Ciudad Juárez.- Una canción con el nombre de “Pancho” significó un ataque de celos por el que presuntamente Cesario E. D. prendió en llamas a Norma Cruz Muñoz.
Cesario fue sentenciado a 41 años de prisión, señalado como autor del feminicidio de Norma, que luchó poco más de seis meses por su vida en un hospital de Texas, Estados Unidos.
Lo vencieron los celos, según testigos, luego de escuchar el nombre de Pancho, una expareja de la mujer de años atrás con quien tuvo una hija que fue quien finalmente denunció el asesinato de su madre.
Norma fue atacada el 25 de diciembre de 2022, justo en Navidad, cerca de las 10:20 de la mañana. Todo lo atestiguó un vecino, desde una puerta en que se veía todo. Primero vio discutir a la pareja que vivía en unión libre desde hacía tres años por música, y tras apartar la vista unos segundos se escuchó un estruendo.
El testigo entonces miró de nuevo al interior y observó a Norma encendida en llamas viendo como su piel se desprendía como si fuera cera, en palabras del propio testigo. La sorpresa lo dejó inmóvil unos segundos, mismos en que siguió observando tanto el fuego como al presunto agresor estoico sin mostrar ninguna emoción ni intento por ayudar.
Luego el testigo abrió la puerta de golpe. Cesario, supuestamente, se exaltó al saberse descubierto y empezó a intentar culpar a Norma de lo ocurrido: “¡Estúpida, qué hiciste!”, le reclamó él a ella mientras la cubría con un cobertor.
Según el vecino que llegó al auxilio, mientras le colocaba la prenda para apagar las llamas en su intento fallido por quitarle la vida, el supuesto victimario le tapaba la cara con el cobertor, como alternativa para matarla, sin éxito de nuevo.
“No digas nada, mi amor, yo me voy contigo”, le dijo Cesario a Norma, supuestamente, antes de tomar un cuchillo para cortar los pedazos de cobija que se estaban quedando pegados a la piel de ella por la temperatura que alcanzaron.
La ambulancia llegó, una unidad de la Cruz Roja Mexicana. Entonces, la mamá del testigo llamó a la hija de Norma, del mismo nombre, que vive en Estados Unidos, y le contó lo ocurrido. La hija les pidió que gestionaran el traslado de la víctima al otro lado de la frontera, y la Cruz Roja lo consiguió por el puente de Las Américas (Libre) hasta una unidad de la Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Tecnológica de Texas.
El testigo, seguro de lo que vio y olió, localizó un contenedor con petróleo, con el que supuestamente Cesario incendió a Norma. El agente acelerador utilizado fue confirmado por la Cruz Roja Mexicana en el expediente facilitado a la Fiscalía Especializada de la Mujer. Entonces, el vecino tomó fotos de todo, lo guardó y luego lo confesó a la hija de Norma.
Tras 20 días, el 15 de enero de 2023, Norma pudo hablar en medio del efecto de los sedantes y las heridas en su cara a su hija. Le pidió denunciar a “César”, como le decía a Cesario. La primera denuncia fue el 26 de enero, pero Norma no pudo más con los efectos de haber sido quemado el 50 por ciento de su cuerpo y falleció el 30 de junio de 2023, y el 14 de septiembre su hija informó a la Fiscalía que los hechos denunciados ya eran otros, ahora se había configurado el feminicidio.
Como razón de género para este asesinato se argumentó la relación sentimiental, y como agravantes el que la mujer tenía una discapacidad motriz derivada de una embolia que paralizó sus extremidades de la mitad derecha del cuerpo, aunado a las heridas que significaron la alteración de su estructura corporal con menosprecio al cuerpo de la víctima, estipulado en el Código Penal del Estado.
El 11 de noviembre de 2024, el hombre fue vinculado a proceso y se dieron cuatro meses como plazo para la investigación formal de la causa penal 5693/2022.
La sentencia llegó casi dos años después para darle justicia a Norma.