Por diversas razones (ideológicas, económicas, de interés político, entre otras), a una gran parte los comentócratas les cuesta mucho reconocer cuando el PRI obtiene un triunfo electoral. En el caso de lo sucedido el domingo pasado en Coahuila, en realidad fueron pocos los que se atrevieron a criticar lo que a todos luces es evidente: el PRI está fuerte y se está fortaleciendo más rumbo al 2027.

Recuerdo hace casi nueve años, en una mesa de debate de Tercer Grado, se hablaba del triunfo electoral de Alfredo del Mazo en la elección para Gobernador del Estado de México como una “no derrota del PRI”. Es decir, existen muchos analistas que, a pesar del triunfo del Partido Revolucionario Institucional, se dedican a justificar esas razones, sin reconocer las cosas por su nombre: si alguien gana, obtiene una victoria; si alguien pierde, entonces está ante una derrota.

En las elecciones más recientes celebradas en Coahuila, se eligieron los diputados integrantes del Congreso del Estado de esa entidad. De forma avasalladora, prácticamente sin ninguna competencia, el PRI ganó la totalidad de los distritos electorales que estaban en juego.

Desde que Morena llegó al poder, todo lo que han hecho es modificar el marco normativo para hacer más fácil ganar elecciones. Como he dicho en participaciones anteriores, todas las reformas que Morena ha promovido se han dado para que Morena pueda ganar y mantener una mayoría y hegemonía política.

Muestra de ello fue la idea del oficialismo de recortar el gasto en partidos políticos, misma que fue rechazada por sus aliados, el PT y PVEM. El propósito era dejar a los partidos sin margen de maniobra para que solamente el gobierno pudiera, con su obra y presupuesto, hacer campaña permanente. Por fortuna los aliados de Morena se dieron cuenta de la intención y votaron en contra.

En el mismo sentido, la causa de nulidad de elecciones por injerencia extranjera tiene como propósito tener ese as bajo la manga para el caso de que pierdan alguna elección. En Coahuila no pueden aplicar dicha norma porque la aprobaron cuando el proceso electoral estaba por concluir. Como hemos expresado en este espacio, todas las reformas impulsadas por Morena tienen como propósito ganar elecciones, no mejorar la vida de los mexicanos.

El resultado electoral de Coahuila demostró varias cosas. La primera de ellas es que Morena no es invencible. Morena ha tratado de difundir la idea de que es invencible. Esto se da con el afán de que el electorado no salga a votar, y ellos hacer uso de sus estructuras de movilización. En el caso concreto, Morena no pudo ni meter las manos por la paliza que recibió.

La segunda conclusión a la que llegamos es que se puede vencer a los programas sociales del Gobierno Federal. Coahuila demostró que la gente puede perder el miedo a votar en contra de Morena sin poner en riesgo los programas sociales que distribuye el gobierno. Dichos programas están en la Constitución, no pueden ser arrebatados por capricho ni por disposición oficial. Si todas las fuerzas políticas los incluyeron en el texto constitucional, todas las fuerzas políticas tendrían que ponerse de acuerdo también para quitarlos. Eso no va a pasar por el costo político que tendrían.

La tercera conclusión es que el Partido Verde está cada vez más alejado del gobierno. En una entidad como Coahuila, el Partido Verde decidió no jugar del lado del oficialismo. Lo mismo está por suceder en San Luis Potosí en 2027. Es evidente que el Verde se aleja de Morena por la falta de cumplimiento de compromisos hechos con ellos. El Gobierno Federal los ha tratado como sus peones, no como sus aliados. Muestra de las tensiones es la constante tensión que existe entre diversos actores del Verde (como el Senador Luis Melgar, de Chiapas) que no están de acuerdo con varias posturas de Morena.

Otra conclusión a la que se llega es que Movimiento Ciudadano no es la tercera vía a la que tanto aluden. Tanto el PAN, como el MC, como el PVEM perdieron sus prerrogativas en Coahuila. Si bien son partidos políticos nacionales (razón por la que no pierden registro) lo cierto es que no tienen derecho a recibir prerrogativas locales.

Lo sucedido en Coahuila despertó focos rojos en el oficialismo, pues en 2024 en esa entidad, Morena ganó las senadurías de mayoría. Dos años después reciben una paliza. Creo que, a partir de este resultado, las fuerzas políticas se reconfiguran en el país.

Sin duda las razones por las cuales Morena fue vilipendiado de esa forma en el Estado vecino son varias. La primera es que el PRI ha sido el único partido opositor en el espectro político mexicano. El Presidente Nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, ha señalado desde hace cuando menos cinco años, el pacto criminal que existe entre Morena y las organizaciones criminales. El tiempo le dio la razón a partir de la imputación de varios personajes de Morena ligados al crimen organizado, como Rubén Rocha Moya, Gobernador de Sinaloa.

Igualmente, la gente está despertando y viendo que el país está convertido en un albañal de corrupción, inseguridad, y desorden. No existe ninguna métrica que nos diga que estamos mejor ahora que en 2018.

El triunfo del PRI en Coahuila ha servido para muchas cosas del lado de la oposición. Irónicamente, y a pesar de que no hubo alianza entre partidos políticos nacionales en Coahuila, es un llamado a una eventual coalición para 2027. Si el PAN hubiera decidido ir en alianza, hubiera obtenido diputaciones locales. Ahora no tiene ninguna representación en el Congreso de Coahuila.

El hecho de que no hubiera habido alianza en Coahuila no quiere decir que no deba haber alianza en otros Estados. Hay entidades como Chihuahua en donde, sin una alianza, el PAN no gana. Lo mismo sucede en Aguascalientes. Lo mismo pasa en las capitales.

Como mencioné hace dos semanas, la Gobernadora Maru Campos estaba muy cómoda llevando la fiesta en paz con el Gobierno Federal hasta que determinaron darle una desconocida e incluso amagaron con procesarla. Ahí entendió que, si hay alternancia en Chihuahua, ella pone en riesgo muchas cosas, incluida su seguridad jurídica. El PRI le tendió la mano a los partidos de oposición para formar un frente opositor que pueda ponerle un freno a Morena en sus pretensiones ‘institutoclastas’. Depende del PAN y del MC formar un frente amplio que pueda ganar la mayoría en la Cámara de Diputados y ganar la mayoría de las gubernaturas en el país.

Ninguna alianza resta votos. Si bien no se trata de aritmética simple, es imposible obtener menos votos aliados que solos. Si el PAN o el MC deciden no aliarse con el PRI, serán ellos los responsables de la destrucción de lo que queda de nuestro México.