Como procuro hacerlo de vez en vez, hoy he decidido comentar con mis amables lectores, sobre un tema de índole personal, aunque conlleva toda una connotación política.

Me refiero a que durante esta semana he vivido uno de los momentos más trascendentales e importantes de mi vida política, como lo es, el tener la oportunidad de colocar mi fotografía, que quedará para registro de la historia en el Salón Presidentes del Partido Revolucionario Institucional.

Como algunos recordarán, hace unos meses asumí la Presidencia del CDE, ante la licencia solicitada por el Presidente, Alex Domínguez, en el proceso de reelección. Haber fungido como presidenta estatal de este partido político, que es un referente nacional y estatal, significó para mí, la más valiosa oportunidad que puede otorgarse a un militante activo.

Este es un acto significativo y simbólico en lo particular; pero, -a su vez-, lo es también para la militancia del partido, al que he pertenecido durante décadas, prácticamente desde la infancia, ya que provengo de una familia de arraigada, tradición priísta. Yo lo considero como una forma de reconocer a quienes tenemos trabajo en territorio, a quienes tocamos puertas, a quienes día con día, atendemos y resolvemos gestiones particulares y comunitarias, a quienes le damos y le damos todo nuestro tiempo, dedicación y esmero a este partido político, a quienes tenemos mística y entrega, y además entendemos y defendemos a la ideología tricolor.

Fue un sencillo acto protocolario con la representación de la dirigencia estatal del partido y el acompañamiento de quienes día con día laboramos en el edificio del directivo estatal, así como, -desde luego- en compañía de mi familia. Para ello, me permití organizar el ofrecimiento de un brindis luego de colgar la fotografía.

Cabe mencionar que en prácticamente 100 años de existencia del PRI, sólo hemos sido cuatro mujeres ocupando este puesto de la dirigencia estatal; confío plenamente en que de aquí en adelante, y para las generaciones futuras, se vayan colocando en las paredes de dicho salón, cada vez más y más fotografías de mujeres que ocupen este alto encargo.

Comentaba con franqueza ante los asistentes, que es difícil articular con palabras la gran emoción que se siente, de que mi imagen y mi nombre quede plasmado en esta Galería Histórica; la cual comenzó con Francisco R. Almada, en 1929, al que le siguieron grandes hombres y mujeres, periodo tras periodo, hasta nuestros días.

Agradezco profundamente a quienes me dieron esta gran oportunidad. Destaco, -bajo el riesgo de ser omisa-, pero resaltan por su importancia, Alex Domínguez y la licenciada Graciela Ortiz González, aunados a la dirigencia municipal, a actores políticos que han respaldado mi trayectoria en este y en otros momentos. Mi gratitud perenne para ellas y ellos.

Dejo constancia de que sigo y seguiré siendo de ideología priista, por el resto de mi existencia.

Ya es momento…