La desaceleración económica por la que atraviesa el país ha pasado factura a los restaurantes, que han observado un menor consumo en los clientes.
El empresario restaurantero Ricardo Perea, expuso que el común denominador en el gremio es que durante el primer trimestre del año el comportamiento de las ventas fue lento, lo que se sumó a una baja en los consumos, de manera que, si anteriormente los comensales gastaban 500 pesos, hoy buscan desembolsar 350 pesos o menos.
“Hay una inestabilidad económica que se está reflejando en el consumo”, subrayó.
Expuso que si bien cuando se registra un menor dinamismo en la economía las personas no dejan de reunirse con la familia o amigos para comer o cenar, ya no lo hacen en restaurantes, sino en casa.
Indicó que se espera que el próximo periodo vacacional impulse al sector por la llegada de turistas o por quienes se quedan en la ciudad y buscan un rato de esparcimiento.
A esta situación, dijo, se suma el incremento en los precios de los insumos que en lo que va del año es de alrededor de un ocho por ciento, alza que absorben los restaurantes para no trasladarlo a los clientes.
Apuntó que el deber ser es que el menú se presente ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), para que lo registren y avalen, de manera que no se pueden modificar los precios cada vez que incrementa el costo de un producto.
Agregó que generalmente después de la primera quincena del año, se da un incremento en los precios del menú, que ronda en el 9 por ciento.
Mencionó que anteriormente ventas por el orden de 10 mil pesos, dejaban una utilidad del 18 al 20 por ciento, cuando actualmente por las mismas ventas la utilidad bajó a 12 ó 13 por ciento, por los incrementos que se han observado en los precios de los insumos durante el año.