El 17 de octubre se conmemora el “Voto de las Mujeres en México”. Ese día, del año 1953, se publicó la reforma constitucional que reconoció el derecho de las mexicanas a votar en las elecciones. A 73 años de ese acontecimiento, los logros en materia de participación política de las mujeres son indiscutibles.
Las reformas constitucionales de 2014, sobre paridad legislativa; de 2019, la conocida como “paridad en todo”; la formalización de los criterios vertical, horizontal y transversal de paridad; así como las acciones afirmativas, han permitido incrementar sustancialmente la presencia de las mujeres en los cargos de elección popular.
Hoy 13 mujeres son titulares del Poder Ejecutivo en sus estados, entre estos Chihuahua; así como ambas Cámaras del Congreso de la Unión y los 32 congresos locales son paritarios. Sin embargo, el avance no ha sido uniforme, a nivel nacional, sólo tres de cada diez presidencias municipales son ocupadas por mujeres; ni suficiente, las mujeres políticas siguen enfrentando serios obstáculos durante la contienda electoral y en el ejercicio del cargo.
Hablando de paridad numérica, alcanzarla no es igual en todos los espacios. Hay algunos que -en la lógica patriarcal- aún se encuentran reservados para los hombres. Es decir, persisten brechas importantes. Aquí cabe como ejemplo Chihuahua (aunque -como ya se mencionó- la realidad es la misma en todo el país). En este estado, los resultados de 2024 muestran una presencia significativa de mujeres en diputaciones, regidurías y sindicaturas; sin embargo, solamente en 16 de las 67 presidencias municipales fueron electas mujeres: 24% de los espacios fueron para mujeres, frente al 76% donde fueron electos hombres.
De ahí que los órganos electorales sabemos que, cuando advertimos la persistencia de brechas, las acciones afirmativas siguen siendo necesarias y de verdad creo, nuestras mejores aliadas. Los avances en la participación política de las mujeres no son obra de la casualidad, no se dan tampoco de manera espontánea; han sido obra -mayormente- de la exigencia de las mujeres y resultado de decisiones institucionales dirigidas a superar las desigualdades históricas.
De ahí que la mayoría del Consejo Estatal del IEE Chihuahua decidió en días pasados, por primera vez en su historia, reservar cinco municipios para la postulación exclusiva de mujeres a las presidencias municipales. Municipios que en conjunto representan cerca del 47 por ciento de la población del estado. Esta medida busca incidir -precisamente- en el espacio donde permanece una de las mayores brechas de representación política de las mujeres.
Pero la decisión también hizo visibles las resistencias que acompañan estos avances. Como autoridad electoral, como representante de una institución del Estado Mexicano, sé, en carne propia, que los obstáculos no desaparecen sino que se transforman y se diversifican. Conforme las mujeres conquistan nuevos espacios de poder, surgen también nuevas formas de resistencia frente a su participación.
Pero volvamos a las mujeres políticas, porque ellas son las que siguen enfrentando los más fuertes obstáculos para acceder al poder. Ahora en el marco de un proceso electoral, ellas deben no sólo superar barreras para tomar la decisión de participar, también deben ser seleccionadas como candidatas, acceder a recursos justos, obtener una cobertura mediática libre de estereotipos y ganar la elección. Para luego, una vez que se encuentran en el ejercicio del cargo, ejercerlo sin ser invisibilizadas, acosadas o violentadas.
En este aspecto, los partidos políticos continúan siendo espacios y actores fundamentales para cerrar las brechas que he mencionado. Los institutos políticos no sólo deben cumplir numéricamente con la paridad, es necesario que garanticen que las mujeres accedan a candidaturas competitivas, recursos, posiciones de liderazgo y espacios efectivos de toma de decisiones.
También permanecen obstáculos estructurales fuera del ámbito estrictamente electoral. Tan sólo por mencionar un ejemplo: La distribución desigual de las responsabilidades familiares y de cuidados continúa afectando las condiciones en que las mujeres pueden participar en la vida política.
Entonces, sirva la conmemoración del 17 de octubre para visibilizar que en temas de derechos político-electorales de las mujeres, las instituciones aún tenemos muchos retos por delante. No solamente que las mujeres lleguen al poder, sino que puedan competir, ganar y ejercerlo en condiciones reales de igualdad, libertad y sin violencia.