ASÍ LO DIJO

Los daños psicológicos de los niños y adolescentes son muchos; por lo general tienen miedo a no ser creídos. En el caso de los adultos –hombres-, también hay mucha estigmatización y burlas por parte de la misma sociedad”

Nancy Ivón Martínez Carrasco

Psicóloga de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas adscrita a la Fiscalía Zona Centro

Nancy Ivón Martínez Carrasco, psicóloga de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAVE) adscrita a la Fiscalía Zona Centro, alertó sobre los daños psicológicos en niños y adolescentes –varones- quienes tras ser víctimas de abusos sexuales y/o violación tienden a suicidarse o a realizarse cortes en la piel (cutting).

De acuerdo con la especialista, el mayor número de víctimas son niños de seis a once años y los principales agresores son personas que están dentro de su núcleo familiar: padrastros, tíos o papás biológicos.

“Aquí –en la Unidad de Delitos Sexuales y Violencia Familiar- hacemos videograbaciones de niños, niñas y adolescentes, esto con la finalidad de tomar la declaración y que está sea única y no revictimizante. Yo tomo esas declaraciones o la psicóloga que esté en turno; el Ministerio Público siempre está escuchándome y él es el que me guía con las preguntas y yo me bajo al nivel cognitivo del menor”, dijo.

Martínez Carrasco señaló que, en el caso de las violaciones en contra de personas del sexo masculino, existe mucha estigmatización ya que el hecho –el delito- se convierte en un meme.

“Eso pasa sobre todo en adultos; en niños creo que es distinto porque cuando la víctima ya es mayor de edad, hay muchas burlas por parte de la sociedad”.

En cuanto a la atención para los niños y adolescentes, la psicóloga refirió que se aplica la técnica de juego.

“Todo es con la intención de no revictimizar, aquí les brindamos estímulos psicológicos para que él pueda ahora sí que referir el motivo del porqué viene a esta institución. Los daños psicológicos de los niños son muchos, ahí aparece la cuestión del retraimiento social y sobre todo, el miedo a no ser creídos”.

Aunado a eso, la experta dijo que actualmente han visto muchos casos de suicidios en adolescentes derivados de violaciones y abusos sexuales.

“Todo surge porque tienen miedo a referir el daño por el que están pasando y desgraciadamente, prefieren quitarse la vida y en cuestiones de adultos, desgraciadamente, también se dan este tipo de situaciones y el daño también surge porque no son creídos por la sociedad, inclusive andan mucho los memes que surgen al exponer su caso”.

En cuanto a los suicidios, la detección de estos es derivada de la declaración de algunas personas.

“Al momento de profundizar, ellos mismos refieren que ya no quieren vivir o que se han autolesionado –cutting- lo refieren en las videograbaciones y cuando una detecta este tipo de situaciones, se les brinda de manera inmediata el tratamiento psicológico, aunque en todos los casos es así, es un derecho que los menores de edad tienen a través de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y se les da seguimiento con la finalidad de reparar el daño emocional sufrido”.

Durante el mes de enero, fueron atendidos por la Fiscalía al menos 60 personas del sexo masculino víctimas de delitos de esta índole.

Debido a que los abusos sexuales y las violaciones son por parte de familiares, eso genera un shock emocional muy traumático para los papás.

“Como que en un principio no les creen debido a que ven como imposible que el papá pueda cometer un acto tan grande. Entonces entran en una crisis muy fuerte de llanto, o sea, se me han llegado a desmayar. Sin embargo, la parte primordial que yo les menciono a los papás que es muy importante, es el acompañamiento y el estado emocional del bienestar que ellos le proporcionen, porque ellos son quienes los van a encaminar y para poder salir más rápido de este abuso sexual o de ese impacto”.

Por último la psicóloga hizo un llamado a que se acerquen a la Fiscalía en caso de sospechar que hay una agresión.

“Muchas veces no se requiere venir a denunciar sino simple y sencillamente hasta asesorarse y que conozcan qué es lo que se puede hacer para poder denunciar pues un acto de esta magnitud. Aquí se cuenta con el personal especializado para que se tengan las técnicas para que, si en dado caso se observa alguna agresión puedan denunciar y acompañarles en todo el proceso y que vean que en la institución les vamos a ayudar y a buscar que se haga justicia; muchas veces las víctimas se sienten muy tranquilas porque saben que se detuvo a la persona, porque vinieron aquí y se sintieron”.

Entre las señales de agresión están el rechazo hacia la persona, el miedo y la ansiedad.

“Se empiezan a comer sus uñitas, a veces no quieren meterse a bañar, es una de las cuestiones de un del abuso sexual, también entran en una depresión e inclusive presentan un bajo rendimiento escolar”.

Por último, Nancy Ivón quien trabaja con víctimas desde el 2009, dijo que hay casos que sí le impactan y que crean una afectación emocional.

“Creo que como psicóloga y para poder nosotros rendir y transmitir mejor la ayuda a las personas, hay que hacer ciertas cosas, a mí en lo personal, me gusta mucho realizar ejercicio; es una parte de que a mí me ha funcionado, tengo 16 años en esta unidad y eso me ayuda a liberar; sin embargo, como seres humanos no podemos decir que esto no afecta, soy mamá, tengo hijas y pues sí tengo que cubrir y trabajar esa parte para poder yo, sobre todo ayudar a la víctima”, finalizó.