Sería interesante comenzarnos a cuestionar algunas cosas y circunstancias actuales sobre lo que está pasando en nuestra política local, nacional y sobre todo internacional, para entender un poco de lo que estamos viviendo y padeciendo, sobre todo durante el último mes, en donde hay un tipo de convulsión política generada por varios factores de los cuales es importantísimo tener conocimiento.
Principalmente estar conscientes de que en Estados Unidos se vive una decadencia política, moral, económica y hasta militar tras la derrota funesta en la guerra que desataron Estados Unidos e Israel contra Irán; y en donde el presidente Donald Trump se encuentra en una o varias encrucijadas, al tiempo que ha caído estrepitosamente en todas las encuestas, ya en el marco de las próximas elecciones intermedias en donde se prevé la derrota de los republicanos en las cámaras de representantes y en lo que ocasionaría un descalabro para Trump, incluso la continuidad de procesos legales pendientes.
Sumado a esto, la política externa que emprendió Donald Trump y sus cercanos en América Latina, el intervencionismo directo incluso al extremo de la intervención militar con el burdo pretexto del combate contra el narcotráfico, cuando ellos son el principal motor de esa industria, tal como sucedió en Venezuela y como está pasando en Bolivia y Cuba, no se digan las amenazas contra otra cantidad de países hermanos y la descarada inversión de millones de dólares en elecciones de varios países a favor de la derecha y la ultraderecha, para terminar siendo meros títeres cuando alcanzan el poder, ejemplos Argentina y Honduras, y no son teorías ni ideas, son hechos.

Entonces, bajo este manto oscuro del imperialismo en su podredumbre, viene analizar el momento en el que nos encontramos en México, en donde la Cuarta Transformación avanza con un histórico respaldo popular, elección tras elección se siguen sumando estados a la transformación, en algunas entidades de forma más lenta que en otras, pero el avance es consistente, los votos siguen sumando, al contrario de la oposición.
Y hablando de la oposición, es necesario preguntarnos si hemos escuchado de ellos alguna propuesta, algún proyecto o alguna idea últimamente, porque actualmente respiran y viven con el único motivo de atacar a la transformación, en algunas ocasiones de una forma tan burda que parece que se olvidan que son un partido político que representa a un sector de la población con ideas y dogmas, para convertirse en una burda manifestación de lo más rancio de la decadencia política, incluso llevando la discusión pública al plano personal.
En esta ausencia de ideas de la oposición y la derecha, han optado por sumarse a la narrativa de la ultra derecha estadounidense y Donald Trump, a pesar del descredito internacional por la violacion al derecho internacional y la Soberanía de las naciones agredidas, aquí el PRIAN secunda y esgrime el discurso del intervencionismo, con el supuesto del combate al crimen organizado, cabe preguntarnos sobre esta narrativa, ¿de verdad la creen, o se trata de un discurso de hipocresía política?, y claro, de las consecuencias de utilizar y dar entrada al intervencionismo de Estados Unidos en la política mexicana.
¿Merecemos los mexicanos una oposición que antepongan los intereses de una nación extranjera, para sus beneficios o intereses personales, de grupo o individuales?, es más, ¿merece la oposición mexicana una representación apátrida y traidora?, es muy lamentable el nivel tan bajo que la llevado la discusión política, donde ellos creen que el debate se gana midiendo donde se puede gritar más fuerte o se desacredita al contrincante con mentiras y falsas narrativas en medios de comunicación y redes sociales.
Estamos siendo testigos de un embate político desde el extranjero para el movimiento que ha llevado a México de las 16a potencia internacional a la 12a, del movimiento que logró sacar a más de 13 millones de personas de la pobreza, que ha elevado a niveles históricos la inversión extranjera y el salario de los trabajadores, todo en un contexto internacional de convulsiones económicas, y sobre todo de un movimiento que busca la soberanía alimentaria y energética.

No es casual que tras los hechos ocurridos en la sierra tarahumara por la presencia de agentes extranjeros y un descalabro político del gobierno estatal, surgiera una ola de agresiones políticas del gobierno estadounidense contra morena, a un año de las elecciones qué definirán 17 gubernaturas, entre ellas Chihuahua, que por cierto, todas las encuestas reflejan una ventaja clara.
En nuestro estado se han aglutinado los últimos reductos del panismo, y ante su propia decadencia han dejado ver su verdadero rostro, son apátridas, son reaccionarios y traidores, porque creen que esa es la postura que tienen que tener ante un movimiento nacionalista como lo es la Cuarta Transformación.