“Nuestro dominio del hemisferio occidental nunca más será cuestionado”
Donald Trump

Un nuevo y desafortunado acontecimiento llega a sacudir aún más a la vapuleada paz mundial, provocando beneplácitos y condenas —tal parece, a la ligera—, tratando de forzar y acomodar justificaciones acordes con ideologías políticas de toda índole.
Especulaciones y posturas exacerbadas seguirá habiéndolas, lo que bien pudiera invitar a no entrometerse en temas de los que no se tiene la suficiente y adecuada información, y mucho menos el consecuente y necesario análisis y reflexión, evitando así discusiones bizantinas (además de que la opinión de cualquier persona común, difícilmente moverá intenciones e intereses de poderíos internacionales). No obstante, en un propósito de contribuir a allegar planteamientos que pudieran aportar veracidad y objetividad, será importante conocer los argumentos expuestos sobre el particular en un influyente medio de comunicación del mismo país injerencista.
En la publicación “El ataque de Trump a Venezuela es ilegal e imprudente”, que aparece en la edición digital y en español de The New York Times (NYT), el día tres del mes y año que transcurren, y que contiene la opinión del Comité Editorial —el cual, según se refiere en la propia nota, se encuentra integrado por distintos periodistas de opinión que sustentan sus puntos de vista en su experiencia, investigación, debates y unos valores muy arraigados, y que es independiente de la sala de redacción—, se exponen diversos cuestionamientos de los que, en parte, serán transcritos a continuación:
“…si existe una lección primordial de las relaciones internacionales estadounidenses del siglo pasado, es que intentar derrocar incluso al régimen más deplorable puede empeorar las cosas. Estados Unidos pasó 20 años sin conseguir crear un gobierno estable en Afganistán y sustituyó una dictadura en Libia por un Estado fracturado. Las consecuencias trágicas de la guerra de 2003 en Irak siguen persiguiendo a Estados Unidos y al Medio Oriente…
“Trump aún no ha ofrecido una explicación coherente de sus acciones en Venezuela. Está empujando a nuestro país hacia una crisis internacional sin razones válidas. Si Trump quiere argumentar lo contrario, la Constitución establece lo que debe hacer: acudir al Congreso. Sin la aprobación del Congreso, sus acciones violan la ley de Estados Unidos.
“La justificación nominal del aventurerismo militar del gobierno es destruir a los ´narcoterroristas´. A lo largo de la historia, los gobiernos han calificado de terroristas a los dirigentes de naciones rivales, tratando de justificar las incursiones militares como operaciones policiales. La afirmación es especialmente ridícula en este caso, dado que Venezuela no es un productor significativo de fentanilo ni de las otras drogas que han dominado la reciente epidemia de sobredosis en Estados Unidos, y la cocaína que sí produce fluye principalmente a Europa. Mientras Trump ha estado atacando a las embarcaciones venezolanas, también indultó a Juan Orlando Hernández, quien dirigió una extensa operación de narcotráfico cuando fue presidente de Honduras de 2014 a 2022...
“Al parecer, Venezuela se ha convertido en el primer país sometido a este imperialismo de los últimos tiempos, y representa un enfoque peligroso e ilegal del lugar de Estados Unidos en el mundo. Al proceder sin ningún atisbo de legitimidad internacional, autoridad legal válida o respaldo nacional, Trump se arriesga a dar una justificación a los autoritarios de China, Rusia y otros países que quieren dominar a sus propios vecinos. De forma más inmediata, amenaza con reproducir la arrogancia estadounidense que condujo a la invasión de Irak en 2003…
“Sospechamos que Trump se ha negado a solicitar la aprobación del Congreso para sus acciones, en parte porque sabe que incluso algunos republicanos del Congreso son profundamente escépticos sobre la dirección que está llevando a este país. Los senadores Rand Paul y Lisa Murkowski y los representantes Don Bacon y Thomas Massie —todos ellos republicanos— ya han respaldado legislaciones que limitarían las acciones militares de Trump contra Venezuela.
“Un segundo argumento contra los ataques de Trump a Venezuela es que violan el derecho internacional. Al bombardear las pequeñas embarcaciones que Trump dice que trafican con drogas, ha matado a personas basándose en la mera sospecha de que han cometido un delito y no les ha dado ninguna oportunidad de defenderse. Las Convenios de Ginebra de 1949 y todos los principales tratados de derechos humanos posteriores prohíben este tipo de ejecuciones extrajudiciales. También lo hace la legislación estadounidense.
“El gobierno parece haber matado a personas indefensas. En un ataque, la Marina realizó un segundo ataque contra una embarcación ya destruida, unos 40 minutos después del primer ataque, matando a dos marineros que se aferraban a los restos de la embarcación y no parecían representar ninguna amenaza…
“Mantendremos la esperanza de que la crisis actual acabe menos mal de lo que esperamos. Tememos que el resultado del aventurerismo de Trump se traduzca en un mayor sufrimiento para los venezolanos, un aumento de la inestabilidad regional y un daño duradero para los intereses de Estados Unidos en todo el mundo. Sabemos que el belicismo de Trump viola la ley”.
En tanto, la ONU, la OEA y la observancia del derecho internacional, brillan por su ausencia. No han cumplido con su papel de conocer y sancionar, en su caso, hechos violatorios de la normatividad referida, ya sea en lo que concierne a la intromisión extranjera en asuntos de otros países, o a la violación de derechos humanos por gobiernos nacionales.
Ojalá que los acercamientos que han tenido los presidentes estadounidense, ruso y chino, efectivamente sean para buscar la paz, y no para acordar el reparto de lucrativos territorios distintos a los suyos.