El 26 de septiembre, integrantes de la Guardia Costera de Estados Unidos que realizaban un
operativo cerca de Garceno, Texas, a orillas del río Bravo y a unos kilómetros de Ciudad
Camargo, Tamaulipas, reportaron haber recibido disparos desde México y respondieron al
fuego. No hubo heridos ni daños.
El domingo pasado, el embajador de EEUU en México, Ronald Johnson, informó que la
embajada ayudaba a coordinar con las fuerzas mexicanas desplegadas en la zona donde
ocurrieron los supuestos ataques contra la Guardia Costera. Ese día, México envió a 500
soldados y guardias nacionales, dos helicópteros, drones y equipos antidrones a cinco
municipios fronterizos de Tamaulipas para realizar una operación espejo coordinada con
EEUU.
La presidenta Claudia Sheinbaum señaló ayer que México no tiene evidencia de que los
disparos hayan salido de su territorio. Ningún elemento del Ejército, Marina o Guardia
Nacional los detectó. Su gobierno pidió a EEUU las pruebas y, mientras las recibe, aceptó
mantener la coordinación preventiva en la frontera.
La petición es razonable. Una acusación no se convierte en hecho comprobado porque
provenga del gobierno estadounidense. Si sus agentes recibieron disparos desde México,
EEUU debe compartir con las autoridades mexicanas la información que permita
acreditarlo y determinar quién disparó.
Además, las balas han cruzado antes la frontera en sentido contrario. En junio de 2010, el
agente de la Patrulla Fronteriza Jesús Mesa disparó desde El Paso y mató en Ciudad Juárez
a Sergio Adrián Hernández, de 15 años. El Departamento de Justicia investigó y decidió no
presentar cargos.
En enero de 2011, otro agente disparó desde Arizona y mató en Nogales, Sonora, a Ramsés
Barrón Torres, de 17 años. EEUU investigó y cerró el caso sin cargos. En octubre de 2012,
el agente Lonnie Swartz disparó desde Arizona contra José Antonio Elena Rodríguez, de 16
años, que estaba en Sonora. Fue procesado, pero no condenado. Estos casos muestran que
los disparos transfronterizos no comenzaron con el incidente denunciado ahora por EEUU.
Desde septiembre de 2025, el gobierno de Donald Trump ha destruido embarcaciones en el
Caribe y el Pacífico que asegura estaban dedicadas al narcotráfico. Hasta el domingo, la
agencia noticiosa Associated Press contabilizaba al menos 70 ataques y 235 muertos.
EEUU sostiene que cuenta con inteligencia que demuestra la actividad criminal de esas
embarcaciones, pero no ha hecho públicas pruebas que permitan verificar sus afirmaciones.
La relación entre México y EEUU cambió desde que Trump regresó a la Casa Blanca en
enero de 2025. México desplegó 10 mil guardias nacionales en su frontera norte, aumentó
el intercambio de inteligencia y profundizó la coordinación entre las fuerzas de seguridad
de ambos países. También aumentó la presión estadounidense para que México actúe
contra los cárteles y controle mejor su frontera.
Opinión
Martes 06 Oct 2026, 06:30
EU acusa, Sheinbaum pide las pruebas
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Eduardo Ruiz.Healy