libanés, que podría conservar algunas y destruir otras.
Según este plan, Líbano podría considerar permitir que combatientes individuales de Hezbolá se incorporen al ejército libanés si cumplen los requisitos de elegibilidad, añadió.