¿Qué debe pasar para que la gente comprenda lo mal que estamos en nuestro país? ¿Ya se estarán dando cuenta? Yo espero que sí.

En estos últimos días, hay tantos temas en el tintero, -dignos de análisis-, que solo podré abordar someramente unos pocos en este artículo. Y es que los yerros de este mal gobierno de cuarta se acumulan.

Comencemos por lo que denominaron “Plan B”; es decir, la Reforma Electoral pretendida por la presidenta, fue modificada; la pasaron por cámara de senadores, ahí le quitaron al dictamen lo relativo a la revocación de mandato (con lo cual hubiera ido Sheinbaum en la boleta electoral de 2027); y luego la sometieron a votación en la cámara de las y los diputados. Los de la oposición (PRI y PAN), dieron el debate: se argumentó, se luchó, se dio batalla; pero no fue suficiente para rechazarla. Morena con sus aliados no completarían los votos suficientes, de no ser porque los esquiroles de Movimiento Ciudadano, una vez más y sin recato alguno, la votaron a favor.

Es así, que se violenta de nuevo el sistema federalista por el cual lucharon nuestros héroes del siglo XIX.

No representa de ninguna manera, un ahorro sustancial en las elecciones, aunque sí afectará en gran medida a los congresos estatales con el recorte a su presupuesto. A todas luces, invade la esfera de autonomía de las entidades federativas, así como las facultades de municipio libre que se consagran en la propia Constitución. Contiene en su articulado, que limitará los cabildos, para que no tengan más de 15 regidores (as). Eso solo ocurre en menos de 60 de los 2,400 Ayuntamientos de todo México. ¿Qué caso tenía meterse en eso entonces?

El supuesto ahorro, no servirá ni para infraestructura carretera, construir escuelas u hospitales. Ojalá que fuera para eso. Pero no. Solo será un pretexto para centralizar dinero público y para que los huevones hijos de Andrés Manuel se sigan enriqueciendo. Si ya sabemos que ahí termina nuestro dinero siempre.

¿En qué país, el poder público se ejerce para “fastidiar” a su población? (quise escribir “chingar al pueblo”, pero creo que encontré un sinónimo). Solo en México (o quizá también en algún otro de Medio Oriente, no lo sé).

No es que vayamos de mal en peor. Sino que vamos de muy mal a más que peor.

La crisis económica está afectando a la gran mayoría de las familias mexicanas. Los precios de los productos básicos están desbordados. No tenemos ni para gasolina para movernos en nuestro vehículo para ir a trabajar. Recurrimos a tarjetas de crédito, que resultan impagables después. Con esto, estoy describiendo lo que sufrimos la clase media trabajadora; que somos el bloque mayoritario de la población. Sin mencionar, -en este caso-, las limitaciones y padecimientos de quienes menos tienen.

Aunado a lo anterior, otro suceso de esta semana debería preocuparnos. Me refiero a la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que avala que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) bloquee cuentas bancarias sin intervención del Ministerio Público, orden judicial, ni solicitud extranjera, cuando existan indicios de delitos de origen nacional como lavado de dinero o financiamiento al terrorismo. Bajo este argumento, podríamos pensar que eso “ni nos va ni nos viene”. No debe importarnos ya que no somos delincuentes. Eso no nos afecta. Pero en este país, con esos ministros del acordeón, todo puede pasar. Sobre todo, cuando eres opositor al oficialismo, te inventan un delito y dile adiós a tus ahorros.

Por cierto, si eres trabajador, también dile adiós a tus ahorros, pues te quitarán lo que tienes en tu Afore. De esto luego hablamos con más calma.

Y ya de pasada, otro tema muy, pero muy preocupante, es la catástrofe humanitaria. Es decir, los reportes de la ONU sobre desaparición forzada de personas en México.

Calificándolo incluso de “tendencioso” por parte de las secretarías de Relaciones Exteriores y de Gobernación, que niegan que exista complicidad del gobierno. Si a todas luces es lo que tenemos: un narcogobierno. Que somete a sus ciudadanos y protege a los cárteles.

En vez de estarles pidiendo ayuda; apoyarse de instancias internacionales que cuentan con recursos, tecnología y expertos; la presidenta se pone a rebatir, a negar, a querer “tapar el sol con un dedo”.

El rechazo de México a llevar la crisis de desapariciones ante la Asamblea General de la ONU, revela impunidad y complicidad. No hay empatía por parte del gobierno, hacia las víctimas y sus familias, sobre todo madres buscadoras.

Les doy unos datos alarmantes para intentar dimensionar el problema. Suman 130,000 desaparecidos en lo que lleva gobernando la 4T, según cifras oficiales, a lo que se podrían agregar los hechos que no son denunciados por ignorancia o sobre todo por temor o amenazas.

Hablábamos de 14 mujeres desaparecidas diariamente. Y, ha subido a 91 personas desaparecidas en un solo día.

Algo inaudito e inexplicable, es que se tienen 72 mil cuerpos sin identificar, en instalaciones de las fiscalías. O sea que, falta inversión en equipo técnico y humano en materia forense. Habiendo organismos que pudieran ayudar con eso, de nuevo culpan al pasado, por lo que está ocurriendo aquí y ahora.

Ya es momento de despertar y abrir los ojos. Momento de acabar con esta supuesta transformación que está aniquilando a nuestro país.

Ya es momento…