No es coincidencia que ‘fuentes confiables’ del FBI le hayan filtrado al periodista Luis Chaparro, de ‘Pie de nota’, la confirmación que el operativo de la extracción del ‘Mayo’ Zambada fue responsabilidad del FBI, y que dicha filtración coincida con la difusión del libro del ex embajador norteamericano, Ken Salazar, Borderlands.
No fue una coincidencia que en el pequeño aeropuerto de Santa Teresa (Nvo. México), a unos pasos del cruce fronterizo de El Paso-Juárez, hubiese aterrizado el avión en el que fueron trasladados a EEUU Joaquín Guzman López e Ismael ‘Mayo’ Zambada.
Tampoco fue una coincidencia que en el aeropuerto lo esperasen varios agentes del FBI y que la operación fuese diseñada por la Oficina de Investigaciones Internacionales del Departamento de Seguridad Nacional de los EEUU.
¿Fue una coincidencia que la nave pudiera ingresar al espacio aéreo norteamericano y que los distintos ‘filtros’ de seguridad de ese país la hubiesen dejado entrar sin más problemas?
¿Cómo creer eso si sabemos que en El Paso se encuentran algunas de las instalaciones de las dependencias de seguridad más importantes, que están ahí por las necesidades, en materia de seguridad, de esa parte de la frontera mexico-norteamericana?
¿Acaso era una coincidencia que ahí los esperasen integrantes de esas agencias?
Menos que lo anterior ‘coincida’ con la decisión del Mayo Zambada de aceptar la sentencia de pena perpetua, justamente cuando el gobierno norteamericano anunció que la vigencia del TMEC sólo se extenderá hasta el año 2036, con discusiones anuales hasta esa fecha.
Luego de a casi de dos años de la extracción del Mayo Zambada, en lo que fue a no dudarlo un operativo de alguna o algunas agencias norteamericanas y del estallamiento de la guerra entre las facciones del Cártel de Sinaloa, ahora la presidenta se envuelve en la bandera mexicana y acusa al ex embajador de los EEUU, Ken Salazar, y a su gobierno de mentirle al mexicano.
¿Qué tanto influye en la no entrega de Rocha y demás a los EEUU a mantener la intensidad de la guerra entre ‘Mayitos’ y ‘Chapitos’ y que esta haya llegado a territorios aparentemente lejanos, como lo serían varias localidades de Chihuahua, en las que esos grupos y los localizados acá hayan escalado los enfrentamientos e incrementado severamente los saldos violentos aquí?
Sheinbaum escala, además, la acusación y le agrega que la administración de Trump violó los tratados internacionales existentes entre ellos y nosotros, lo que, de ninguna manera, es mentira.
La presidenta pasa por alto que todo lo anterior no es una inesperada ‘coincidencia’, tiene como fondo la evidente molestia norteamericana por no haber entregado a Rocha y al resto de los extraditables, en lo que es una clara violación al Tratado de Extradición existente entre ellos y nosotros.
Y justo cuando acusa a los norteamericanos de no informarle a México, el gobierno de Sheinbaum decidió ‘reservar’ por cinco años la información alrededor de Rubén Rocha y los acontecimientos de la extracción del ‘Mayo’ Zambada.
No se puede garantizar, de ninguna manera, que el presidente Trump cambie de conducta frente al nuestro, o que aminore su agresividad hacia nosotros, pero lo que es seguro es que necesitamos cumplir con la ley.
Y más que ello, el fondo del problema es que existen suficientes evidencias para inferir sobre el involucramiento de algunos gobernantes en actividades del crimen organizado, tanto, que tienen sobre sí serias acusaciones, sustentadas por la Corte del Distrito Sur de Nueva York, convertidas en sendas órdenes de aprehensión de carácter binacional.
Lo sorprendente frente a eso es que la presidenta ordene el archivamiento de toda la información.
¿Cómo convencerá al gobierno norteamericano de su colaboración en materia de crimen organizado?
¿Cómo lo podrá hacer si en los archivos de la FGR se encuentra la investigación sobre el asesinato de Héctor Melesio Cuén, que corroboró la información del ‘Mayo’ Zambada, contenida en la carta de éste?
Y esa es la desgracia, que el gobierno de la 4T no solo ha dejado de cumplir con sus compromisos jurídicos en el ámbito internacional, sino también en el local, como lo demuestra ese asesinato, al que, simplemente, los gobiernos de Rocha Moya y López Obrador decidieron ocultar.
¿Hasta cuándo actuarán de ese modo, hasta que —y conductas de ese tipo en Donald Trump no son sorprendentes— el mandatario norteamericano ordene un operativo semejante al del Mayo?
Esperar que la actual situación cambie con la derrota electoral de Trump, cosa a la que le apuestan en el gobierno de México, no tiene futuro, ojalá recordaran que quien ordenó la extracción de Zambada fue el presidente de origen demócrata, Joe Biden?
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