Debió ser la mismísima Maru Campos la que saliera a tratar de apagar los serios fuegos mediáticos-políticos, desatados al interior del partido gobernante en Chihuahua en la disputa por la candidatura a la alcaldía de Chihuahua.
Tanto declaraciones de algunos de los aspirantes, como videos, pronunciamientos y eventos de todos ellos, abonaron a la creciente rispidez en el PAN.
Hay en el aire blanquiazul una certidumbre, extendida afuera de ese partido: Que el fiel de la balanza será —es— la gobernadora Maru Campos.
Casi no se dice abiertamente.
A sotto voce se afirma que el ex fiscal César Jáuregui, en el momento en que renunció y enfrentó la posibilidad de ser enjuiciado por el episodio del narcolaboratorio, quedaba fuera de la contienda y que, al regresar a la actividad política, que no la pública, lo hacía —hace con éxito— insubordinándose y por fuera de lo que debieran ser los tiempos y modos del blanquiazul.
Lo cierto es que a partir del registro de los aspirantes de Morena a la gubernatura el resto de sus contendientes, particularmente los del PAN, se han ‘desatado’.
En ello se inscriben las actividades de Jáuregui, y en un rango menos activo las del Srio. de Gobierno, Santiago de la Peña, que aspira a participar en el proceso como ‘ciudadano’ ajeno al PAN.
En política hay una regla no escrita:
No cometas errores si vas adelante (en las encuestas o en el proceso). Deja que corran las cosas y con la inercia ganadora podrías terminar primero.
Hay ejemplos paradigmáticos.
En la elección presidencial del año 2006, a fines de abril, López Obrador encabezaba las encuestas con alguna holgura —se habla de un promedio de todas las encuestas de alrededor de 10 puntos—.
Decidió no ir al debate. Ahí ganó la narrativa de que constituía ‘un peligro para México’.
Las encuestas se cerraron.
Calderón ganó por menos del 1% y aún amplias capas de la población sostienen que se cometió un fraude contra el entonces perredista.
Estudios posteriores, de distintas fuentes, todas creíbles, no lograron confirmar que se hubiese cometido.
Un error de consecuencias parecidas puede ocurrirle al PAN de Chihuahua.
Prácticamente desde 2021 —con el muy ‘natural’ tropiezo de la elección presidencial del 2024— la percepción más extendida era que mantenía una muy buena ventaja en la capital del estado, que a ojos de muchos disminuía hasta llegar, a mitad del año pasado, a creerse que Morena había logrado emparejar las preferencias en la ciudad de Chihuahua, lo que arrojaba una muy extendida percepción que el morenaje podría alzarse, con alguna facilidad, con la gubernatura en 2027.
Lo dicho, no hay que cometer errores.
Héte aquí que los aspirantes morenistas empezaron a cometer errores, aparecieron los trailers ‘de la salud’ de Andrea Chávez, los numerosos espectaculares de Cruz Pérez Cuéllar y de Brenda Ríos y las bardas de Ariadna Montiel.
Pero al panismo le sobrevinieron todos los eventos ocurridos a partir del hallazgo del narcopredio de Morelos y la muerte de los 4 agentes.
En el primer momento parecía que el mundo les caía encima a Maru y César Jáuregui, acusados de ‘traidores’ por la 4T. Se preveía que deberían acudir a tribunales.
Luego todo cambió.
Era extremadamente difícil que en la competencia de las narrativas saliera adelante la de Morena. Los panistas, y especialmente Maru, convirtieron en viral la suya al comparar que ella —‘desmantelaba narcolaboratorios’— con la de Morena que ‘defendía narcogobernadores’ pues asumió la extrema defensa de Rocha Moya.
Hasta precandidatearon a la presidencia a Maru.
Hoy, la percepción más generalizada es que el PAN gana, con ventaja la capital.
Falta mucho para todo. Pero en el PAN tienen problemas con los tiempos políticos.
Se mandó la señal —dicen que desde Palacio— que todos se aventaran al ruedo y eso llevó a que por lo menos 3 integrantes del gabinete expresaran sus aspiraciones a la alcaldía de Chihuahua y a la gubernatura.
En el camino hubo varios cambios en la aparente toma de decisión de Maru en la postulación al gobierno del estado.
Hasta expresiones reprobatorias en público a Marco Bonilla, el alcalde capitalino, el que, sin duda, aparece como el más viable candidato del panismo, a menos, claro está, que el PAN cometa algún error fundamental.
Pero donde más desaciertos se aprecian es en la carrera por la presidencia de Chihuahua, lo que los puede poner en un verdadero predicamento y perder el incremento en las simpatías electorales obtenido a partir de la exigencia de la presentación de Rocha Moya.
Fernanda Martínez, directora del Instituto Chihuahuense de la Juventud (Ichijuv), expresó su apoyo a Santiago De la Peña, por medio de un video.
Se desató la controversia por lo dicho en él.
El video de la funcionaria va más allá del simple apoyo a De la Peña. El peso del mensaje va dirigido a alguno de los aspirantes del blanquiazul que deberá tener en su pasado algún conflicto familiar, lo que a juicio de la funcionaria contraviene la filosofía del PAN:
«Quien no es capaz de respetar y serle fiel a su propia familia, no es capaz de cuidar un municipio, así de fácil… porque el liderazgo real empieza en tu casa, no en los escándalos… no representa (n) los valores reales del PAN…».
Criticable, no el asunto personal, eso es de la incumbencia de los implicados en él, sino el hecho de recurrir a estratagemas de este tipo.
Sí, porque pretender usar el entorno familiar, extrapolarlo al ámbito municipal (y sólo hasta ese nivel ¿Porqué no al estatal o al nacional?) exhibe el grado de confrontación.
No solo eso.
El video se difundió en el muro público de Facebook de la funcionaria, lo que lo convierte en un acto ilegal pues usa los recursos públicos en temas partidarios.
No hace mucho, la Corte (la anterior, no la del ‘Bienestar’) resolvió en ese sentido.
No es el único episodio destacable que ilustra lo caldeados que están los ánimos en el blanquiazul.
Días atrás, Rafael Loera Talamantes, Secretario de Desarrollo Humano, declaró: «… Ser ciudadano no significa simplemente ponerse esa etiqueta en tiempos electorales. Los verdaderos perfiles ciudadanos son personas que vienen de la sociedad, del trabajo comunitario, de la iniciativa privada, de las causas sociales y del liderazgo construido fuera del gobierno y de los partidos». (Nota de la Redacción, El Diario, 18 Mayo 2026).
Dijo más: «El ciudadano auténtico no utiliza a un partido como algo desechable o como un simple trampolín personal. La política debe construirse con congruencia, no con simulaciones». (Ibídem).
Otra vez sin nombres, pero atando cabos, no es difícil, para los panistas y los interesados en la cosa política, desentrañar contra quien va dirigido esta declaración: Santiago de la Peña, el secretario de Gobierno, sin partido, declarado ciudadano busca, con todo derecho, la candidatura.
Hace casi 10 años dejó su militancia en el PRI.
Hay material de sobra para la especulación.
¿Cómo entender este tipo de declaraciones del compañero de vida de la secretaria privada de la gobernadora, sin duda una de las personas más allegadas a ella?
¿Podrán, en la intimidad, (por supuesto, sin entrometerse en ella, nada más lejano a los deseos del escribano) separar y no compartir la abundante sensible información en manos de una y otra y, todavía más difícil, no actuar, así sea inadvertidamente, con base en ella?
Muchos pensaríamos que muy difícilmente.
Más aún ¿Cómo podrían el resto de los aspirantes, conocedores de lo anterior, no sentir algún recelo al leer este tipo de declaraciones?
¡Po’s claro que pensarían que puede ser algo así como fuego amigo!
¿Y entonces?
Pues si eres funcionario de ese nivel, con aspiraciones y con esa cercanía con la gobernadora de manera tan indirecta (además de la directa, por su cargo), no debiera declarar sobre asuntos que pudieran generar tal tipo de reacciones.
O en el mejor de los casos, separarse del cargo y buscar la candidatura que fuere.
La disputa por la gubernatura no solo será entre dos partidos (como ha sido en los años de la plena competencia electoral en Chihuahua), sino que al interior, en Morena, será entre juarenses; y la del PAN, será entre capitalinos, no porque haya controversia en quien ostentará la candidatura al gobierno, sino la de la alcaldía.
Porque en el caso del PAN, debería asumirla no solamente quien pueda ganar la alcaldía de Chihuahua, sino, además, quien lo pueda hacer con el mayor diferencial frente a los que obtenga el candidato de Morena en la ciudad de Chihuahua y con ese diferencial tratar de igualar el que obtengan los guindas en Juárez.
Y en ese error de no actuar de acuerdo con los nuevos modos en que se están preparando las candidaturas, se inscribe el tema de las alianzas, los tiempos y ritmos con los que deben concretarlas en el PAN.
Dicen que cada partido debe procesar de manera independiente sus candidaturas y que deberán efectuar sus propios proceso internos y, luego, aliarse.
Si lo hacen en los tiempos que dicen, para entonces los candidatos de la 4T tendrán meses realizando actividades propias de una campaña electoral, pues sus aspirantes pretenden alcanzar niveles de muy elevado ‘conocimiento’ público y, obvio, ganar la supuesta encuesta.
Rotos, ya, los intentos por conducirse dentro de la ‘legalidad’ electoral, para estos momentos —y quizá desde hace varios meses— PAN, PRI y MC debieron concretar una alianza para enfrentar a la 4T y alcanzar niveles de competencia.
Esa pareciera, por el momento, ser la única posibilidad de que lo hagan; a menos, claro está, como se dijo al inicio, que el morenaje cometa serios errores en la campaña formal, o que, cosa muy lejana, se dividan por la definición de la candidatura.
Y para entonces, resueltas desde hace tiempo las candidaturas de la 4T por la gubernatura y la alcaldía de Chihuahua, —sus ‘precandidatos’ en términos formales— estarían dedicados a la única tarea redituable: Armar la estructura electoral para ‘descubrir’ y confirmar a quienes votarán por ellos.
A menos que, y eso no puede estar tan lejano, la disputa por la candidatura a la alcaldía de Juárez rompa la ‘unidad’ en el Morena fronterizo pues se dará entre el ‘reclutador’, Juan Carlos Loera, de la ‘reclutada’, Mayra Chávez, la delegada del Bienestar.
Nada está escrito. Pueden pasar muchas cosas en un año.
—o—
¿Y SI, SÍ?
Con todo, México, con fuerza, ánimo y, sobre todo, talento futbolístico. Nos pueden llevar a otro partido, a otros, los que sean, pero ustedes han cumplido con creces.
¡Gracias por tantos momentos de felicidad!
Luego de su último partido en este campeonato, el país seguirá pero nos será más leve, gracias a ustedes.
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Columna de Plata de la Asociación de Periodistas de Cd. Juárez:
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