Beber alcohol puede tener efectos profundos en el cerebro y el cuerpo. En el momento, algunos de esos efectos pueden ser placenteros. Pero con el tiempo, sobre todo cuando se consume en grandes cantidades, el alcohol puede causar graves daños a la salud.
He aquí una mirada desde adentro a lo que el alcohol hace al cuerpo, sea en el momento en que lo bebes o a largo plazo.
En el cerebro
El alcohol tiene un efecto rápido en el cerebro que hace que la gente se sienta más relajada y sociable.
Esa sensación de euforia proviene de las interacciones del alcohol con varios neuroquímicos importantes.
Beber aumenta temporalmente los niveles de dopamina, un neurotransmisor, lo que es en parte la razón por la que la gente se siente bien cuando se toma unas copas. También es una de las principales razones por las que el alcohol puede ser adictivo para algunas personas.
En la boca y el cuello
Los tejidos que más riesgo corren por beber suelen ser los que entran en contacto directo con el alcohol, incluidos los de la boca y el cuello.
El alcohol se metaboliza principalmente en el hígado, pero el proceso también tiene lugar en el tracto digestivo. En cuanto el alcohol pasa por la boca, este empieza a descomponerse.
En el corazón y el pecho
Hace unas décadas, los científicos pensaban que el alcohol podía ser beneficioso para la salud del corazón. Pero esta perspectiva ha cambiado entre algunos expertos en los últimos años, a medida que han salido a la luz más investigaciones.
En el intestino
Al igual que la boca y la garganta, el estómago y los intestinos entran en contacto directo con el alcohol y el acetaldehído, lo que los hace especialmente susceptibles de sufrir daños.
Los efectos del alcohol en el intestino van de lo desagradable a lo potencialmente mortal.
Cuando bebes, la válvula que separa el estómago del esófago se relaja, lo que a veces provoca reflujo ácido.
El alcohol también puede causar inflamación en el revestimiento del estómago, razón por la cual puedes tener molestias gastrointestinales tras una noche de consumo excesivo de alcohol.
En el hígado
El hígado puede ser el órgano más vulnerable a los daños causados por la bebida, y las enfermedades hepáticas relacionadas con el alcohol son la principal causa de muerte por consumo excesivo de alcohol.