Las Águilas mostraron carácter e intentarán definir la serie en casa.
América no pudo pasar del empate frente al Nashville en la ida de Cuartos de Final de la Copa de Campeones Concacaf.
Las Águilas volvieron a dar una cara futbolística muy gris al igualar 0-0 contra el conjunto de la MLS en su visita al Geodis Park.
Los dirigidos por André Jardine una vez más dejaron mucho que desear sobre todo en la fase ofensiva, batallando para generar oportunidades de peligro y luciendo con poca dinámica de media cancha hacia adelante.
Defensivamente los azulcremas también sufrieron, dejando constantes espacios que fueron aprovechados por los estadounidenses para hacer daño por medio de contragolpes a velocidad.
Así, Nashville tuvo por lo menos dos ocasiones muy claras para sacar ventaja, pero la poca eficiencia en el último pase y en la definición se lo impidió.
Aunque el empate de visita podría no sonar del todo mal para América, la realidad es que la eliminatoria quedó en riesgo debido a que no pudo marcar gol de visitante, el primer criterio de desempate.
Por eso, en caso de recibir gol en el partido de vuelta en el Estadio Banorte, las Águilas estarían obligadas a ganar para avanzar a Semifinales, pues un empate con goles las dejaría fuera del torneo.
La serie se definirá el próximo martes 14 de abril en el Coloso de Santa Úrsula.
Salas no pesó en el ataque
Una vez más el centro delantero del América pasó inadvertido.
Patricio Salas fue de paseo a Nashville, pues jamás pudo tener un balón a modo en el área debido a la poca generación ofensiva de las Águilas en la ida de Cuartos de Final.
El atacante mexicano hizo lo que pudo, metió la pierna, peleo por aire e intentó participar en el armado de juego ganando duelos individuales y recibiendo el balón de espaldas.
Pero la mayoría de sus participaciones se perdían al aparecer tan solo entre centrales tan imponentes como Jeisson Palacios y Maxwell Woledzi, de 1.85 y 1.89 metros de altura, respectivamente.
Salas no pudo disparar ni una sola vez en el partido, pero ahora mismo es difícil exigirle goles a cualquier jugador de las Águilas que ocupe esa posición si no tiene las herramientas a su alrededor para hacer daño.
Por eso resultó aún más inexplicable que el técnico André Jardine haya dejado en el banquillo a alguien como Brian Rodríguez, quien ha sido su hombre más desequilibrante y el principal generador de juego azulcrema en lo que va del 2026.