Parafraseando la canción de Miguel Ángel Mateos, “Cuando seas grande”, te pregunto: “Nene, ne-ne-ne, ¿qué vas a ser cuando seas grande? Nene, ne-ne-ne, ¿qué vas a ser cuando seas grande? ¿Estrella del “buen” Tik Tok”? ¿presidente del “buen” Facebook? Nene, ne-ne-ne, ¿qué vas a ser cuando la realidad te apriete el botooón?
En algunos salones de la Uni, de escuelas secundaria y bachillerato se respira en los jóvenes cansancio de espíritu sin haber trabajado, desinterés por las acciones nobles, apatía, ese “no querer” y rechazar lo que sabe que les conviene, una indiferencia hacia el sacrificio que está robando a la juventud algo mucho más grande: su capacidad de convertirse en alguien mejor.
Imagínate la escena que relata la obrita: “Mensaje a García”[1]: Un presidente necesitaba ayuda apremiante en la guerra, necesitaba contactar urgentemente a García, el jefe de los rebeldes en Cuba. ¿cómo lo localizaba? Para empezar nadie sabía exactamente dónde estaba García; no había Google Maps, ni WhatsApp, ni Facebook o YouTube, menos señal de teléfono en las montañas donde él se ocultaba.
Bueno, pues para eso buscó un a un tipo llamado Rowan, este cruzó selvas hostiles en Cuba, sin el mapa de Dora la Exploradora, ni el de Netflix, solo para entregar una carta al general García. Acaso ¿Preguntó "dónde está García"? ¡Nada! ¡no andaba buscando pretextos para no hacer las cosas o para culpar a los demás! ¡zaz!, la ató a su corazón y ¡listo! Lo encontró.
Si lees el texto y eres delicado te saca ronchas, te da urticaria, es más, tal vez te preguntes “¿Me dan puntos extra?, ah, si no me dan puntos, no dono sangre". ¿Te suena? Esa es la mentalidad moderna: "Maestro, ¿pa' qué estudio si ahí está el “gran” ChatGPT?". Hubbard dice que los jefes (y profes) pierden la cabeza con empleados (o alumnos) que no actúan solos, que esperan órdenes detalladas o se quejan. Bueno pues eso no es pereza, es falta determinación para moverte sin que te empujen. ¿Quieres servir en la vida? Sé un Rowan: haz lo que debes o te piden, rápido, bien, sin excusas.
El mensaje es claro: la sociedad en que vivimos está hambrienta de jóvenes que "lleven el mensaje a García". No flojos irrespetuosos que fallan en lo mínimo, que de cada diez palabras que pronuncian siete son groserías, que no pueden dejar unos minutos el teléfono, video juego, la televisión, a quienes pareciera les caen toneladas de dolor solo pensar en leer buen libro.
Si eres de los que en tu escuela entregas las tareas a medias o el que brilla insultando a los demás, en el relato de Hubbard en el “Mensaje a García” encontrarás una crítica viva a los que hacen lo anterior y todavía se victimizan. ¡Basta de mezquindad! y mira alrededor: tu compañero de clase necesita ayuda, tu comunidad un proyecto de mejora.
Despierta: elige proyectos grandes, arriésgate por algo que valga la pena, no por likes, o por la risa de abyectos que te aplauden por miedo a tus groserías y humillaciones. Hubbard dice que los triunfadores no esperan milagros; concentran energía y actúan. Rowan arriesgó todo por una misión, no por un “me gusta”. Si logras vencer tu mezquindad y sacrificarte por los demás, tarde que temprano, de manera natural ¡todos te querrán en su equipo de trabajo!
La sociedad no necesita jóvenes esperando que alguien les diga qué hacer. Necesita jóvenes con carácter, que dejen de buscar poner pretextos y el camino fácil, que se atrevan a enfrentar los retos con la rapidez y energía de quien sabe que tiene una misión importante que cumplir.
La próxima vez que tengas una actividad difícil o un reto que te dé pereza, recuerda a Rowan. No seas el que tira la toalla a la primera. Busca el esfuerzo que vale la pena: Cambia el placer desordenado por la satisfacción real de terminar o realizar algo difícil, que sea favorable y pertinente para la sociedad. Lleva tu "mensaje" a la Uni, al Bachi, al trabajo, a la vida: la sociedad está hambrienta de los Rowans como tú.
[1] Hubbard, E. (1944). Un Mensaje a García: ¿Quiere Ud. Progresar? Santiago de Chile: Imprenta El Imparcial.