Chihuahua, Chih.- La Universidad Autónoma de Chihuahua y el gobierno municipal develaron una escultura en honor a Francisco “Pancho” Barrio Terrazas, exgobernador de Chihuahua y egresado de la institución, en un acto encabezado por el alcalde Marco Bonilla y Hortensia Olivas de Barrio, esposa del exmandatario, quienes destacaron distintos momentos de su trayectoria pública y personal.
Durante su intervención, el alcalde Marco Bonilla recordó que su relación con la figura de Barrio comenzó desde su infancia, debido a la actividad política de su madre durante las movilizaciones de 1986 y 1992. Señaló que durante aquellos años el nombre de Francisco Barrio era una referencia constante en su hogar y posteriormente tuvo encuentros con él cuando acudía al Palacio de Gobierno.
Bonilla relató que, siendo niño, estudiaba en la primaria Manuela Medina, actualmente Museo del Mamut, y aprovechaba las ocasiones en que acompañaba a su madre para acudir al Palacio de Gobierno. Según recordó, en esos momentos Barrio pasaba frente a él después de acudir a misa y lo saludaba con la frase “qué hubo, güero”, mientras le hacía un cariño en el cabello.
El alcalde señaló que en aquella etapa no alcanzaba a dimensionar la relevancia que Francisco Barrio tendría para Chihuahua. Explicó que con el paso de los años comprendió el papel que desempeñó en un periodo marcado por dificultades económicas, conflictos políticos y un creciente interés ciudadano por participar en la vida pública.
Bonilla sostuvo que la elección de 1986 representó uno de los momentos más importantes de ese proceso, al considerar que Chihuahua se convirtió en escenario de una lucha ciudadana por la libertad y la democracia. Recordó que Luis H. Álvarez decidió no buscar nuevamente la gubernatura y respaldó a Barrio para encabezar esa lucha.
De acuerdo con el alcalde, Barrio tenía entonces 35 años y asumió una responsabilidad que implicaba participar, organizarse y resistir. Afirmó que, aunque aquella generación perdió una elección, el movimiento abrió camino a cambios en la vida democrática del país y mostró que la participación ciudadana podía modificar la manera que ejercían el poder.
Bonilla también destacó la etapa posterior, cuando Barrio llegó a la gubernatura de Chihuahua. Señaló que entonces enfrentó el reto de demostrar que la lucha democrática debía complementarse con una forma de gobernar basada en esa misma democracia. Lo describió como un hombre “norteño, franco y directo”, que acostumbraba expresar lo que pensaba y sostener sus decisiones.
El presidente municipal vinculó además la trayectoria de Barrio con la Universidad Autónoma de Chihuahua, institución de la que fue alumno y maestro. Explicó que durante su administración estatal comenzaron a construirse las bases del proyecto que posteriormente se convirtió en la Ciudad Universitaria.
En ese sentido, Bonilla señaló que el legado de una persona también puede observarse en decisiones cuyos efectos permanecen después de que concluye un cargo público. Añadió que Barrio nació en Satevó, pero desarrolló un vínculo profundo con Chihuahua y particularmente con Ciudad Juárez.
El alcalde recordó también una de sus últimas conversaciones con Barrio, ocurrida en su casa en El Paso. Relató que durante ese encuentro el exgobernador manifestó su preocupación por la situación del país y le expresó: “Marco, es tiempo de los valientes, no hay que rajarse”. Bonilla agregó que Barrio le pidió enfrentar las circunstancias con humildad, entereza y valentía.
Por su parte, Hortensia Olivas de Barrio describió a su esposo como un hombre bueno, creyente, valiente y decidido a defender aquello en lo que creía. Señaló que era una persona profundamente comprometida con su familia y con causas que consideraba nobles, y afirmó que su incursión en la política no formaba parte de sus planes originales.
Explicó que Barrio provenía de la actividad empresarial y que su participación política surgió a partir de la preocupación que existía por la situación del país. Según relató, cuando decidió involucrarse lo hizo con la intención de servir, sin ataduras ni compromisos, y con convicciones relacionadas con la transparencia y la verdad.
Olivas recordó que a los 32 años Barrio fue el primer presidente municipal de Ciudad Juárez emanado del Partido Acción Nacional y que desde entonces tenía claros sus principios sobre el ejercicio del poder.
Al referirse a 1986, recordó la derrota electoral que calificó como fraude y señaló que Barrio quedó profundamente afectado por aquel resultado debido a las expectativas que existían entre los chihuahuenses. Sin embargo, sostuvo que aquella experiencia también dejó como enseñanza que una victoria electoral no significaba que la defensa de la democracia hubiera terminado.
Olivas relató que en 1992 nuevamente lo invitaron a contender por la gubernatura y que él aceptó con la determinación de enfrentar lo que fuera necesario para evitar repetir una situación como la de 1986. Finalmente, dijo, obtuvo la gubernatura de Chihuahua, aunque ese triunfo estuvo acompañado por un momento familiar particularmente doloroso.
Recordó que tres días antes de la toma de protesta de Barrio como gobernador falleció su hija de 16 años. Señaló que como familia tuvieron que vivir simultáneamente la alegría por la victoria electoral y el dolor por la pérdida de su hija.
Olivas sostuvo que aquella experiencia les mostró que la grandeza no consiste únicamente en ganar una elección u ocupar un cargo público, sino también en levantarse ante las circunstancias y continuar sin perder las propias convicciones.
En el ámbito personal, señaló que compartió 55 años de matrimonio con Barrio y que detrás del personaje público estaba el esposo, padre, abuelo, amigo y una persona que disfrutaba de la convivencia familiar, la lectura, la música, los viajes y las reuniones con sus amistades.