Chihuahua, Chih.- Luego de que las autoridades retiran un vehículo yonkeado o abandonado de la vía pública, muchas personas se preguntan qué ocurre con estas unidades y cuál es su destino final cuando sus propietarios nunca se presentan a reclamarlas.

Este tema cobra relevancia como seguimiento a las acciones que actualmente realiza la Subsecretaría de Movilidad de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) para retirar automóviles que representan riesgos sanitarios y de seguridad en distintos sectores de la ciudad.

De acuerdo con el subsecretario de Movilidad de la SSPE, César Komaba, el procedimiento inicia una vez que se detecta una unidad en aparente estado de abandono o cuando existe una denuncia ciudadana sobre vehículos que permanecen durante largos periodos frente a viviendas, lotes o espacios públicos.

Antes de proceder al retiro, las autoridades notifican al propietario y le otorgan un plazo para solucionar la situación. En muchos casos, explicó el funcionario, los dueños retiran el vehículo por cuenta propia o solicitan un tiempo adicional para hacerlo.

“Nosotros le damos hasta 48 horas para que lo retiren. Si no lo retiran en ese tiempo, ya lo levantamos nosotros con la grúa”, señaló.

Cuando vence ese plazo sin que exista una respuesta por parte del propietario, la unidad es trasladada a un corralón autorizado, donde queda bajo resguardo de la autoridad mientras se espera que el dueño acuda a realizar los trámites correspondientes.

Para recuperar el vehículo, el propietario debe presentarse ante las autoridades, conocer la infracción que motivó el retiro, cubrir las sanciones aplicables y obtener la documentación necesaria para acudir posteriormente al corralón. Además, debe hacerse responsable de los gastos generados por el servicio de grúa y por el tiempo que la unidad permaneció almacenada.

Sin embargo, no todos los vehículos son reclamados.

Komaba explicó que uno de los principales problemas surge precisamente cuando los propietarios abandonan por completo el proceso y dejan que las unidades permanezcan durante meses o incluso años en los depósitos vehiculares.

“Cuando no se presentan los vehículos, se quedan ahí en el corralón”, indicó.

En estos casos, las autoridades deben revisar los procedimientos legales aplicables para determinar cuánto tiempo puede permanecer una unidad bajo resguardo antes de iniciar otro tipo de acciones administrativas.

El subsecretario detalló que cuando el vehículo no está relacionado con investigaciones o procesos judiciales, permanece únicamente a disposición de la autoridad administrativa. Una vez agotados los plazos establecidos por la normatividad correspondiente, puede iniciarse un procedimiento para disponer legalmente de la unidad.

“Se hace el dictamen y se pone a remate, como quien dice, para que en un momento dado el corralón le pueda sacar algo de beneficio al tenerlo tanto tiempo ahí parado”, explicó.

De esta manera, algunos vehículos abandonados terminan siendo subastados o sujetos a procedimientos que permiten recuperar parte de los costos generados por su almacenamiento y custodia.

La problemática no es menor. Aunque las autoridades no consideran que el retiro de autos yonkeados sea una actividad extraordinariamente frecuente, sí reconocen que las denuncias ciudadanas son constantes.

Vecinos de diferentes colonias suelen reportar unidades que permanecen inmóviles durante largos periodos, muchas veces con evidentes signos de deterioro, acumulación de basura o daños mecánicos que impiden su funcionamiento.

Según la Subsecretaría de Movilidad, estos vehículos no solamente afectan la imagen urbana, sino que también pueden convertirse en focos de infección al acumular agua, basura y fauna nociva. Además, representan puntos de riesgo para la seguridad, ya que en algunos casos son utilizados para ocultar objetos ilícitos o como refugio temporal para personas que realizan actividades indebidas.

Por ello, las autoridades reiteraron el llamado a los propietarios para retirar oportunamente sus vehículos en desuso y evitar que estos terminen en depósitos vehiculares donde los costos continúan acumulándose con el paso del tiempo.

Asimismo, exhortaron a la ciudadanía a seguir reportando unidades abandonadas que representen riesgos para la comunidad, recordando que el objetivo principal de estos operativos es mantener espacios públicos más seguros, limpios y ordenados para todos los habitantes.

Lo que comienza con una simple denuncia vecinal puede terminar, en los casos más extremos, con un vehículo olvidado durante años en un corralón y posteriormente enviado a remate por falta de interés de su propio dueño.