Antes de entrar en materia, del presente tema, permítaseme, apreciable lector, participarle que a mi casi nonagenaria edad, y después de que desde 1957-58-59… estando laborando como docente en Madera, Chihuahua, enviara mis modestas colaboraciones periodísticas —esencialmente de denuncia— contra el tan arraigado caciquismo, al periódico ÍNDICE que dirigía don Guillermo Gallardo Astorga, al periódico LA JERINGA que editaba don Ernesto Espinoza, mismos que a la sazón abrían sus espacios a la diversidad de opinión, a la libertad de expresión.
Vocación que seguí cultivando en subsiguientes décadas hasta el presente, en: revistas (“Flama”, “Revista de Chihuahua”…); periódicos (“Editorial”, “Índice”, “Tribuna”); diarios (“Norte”, “Novedades”, “El Heraldo”, “El Diario”); radio (diversas estaciones, “Radio Universidad”); televisión (“Canal 44”, “Canal 28”); el AGRADECER del todo a la Asociación de Editorialistas de Chihuahua A.C., que en el marco del I Premio al Editorialista, “José Natividad Ramos Estrada” me hiciera el honor de entregarme “RECONOCIMIENTO Por cumplir 65 años de expresión libre de las ideas y pensamiento crítico, mediante incansable publicación y difusión de editoriales en medios de comunicación.
Chihuahua, Chih. A los 20 días de agosto de 2026
Alejandro Rueda Moreno Presidente Roberto Piñón Olivas Secretario
Norma Gutiérrez González
Presidenta de la Comisión del Premio al Editorialista ‘José Natividad Ramos Estrada’”
¡ENHORABUENA, para quienes recibieron tan meritorio RECONOCIMIENTO!
TEMA. En vista que ciertos “políticos” de la derecha, incrustados en el Congreso de la Unión, sin mayor mérito que haber llegado a ocupar una curul por la vía plurinominal; es decir, sin ningún voto de la ciudadanía, persisten en su idea y deseo que Donald Trump intervenga directa y hasta militarmente en nuestro país. Revisando mi modesta hemeroteca, en el suplemento de la “Jornada”- MASIOSARE (242) del domingo 11 de agosto de 2002 me encontré con la entrevista que le hiciera el periodista Mac Cooper (M.C.) a GORE VIDAL (G.V.) “escritor prolífico, legendario crítico de la sociedad estadounidense y gran conocedor de la historia y del sistema político de su país [USA]”, reproducción que se tituló: DE CÓMO LOS ESTADOUNIDENSES LLEGAMOS A SER TAN ODIADOS.
Por considerarla de total vigencia y aleccionadora, creo conveniente transcribir los aspectos de mayor trascendencia:
En la parte introductoria de la entrevista, Mac Cooper expuso: “PUEDE QUE SEA EL ULTIMO republicano con “r” minúscula de Estados Unidos GORE VIDAL, ahora de 76 años, ha dedicado su vida a criticar los impulsos imperialistas de Estados Unidos y —a través de dos docenas de novelas y cientos de ensayos— ha argumentado tempestuosamente que Estados Unidos debería retroceder a sus raíces más jeffersonianas, que debería dejar de meterse en los asuntos de otras naciones y en los asuntos privados de sus propios ciudadanos.
“Es el hilo que corre a través del último best-seller de Vidal —una extraña recopilación de ensayos, publicada tras el 11 de septiembre (2001), titulada La guerra perpetua para la paz perpetua: de cómo llegamos a ser tan odiados. Para contestar a la pregunta respecto al subtítulo, Vidal propone que no tenemos ningún derecho a rascarnos la cabeza sobre lo que motivó a los perpetradores de los dos mayores ataques de terror en nuestra historia, el bombardeo de Oklahoma y el holocausto de las torres gemelas del pasado septiembre.
“Vidal escribe: ‘Es una ley de la física que en la naturaleza no hay ACCIÓN SIN REACCIÓN. Lo mismo parece ser verdad en la naturaleza humana —esto es, en la historia—’. La inevitable ‘reacción’, dice Vidal, es nada menos que las sangrientas obras de Osama bin Laden y Timothy McVeigh. ‘Cada uno estaba enfurecido’, dice, ‘por los imprudentes asaltos de nuestro gobierno hacia otras sociedades’ y hacia la propia sociedad estadounidense, y, por lo tanto, los ‘provocaron’ y respondieron con horrenda violencia’.
Continúa Marc Cooper: “Así que cuando me encontré con Gore Vidal, la primera pregunta que le hice fue:
M. C.: ¿Estás argumentando que, de alguna manera, los 3 mil civiles que murieron el 11 de septiembre merecían su destino?
G. V.: No creo que nosotros, el pueblo estadounidense, merecíamos lo que sucedió, Tampoco nos merecemos el tipo de gobierno que hemos tenido. Nuestros gobiernos nos han acarreado esto por sus acciones en todo el mundo. Tengo una lista en mi nuevo libro que le da una idea al lector sobre lo ocupado que hemos estado. Desafortunadamente, sólo recibimos DESINFORMACIÓN de The New York Times y otros lugares oficiales. Los estadounidenses no tienen idea de la magnitud de las travesuras de su gobierno.
La cantidad de ataques militares que hemos llevado a cabo en contra de otros países sin haber sido provocados, desde 1947-48, ascienden a más de 250. Se trata de ataques mayores en otros lados, desde PANAMÁ a IRÁN. Y ni siquiera es una lista completa. No incluye los lugares como CHILE, ya que eso fue una operación de la CIA. Sólo enumeré los ataques militares. A los estadounidenses, o no se les dicen esas cosas o se les dice que los atacamos porque… bueno…
Noriega es el centro de todo el narcotráfico mundial y tenemos que deshacernos de él. Así que matamos algunos panameños en el camino. De hecho, matamos a bastantes… Después secuestramos a su líder, Noriega, un ex hombre de la CIA que trabajó fielmente para Estados Unidos. Lo arrestamos. Lo llevamos a juicio en una corte estadounidense que no tiene jurisdicción sobre él y lo encarcelamos —nadie sabe por qué—. Y se suponía que eso iba a finalizar el comercio de las drogas porque lo habían satanizado en The New York Times y en el resto de la prensa imperialista.
Toda la entrevista es esencial en los momentos actuales, no obstante, por lo extenso de la misma, concluimos con lo siguiente:
M. C.: ¿Debería Estados Unidos simplemente empacar a sus militares de todos lados y regresarlos a casa?
G.V.: Sin excepción. No somos el policía del mundo. Y no podemos ni siquiera ser policía de Estados Unidos, excepto para robar dinero del pueblo y generalmente para crear un caos. Muchas veces y en muchas partes del país, se percibe a los policías, y de manera correcta, como el enemigo. Creo que es hora de que echemos para atrás el imperio —no le está haciendo bien a nadie—. Nos ha costado billones de dólares, lo cual me hace sentir que solito se va a reducir porque no va a haber suficiente dinero para mantenerlo”.
¡Inolvidable, cuando nuestros abuelos y padres durante septiembre y demás días HISTÓRICO-PATRIOS, lucían la BANDERA en la fachada del hogar!
¡Loable lección tangible de HISTORIA y CIVISMO! ¿La practicaríamos nuevamente, como mexicanos “bien nacidos”?