Chihuahua.- Cada mañana, antes de que las oficinas de Recaudación de Rentas en el centro de la ciudad comiencen a recibir a decenas de contribuyentes, Josbeth Roberto ya tiene listo su puesto de pan dulce. Entre el ir y venir de trabajadores, estudiantes y ciudadanos que realizan algún trámite, su negocio se ha convertido en una parada obligada para quienes buscan desayunar o simplemente disfrutar de una pieza de pan recién horneado.
Lejos de tratarse de un negocio improvisado, la venta de pan representa una tradición familiar que comenzó hace varios años. Josbeth explica que la idea nació gracias a su padre, quien fue el primero en dedicarse a esta actividad y sentó las bases de un oficio que con el tiempo fue creciendo.
"Mi papá vendía pan desde hace muchos años. Empezamos con bollitos y poco a poco fueron saliendo más cosas. Después llegaron las donas, más variedades de pan y también los tamales. Gracias a Dios así hemos seguido", relata.
Con el paso del tiempo, la oferta aumentó hasta convertirse en un pequeño escaparate de pan tradicional. En su mesa pueden encontrarse bollitos, donas, esponjas, roles, croissants, tartaletas, berlinesas, submarinos, canastitas, pan de hojaldre y otras especialidades que cambian conforme a la temporada o la demanda de los clientes.
Además del pan dulce, también ofrece tamales de chile rojo, verde y dulce, una opción que suele tener buena aceptación entre quienes buscan un desayuno rápido antes de iniciar su jornada laboral.
Aunque su puesto se ubica frente a una dependencia gubernamental, Josbeth asegura que su clientela es muy variada. Si bien muchos de sus compradores trabajan en oficinas de gobierno, también recibe diariamente a personas que acuden al centro por distintos motivos.
"Hay clientes de todo tipo, no solamente de gobierno", comenta. Incluso explica que parte de su rutina consiste en instalarse durante las mañanas cerca de una parada de camión, donde también ha logrado formar una clientela constante integrada por personas que aprovechan la espera del transporte para comprar algo de desayunar.
La fidelidad de sus compradores ha permitido que el negocio permanezca vigente a pesar de los cambios económicos y del incremento en los costos de los insumos. Para muchos de ellos, pasar por una pieza de pan ya forma parte de la rutina diaria.
Actualmente, la mayoría de las piezas tienen un precio de 15 pesos o una promoción de cuatro por 55 pesos, con algunas excepciones dependiendo del producto. Los tamales se venden entre 20 y 22 pesos cada uno, buscando mantener precios accesibles para quienes diariamente recorren el primer cuadro de la ciudad.