Chihuahua, Chih.- Durante dos décadas, el restaurante La Cabaña se ha convertido en uno de los puntos de referencia para quienes disfrutan del menudo y la barbacoa al norte de la capital. Con recetas tradicionales, ingredientes seleccionados y un servicio que busca mantener satisfechos a sus clientes, este negocio familiar ha logrado mantenerse vigente gracias al trabajo constante y al sabor que ha pasado de generación en generación.
Julio César Calahorra, propietario del establecimiento, comparte que el gusto por este tipo de comida nació desde su infancia, pues tanto sus abuelos como sus padres preparaban dichos platillos. Esa herencia culinaria fue la que lo impulsó a continuar con la tradición familiar y abrir su propio negocio hace ya 20 años.
“Esto viene desde mis abuelos y mis padres; he heredado los conocimientos para preparar menudo y preparar barbacoa”, comenta.
Desde entonces, La Cabaña ha buscado distinguirse por ofrecer calidad en cada platillo. Uno de los principales retos, explica Julio César, es el proceso de preparación del menudo, ya que requiere tiempo, paciencia y una cuidadosa selección de ingredientes para garantizar el sabor que los clientes esperan.
“El menudo tiene un proceso algo elaborado porque nos gusta trabajar con calidad. Utilizamos maíz menonita porque consideramos que es de los mejores y eso también influye mucho en el sabor final”, explica.
La preparación comienza desde varias horas antes de abrir al público. El maíz debe cocinarse cuidadosamente para lograr la textura adecuada, mientras que la pancita o menudo pasa por un estricto proceso de limpieza y selección. Julio César asegura que buscan siempre conseguir el mejor producto posible para mantener el nivel de calidad que los caracteriza.
Además del sabor, otro de los aspectos importantes dentro del restaurante es la atención y la rapidez en el servicio. Debido a la gran afluencia de clientes, especialmente durante fines de semana, el negocio cuenta con un amplio equipo de trabajo que permite atender la demanda sin descuidar la calidad.
Julio César menciona que le gusta trabajar con suficiente personal para mantener la eficiencia en todo momento. En jornadas concurridas, las ventas pueden incluso duplicarse, por lo que considera indispensable que cada integrante del equipo esté activo y comprometido con el servicio.
“Tenemos bastante personal porque nos gusta ser eficientes. Hay días en los que se dobletean las ventas y necesitamos que toda la gente esté trabajando al cien por ciento para sacar adelante el servicio”, comenta.
La Cabaña está ubicada sobre la avenida Los Arcos, al norte de la capital, una zona donde con el paso de los años ha logrado consolidar una clientela frecuente. Familias completas, trabajadores y visitantes llegan constantemente para disfrutar de los tradicionales platillos que han dado fama al restaurante.
Para Julio César, la clave para permanecer durante tantos años no solamente ha sido el sabor de la comida, sino también la constancia y el trato hacia los clientes. Considera que quienes visitan el restaurante buscan sentirse bien atendidos y encontrar siempre la misma calidad que los hizo regresar por primera vez. “Tratamos de mantener un buen servicio y comida de calidad. Eso es lo que hace que la gente siga viniendo después de tantos años”, expresa.
A 20 años de haber iniciado este proyecto, La Cabaña continúa siendo un ejemplo de tradición y esfuerzo familiar, manteniendo vivas recetas que han pasado de generación en generación y consolidándose como uno de los lugares preferidos para disfrutar de un buen menudo y una barbacoa al estilo tradicional. (Mauricio Luján / El Diario)