Ciudad Juárez.- Indudablemente para los adultos mayores de Juárez el apoyo de la pensión ha sido de gran ayuda, tanto personas con necesidad como aquellos que viven holgadamente, acuden muy puntualmente a la cita para recibir ese recurso que la nación con sus impuestos y pagos de los contribuyentes les brindan.
Sin embargo, ya con los años encima, las enfermedades aparecen de manera más recurrente y con ello las visitas medicas igual, hasta ahí es lo normal y es la ley de la vida. Pero ahora los derechohabientes se han encontrado con un gravísimo problema, ya no les surten sus medicinas totalmente, si bien les va alcanzan los fármacos de manera parcial.
Y sin dudarlo, pues la salud es primero, deben gastar su pensión en completar los medicamentos que en el sistema de salud no les dio. Esta situación dejó de ser un problema aislado, es el pan nuestro de cada día al cual se enfrentan los afiliados juarenses.
Llego un momento crítico para algunas personas de la tercera edad, donde tienen que decidir entre comer o comprar las medicinas, situación por demás compleja para miles de personas que viven cada mes esta lamentable disyuntiva.
Hay personas que no pueden esperar más de un día o una semana a que llegue determinado medicamento, las enfermedades no esperan, cuando este se requiere de manera urgente es para sobrevivir y debe ser de inmediato. Ellos, mantienen una lucha diaria por la vida.
Por lo que millones de personas a nivel nacional han salido a las calles a manifestarse, de un lado como del otro que también son afectados, hablando de los trabajadores que exigen mejores condiciones de trabajo y salario. Situación que por demás se ve al ingresar a cualquier nosocomio de la localidad.
Eso ha dejado de importar a quienes son los responsables de mantener los hospitales de gobierno con los insumos necesarios para atender a la población.
No se trata de desconocer la importancia de los programas sociales ni de restar mérito al apoyo económico destinado a los adultos mayores. Se trata de cuestionar una contradicción evidente: por una parte, el Estado entrega recursos para mejorar sus condiciones de vida; por otra, cuando falla el suministro de medicamentos, obliga en la práctica a destinarlos a cubrir una responsabilidad del propio sistema de salud.
Porque una pensión que termina pagando medicamentos que deberían entregarse gratuitamente deja de ser, en buena medida, un apoyo para el bienestar y se convierte en un recurso para sobrevivir a las deficiencias del sistema de salud.
Las manifestaciones a nivel nacional y en nuestra ciudad son evidentes, el descontento social no se puede esconder, es una situación crítica que ya explotó de manera generalizada, no se puede tapar el sol con un dedo. Existía un sistema de salud que por lo menos había medicina, ahora ni eso.
Si se tiene duda de lo antes descrito, solo es cuestión de formarse un día en la fila de la farmacia de alguna clínica del IMSS o en pensiones civiles del Estado y sabrá la realidad, y se dará cuenta de esta infame realidad, a la vez también escuchara diversos vituperios en contra de quienes ostentan el poder y no se ve hasta ahora como puedan solucionar el problema de salud que se ha ocasionado.