(Primera Parte)
En el Diario de Chihuahua, del sábado 11 y domingo 12 del mes en curso, se publicaron tres notas que consideré sobresalientes. Dos, por parte ‘De la Redacción’, relativas a la ‘carencia alimentaria’ y a las ‘causas de tuberculosis’; y, la otra, del reportero Ismael Carrillo: ‘Chihuahua con mitad de tuberculosis que Juárez’.
Sobre la carencia alimentaria, la nota del equipo de Redacción escribe que “Alrededor de 80 mil personas en Chihuahua dejaron de presentar carencia alimentaria, informó el secretario de Desarrollo Humano y Bien Común, Irving Rafael Loera Talamantes, quien atribuyó este resultado a la implementación de la estrategia NutriChihuahua, enfocada a ampliar el acceso a alimentos en población vulnerable. El funcionario explicó que la medición de la DESNUTRICIÓN INFANTIL enfrenta limitaciones, debido a cambios en los indicadores, lo que complica establecer comparaciones con años anteriores.”
De la misma Mesa de Redacción, leemos: “La falta de vacunación contra tuberculosis, sumada al hacinamiento y a problemas de NUTRICIÓN, mantiene activa la transmisión de esta enfermedad en el estado, donde hay 23 defunciones y casos en al menos 18 municipios… El presidente del Colegio de Médicos, Jesús Lozano, ‘mencionó que pacientes con VIH, cáncer o diabetes enfrentan mayor riesgo, AUNQUE TAMBIÉN UNA MALA ALIMENTACIÓN reduce las defensas incluso en personas con sobrepeso, lo que amplía el grupo vulnerable’”.
En tanto que Ismael Carrillo, en su reportaje en ‘primera plana y a ocho columnas’, narra que “en lo que va del año, la Secretaría de Salud del Estado (SSE) registra 239 casos de tuberculosis y 25 defunciones asociadas con esta enfermedad; Juárez encabeza la lista con 84 enfermos y seis muertes, seguido de Chihuahua con la mitad de dicha incidencia, con 46 y ningún fallecimiento, y en tercer lugar está Urique con 20 y tres decesos.
“El reporte más reciente confirma la presencia del padecimiento en 18 municipios, con una concentración clara en los principales centros urbanos y una expansión sostenida hacia regiones serranas, lo que mantiene bajo vigilancia epidemiológica a toda la entidad.”
Al leer las notas periodísticas anteriores, usted observó, apreciable lector, que con mayúsculas resaltamos la carencia alimentaria, la DESNUTRICIÓN infantil y problemas de nutrición como causas preeminentes de la TUBERCULOSIS (TB).
Aceptando que las causales señaladas influyen de manera no menos preocupante y penoso, en el origen y/o aparición de otras enfermedades —que al igual que la TB, se creía desaparecidas o totalmente controladas—, tales como: lepra, sífilis, viruela, sarampión, paludismo, mal del pinto… Empero, el resto de la presente colaboración, lo dedicaremos a dar algunos puntos de vista, con respecto al aun no considerado como primordial, el tema: Desnutrición y Aprendizaje.
Si desde mediados de la década de los 70 del S. XX en que se inauguró en Roma, “La Conferencia Mundial de la Alimentación”, organizada por las Naciones Unidas (ONU), y se hubiese dado seguimiento, todos los niños del mundo en general y específicamente los educandos, serían hasta el presente, los constructores de un mundo social y económicamente en progreso igualitario, sin abismales desigualdades: conviviendo en completo estado de PAZ. Pues no a otra realidad lleva un justo y verdadero aprendizaje; una integral educación pública.
Pero, lamentablemente, las condiciones de pobreza en que viven miles de millones de niños de nuestro sobreexplotado Globo Terráqueo, por las transnacionales capitalista-imperialistas y globalizadoras, constituyen un grave obstáculo para su crecimiento y desarrollo integral. Siendo uno de los elementos que conforman este ambiente: la desnutrición. Los niños desnutridos, con carencias alimentarias crecen invariablemente en un medio de privaciones de todo tipo.
En ese contexto, hoy, parece ser que se repite lo que a finales de los años setenta y principios de los ochenta del S. XX, se sostuvo: “Vivimos una hora decisiva. El destino de la humanidad está en juego. Asistimos a una serie de explosiones sociales, económicas y políticas sucesivas, en un mundo desarticulado por la yuxtaposición de las naciones ricas y las naciones pobres y por la contradicción entre el desarrollo tecnológico y el subdesarrollo material que prueban no sólo el fracaso de la sociedad de consumo, sino el de la civilización de nuestros días.”
Desde los últimos 30 años del S. XX, hasta lo que va de la tercera década del S. XXI, la sociedad de consumo ha agudizado la crisis alimentaria. Las grandes potencias industriales y bélicas han arruinado e impedido el desarrollo de los pueblos agrarios del planeta, debido a las devaluaciones y aranceles impuestos por los USA, y por medio de los mecanismos proteccionistas supranacionales del Mercado Común Europeo.
Esa economía de consumo y desperdicio ha descontrolado las prioridades esenciales del desarrollo humano. El hambre, la desnutrición de pueblos enteros es consecuencia de la persistencia voraz del imperialismo capitalista, del neocolonialismo y la dominación geopolítica: militar y económica de los más fuertes sobre los más débiles.
Ciertamente, la desnutrición ha sido abordada desde diferentes perspectivas. Se han realizado investigaciones en países “subdesarrollados” o en vías de desarrollo que profundizan sobre tan lacerante fenómeno. De ellas se derivan algunas preocupaciones generales, como las siguientes:
_“La influencia que ejerce la desnutrición en el desarrollo físico. En cuanto al desarrollo cerebral, se ha comprobado en los niños desnutridos un retraso en el proceso y en la tasa de división de las células cerebrales […] Dando lugar a anormalidades celulares tanto estructurales como bioquímicas en el cerebro. En cuanto al desarrollo corporal, igualmente se ha comprobado que los niños desnutridos presentan una disminución del ritmo de división celular que puede afectar el desarrollo glandular y muscular. Presentándose alteraciones de talla y peso.
_”En los primeros períodos de vida son evidentes los efectos de la desnutrición en el desarrollo psicológico. Se manifiesta apatía, que se exterioriza como indiferencia por el medio ambiente con reacciones limitadas ante la estimulación externa.
“En los años subsiguientes los procesos intelectuales, tales como síntesis, memorización, abstracción, lenguaje, razonamiento, etc., no dejan de presentarse, pero lo hacen con retraso.
_”Las diversas investigaciones concuerdan en afirmar que la desnutrición se encuentra dentro de un contexto ecológico social. Contexto que se caracteriza por variables económicas, educativas, culturales y sanitarias deficientes, constituyendo un hábitat de marginación y privación social.”
De ahí la necesidad de estudiar el problema para posibles soluciones, tomando en cuenta: continuaremos.