Nueva York.- El BMW Serie 3 alguna vez encabezó la lista de los autos premium más vendidos del mundo. Hoy, el sedán deportivo figura en una lista menos deseable: víctima de aranceles.
Alrededor de una docena de modelos de fabricación extranjera, incluyendo el deportivo y relativamente costeable BMW 3, se encuentran atrapados en la guerra comercial del Presidente Trump. Eso se debe a que los sedanes alemanes, hechos en una fábrica mexicana, no cumplen con las normas del tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá, que permitieron a muchos fabricantes automotrices obtener una breve exención de los nuevos aranceles del 25% que entraron en vigor a principios de este mes.
Hasta hace poco, el Serie 3 sólo estaba sujeto a un arancel del 2.5% al importarse a Estados Unidos. BMW informó a sus concesionarios que el auto, con un precio de venta de unos 47 mil dólares, ahora es sujeto a un arancel del 27.5%, lo que podría añadir más de 10 mil dólares a su precio.
Por ahora, BMW no les impondrá a los clientes el costo adicional. El fabricante absorberá enteramente el arancel adicional del 25% hasta el 1 de mayo, informó la división norteamericana de BMW a los concesionarios.
Tom DeFelice III, copropietario de Circle BMW, en Eatontown, Nueva Jersey, afirmó que la promesa de la compañía de absorber los aranceles es un alivio, al menos por un tiempo.
"Nos da una gran certeza para los próximos dos meses", declaró. "¿Quién sabe qué pasará después?".
Fábrica multimillonaria
Una versión deportiva del Serie 3 se utilizó en una escena de persecución de la película "Misión Imposible". El modelo fue tan popular que representó más del 40% de las ventas totales de BMW antes de que los SUVs ganaran terreno frente a los sedanes en los últimos años.
BMW inauguró en el 2019 su nueva planta mexicana donde se ensambla el Serie 3, invirtiendo más de mil millones de dólares en la fábrica. Un año después, entró en vigor el T-MEC negociado por Trump, que exige que un cierto porcentaje de las piezas de un vehículo provenga de Norteamérica, entre otras normas.
Un portavoz de BMW se negó a comentar sobre posibles ajustes a la producción o las importaciones.
La compañía tiene una planta de ensamblaje en Spartanburg, Carolina del Sur, donde fabrica SUVs, pero probablemente no tenga el espacio para trasladar la producción del Serie 3 allí, señaló Stephen Reitman, un analista en Bernstein. El envío de automóviles desde Europa podría ser otra opción, añadió.
En el 2024, el fabricante automotriz importó aproximadamente 150 mil vehículos de la Unión Europea a Estados Unidos, incluyendo algunos Serie 3 fabricados en Alemania. Sin embargo, la armadora corre el riesgo de una mayor exposición a los aranceles adicionales que Trump ha amenazado con imponer a los productos enviados desde la Unión Europea.
DeFelice, el concesionario de BMW en Nueva Jersey, afirmó que antes sólo prestaba atención a los países donde se fabricaban sus vehículos porque afectaba los plazos de entrega para los clientes. Eso ha cambiado últimamente.
"Nunca he estado tan consciente de las complejidades de la cadena de suministro de BMW como ahora", afirmó.
Ganancias afectadas
BMW anunció la semana pasada que los nuevos aranceles reducirán sus ganancias en aproximadamente mil millones de dólares este año. La compañía también indicó que podría intentar establecer una mayor parte de su producción en Norteamérica, en parte para cumplir con los requisitos del tratado de libre comercio.
Otra de las primeras víctimas del arancel del 25% es el Audi Q5 SUV, fabricado en la planta de la compañía automotriz alemana en México. Con un precio inicial de alrededor de 40 mil dólares, el Q5 es el modelo más vendido de Audi en Estados Unidos, representando casi un tercio de sus ventas totales de vehículos en el País el año pasado.
El fabricante de autos está evaluando cuáles deberían ser sus próximos pasos a tomar en una situación compleja, declaró un portavoz de Audi, la marca de lujo de Volkswagen. Por separado, Audi anunció la semana pasada que recortará 7 mil 500 empleos en el curso de varios años con el fin de reducir costos y mejorar la productividad.
Cuando la Administración Trump suspendió los nuevos aranceles para muchos fabricantes automotrices hasta el 2 de abril, dejó expuesta a cerca de una docena de modelos, que representan aproximadamente 300 mil vehículos vendidos en Estados Unidos el año pasado. Esto equivale aproximadamente al 2% de las ventas totales de automóviles en Estados Unidos, de acuerdo con datos del sector.
Dilema chino
Hasta ahora, los fabricantes de automóviles de lujo están soportando una carga excesiva del régimen arancelario de Trump.
Además de los impuestos a las importaciones de México y Canadá, existe un arancel del 20% sobre las importaciones chinas que entró en vigor por etapas. Eso ha afectado a Volvo, la marca sueca ahora propiedad de la china Geely Automobile, que ha estado importando de China el sedán S90 y el auto eléctrico EX30.
El EX30 ya había estado sujeto a un arancel del 100% sobre los vehículos eléctricos fabricados en China establecido por la Administración Biden el año pasado, informó un portavoz de Volvo, y ahora se le aplica un 20% adicional.
El portavoz de Volvo indicó que la compañía planea comenzar a importar modelos de una planta en Bélgica a finales de este año. Esto evitaría los aranceles de China, aunque la Administración Trump ha señalado que se prevé la aplicación de impuestos a las importaciones de autos europeos.
Lotus Technology, con sede en China, que vende un "hiper-SUB eléctrico" de 230 mil dólares bajo la histórica marca de coches deportivos Lotus, ya ha incluido el arancel en sus precios, indicó un portavoz.
Tanto Ford Motor como General Motors dependieron de las importaciones de China para apuntalar las ventas de sus marcas premium el año pasado, muestran datos del sector.
El SUV Lincoln Nautilus de Ford, fabricado en China, ha representado aproximadamente un tercio de las ventas de la marca en los últimos meses. La marca Buick de GM dependió del SUV Envision, fabricado en China, para aproximadamente una cuarta parte de sus ventas.
Ford declinó hacer comentarios. Un portavoz de GM afirmó que los aranceles de China no representan un "impacto financiero significativo" para su negocio en general. (Ryan Felton y Christopher Otts / THE WALL STREET JOURNAL)