“No veo que nadie esté al mismo nivel que los personajes que aparecen en el emblema de Morena: Hidalgo, Morelos, Juárez y Lázaro Cárdenas”

Cuauhtémoc Cárdenas

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (1934-2026), recordado de forma unánime como el principal arquitecto de la transición democrática en México, manteniendo hasta sus últimos días una postura crítica frente al poder morenista. Conocido afectuosamente como "El Inge", portó con congruencia el peso de su apellido. Su padre, el general Lázaro Cárdenas del Río, rigió los destinos de la nación entre 1934 y 1940 bajo las siglas del entonces partido oficial —el Partido Nacional Revolucionario (PNR), transformado por él mismo en Partido de la Revolución Mexicana (PRM), antecesor directo del actual PRI.

A pesar de compartir un origen político con Andrés Manuel López Obrador, mantuvo una postura crítica hacia la 4T, la cuestionó por carecer de una propuesta clara de izquierda tradicional, adolecer de improvisación y postergar soluciones a los problemas estructurales del país. Su principal desacuerdo radicó en la profundización de la militarización de la seguridad pública; el ingeniero defendía el carácter estrictamente civil de las corporaciones y advertía que aplicar la estrategia punitiva solo perpetuaba la violencia.

Asimismo, criticó la resistencia oficial a implementar una reforma tributaria progresiva, sosteniendo que un Estado con baja recaudación carece de la fuerza financiera para abatir la desigualdad e invertir en salud, educación e infraestructura. En materia energética, manifestó serias reservas sobre megaproyectos como la refinería de Dos Bocas, argumentando la necesidad de privilegiar la exploración y la eficiencia antes de concentrar recursos masivos en refinación.

Finalmente, Cárdenas discrepó desde el origen con la estrategia de López Obrador de fracturar a la izquierda tradicional para fundar un nuevo partido, y posteriormente censuró los métodos de selección interna mediante encuestas, calificándolos como procedimientos opacos y distantes de las prácticas democráticas.

El trayecto del ingeniero comenzó en las filas del PRI, partido bajo cuyas siglas sirvió como senador y gobernador de Michoacán. Sin embargo, su verdadera cita con la historia ocurrió en 1987 al encabezar la Corriente Democrática, un cisma que desafió al régimen hegemónico. Un año después, su candidatura presidencial en las elecciones de 1988 frente a Carlos Salinas de Gortari se convirtió en un hito nacional. Aquella contienda, ensombrecida por la célebre "caída del sistema" y generalizadas denuncias de fraude electoral, funcionó como un potente catalizador que movilizó a la sociedad civil y obligó al Estado a reconocer la fuerza de la oposición; fue la coyuntura crítica que dio nacimiento al arbitraje electoral autónomo en México.

La historia electoral de México padece una amarga contradicción: el árbitro que nació de la gesta civil de 1988 fue socavado por quienes se decían continuadores de esa lucha. La caída institucional de Guadalupe Taddei Zavala en el INE sepultó las promesas de rectitud de la "4T". Ante las denuncias de corrupción, el aparato gubernamental ha decidido desmarcarse de su propia apuesta, trasladando la culpa a administraciones previas en un intento por contener el impacto político. Sin embargo, la fiscalización de la ASF revela un quebranto sistémico de 514 millones de pesos. A través de una red encabezada por el empresario José Alfredo Hernández Casillas, se operaron adjudicaciones directas de entre 195 y 245 millones de pesos, además de blindar contratos plurianuales por 2,500 millones de pesos que hipotecan el presupuesto del instituto hasta 2031, incluyendo el fondo de 1,075 millones para credenciales de elector.

El vacío que deja la partida de Cuauhtémoc Cárdenas coincide con el desmantelamiento del andamiaje democrático que ayudó a edificar. La simulación y la opacidad oficial amenazan con disolver un legado histórico de libertad civil. Reclamar el espacio ciudadano es urgente; por la lucha democrática, sumemos voces.