Lo más probable es que en los próximos días se apruebe la Reforma Electoral. El gobierno federal no ha guardado ni siquiera las formas: no ha invitado a los partidos ni a los afines ni a los de oposición. Menos aún a expertos en temas electorales, académicos, investigadores, especialistas en derecho ni a instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México ni a la Escuela Libre de Derecho ni a barras de abogados. A nadie. En lo oscuro pretenden terminar con los partidos y ver renacer el unipartidismo que tanto mal le ha hecho a nuestro país.
La verdad yo no sé si Claudia y secuaces sean o comunistas, marxistas, chavistas, castristas, maoístas y las otras mil más de las interpretaciones de la llamada izquierda. Lo que sí es que siguen la máxima de la llamada Dictadura del Proletariado (ahora es el pueblo). ¿Para qué? Bueno, en realidad es que el más importante de los tres poderes de la Unión es el legislativo. El Ejecutivo, esté de acuerdo o no con las leyes debe cumplirlas. El Poder Judicial debe ser el brazo ejecutor. Nada ni nadie por encima de la ley.
Entonces si hoy desearan expropiar… digamos Telmex, o Sky, o TV Azteca, no lo podrían hacer porque la Ley lo prohíbe. Pero si el gobierno tiene, como en los tiempos priistas, todo el control de ambas cámaras y le da al ejecutivo atribuciones para expropiar lo que considere de beneficio público, lo podrá hacer. Así lo hizo Castro, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Mao Tse-Tung, Lenin, Stalin y todos los dictadores que escuchan y toman las decisiones que el pueblo, siempre bueno, análogo a la tesis del buen salvaje, le diga a los que lo gobierna. Por eso en todas partes, en supermercados, cines, universidades, clubes nocturnos, antros, bares, restaurantes, partidos de futbol, conciertos, en cualquier reunión informal, se escucha la voz de los ciudadanos que reclaman, exigen, una reforma al sistema electoral. “Ya es hora”, “es necesaria”, “es indispensable”, “impostergable”, “debe consolidarse la democracia”. Enviamos mensajes por todos los medios habidos por haber WhatsApp, Facebook y todas las redes sociales existentes reclamando se modifique la Ley Electoral.
Que si se aprueba la reforma los partidos de oposición desaparecerán, ni modo, es decisión del pueblo (Vox Populi Vox Dei). Que si llegamos a un partido único, eso lo decidió la gente. Que si con el Congreso en las manos el Maximato Moderno decide que la censura es necesaria, así deberá ser. Y ahora sí, a desquitarse con quienes no los apoyaron y a expropiarles sus empresas. Porque el gobierno, papá gobierno, es el sumo poder, nunca se equivoca y no permitirá que reaccionarios, burgueses, fifís, derechistas, enemigos del progreso, critiquen las decisiones ora de Palenque ora de Palacio Nacional.
Una aclaración. Se llama “de izquierda” a quienes propugnan por el socialismo y “de derecha” a quienes se oponen a ella. Debemos entender que la izquierda es progresista y la derecha conservadora. Aunque no estamos seguros qué significa exactamente decir que van por el progreso y los de derecha que todo sea igual como lo era… ¿en los años sesenta con Díaz Ordaz? Los primeros están de acuerdo con el aborto, los segundos no.
Los de extrema derecha o de extrema izquierda tienen el mismo bisabuelo: Hegel. Ambas interpretaciones desean moldear a la sociedad a su gusto. El actual gobierno teme que con el sistema democrático, sí, ese que los llevó al poder, la ciudadanía les dé la espalda cuando se percate de lo terrible, nefastos, peligrosos y corruptos que son los sistemas totalitarios. Y esa posibilidad debe evitarse a toda costa.
Si el gobierno quiere desaparecer a sus partidos paleros, ¿qué será de la débil oposición prácticamente inexistente? ¿y qué será de nosotros? Serán al menos otros setenta años para que Morena se autodestruya no sin antes devastar al país en lo económico, político, social e ideológico. Porque por las buenas o las malas van a conseguir los votos, comprándolos o con la amenaza de una orden de arresto en la mano.
Mi álter ego se pregunta ¿habrá mundial? Si lo hay ¿el público estará exento de ataques terroristas? Este mundo está de cabeza.